Proteger nuestros territorios es la principal acción de lucha contra el deterioro de la naturaleza: apuesta desde Colombia para su defensa
Nosotras y nosotros, los Pueblos Indígenas de Colombia, autoridades, liderazgos y guardianes de los territorios; de los grandes nevados, páramos, bosques, sabanas, ríos, selvas y demás espacios que integran a la Madre Tierra, alzamos nuestra voz y reafirmamos que, sin el reconocimiento efectivo y la protección plena de nuestros derechos territoriales y sin la incorporación de nuestros saberes y autoridades en las decisiones globales, no habrá justicia ambiental ni futuro posible para la vida en el planeta.
En Colombia existimos más de 115 Pueblos Indígenas que hemos resistido, por siglos, al despojo, la violencia y la invisibilización impuesta por el Estado y la sociedad mayoritaria. Como resultado de estas agresiones históricas, hoy representamos menos del 5% de la población nacional. Aun así, somos los guardianes de la vida y el territorio protegiendo más de 35 millones de hectáreas — 30% del territorio continental colombiano — gracias a nuestras luchas y resistencia colectiva.
Nuestros derechos territoriales protegen nuestra relación especial con la Madre Tierra, guiada por nuestros sistemas de conocimiento, y son la base de nuestra vida social, económica, cultural y espiritual. Estos derechos obligan al Estado a garantizar la seguridad jurídica y material sobre nuestros territorios; son integrales y contemplan esencialmente la posesión, propiedad, autonomía e identificación de nuestros territorios.
Nuestros derechos territoriales protegen nuestra relación especial con la Madre Tierra, guiada por nuestros sistemas de conocimiento, y son la base de nuestra vida social, económica, cultural y espiritual. Estos derechos obligan al Estado a garantizar la seguridad jurídica y material sobre nuestros territorios; son integrales y contemplan esencialmente la posesión, propiedad, autonomía e identificación de nuestros territorios.
Comunicado a la opinión pública y la comunidad internacional
La Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) expresa su profunda preocupación ante la decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de excluir el seguimiento al Capítulo Étnico del nuevo mandato de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, pese a la solicitud expresada por mas de un centenar de organizaciones sociales, étnicas y de derechos humanos.
Esta exclusión representa un retroceso en el reconocimiento de los compromisos asumidos por el Estado Colombiano en el Acuerdo Final de Paz, particularmente frente a los pueblos indígenas, afrodescendientes y comunidades étnicas. El acompañamiento internacional, imparcial y técnico de la ONU ha sido clave para promover la confianza institucional, la protección de los derechos humanos y la implementación efectiva de los componentes étnicos del Acuerdo.
Dejar por fuera el Capítulo Étnico del mandato de verificación debilita los avances logrados en materia de inclusión, enfoque diferencial y participación étnica, y puede generar un vacío en la supervisión de los compromisos que garantizan los derechos territoriales, culturales y políticos de los 115 pueblos indígenas del país.
La CNTI recuerda que el Capítulo Étnico no es un anexo ni un complemento, sino un componente estructural del Acuerdo que exige una mirada integral y estratégica. Su implementación requiere comprender el aporte histórico y presente de los pueblos indígenas a la construcción de la Nación, y reconocer que sin la garantía de los derechos territoriales y culturales no habrá paz duradera.
La exclusión del Capítulo Étnico revela la persistencia del racismo estructural que continúa reproduciéndose en los espacios multilaterales, donde se espera, por el contrario, un trabajo decidido y coherente con los principios de igualdad, pluralismo y participación de los pueblos indígenas y étnicos.
Exigimos:
Restituir el seguimiento al Capítulo Étnico dentro del mandato de la Misión de Verificación de la ONU.
Garantizar una implementación integral del Acuerdo Final de Paz, con enfoque territorial y diferencial.
Reconocer y fortalecer la participación efectiva de los pueblos indígenas en los mecanismos de verificación y cumplimiento.
Convocamos a la ONU, a los organismos multilaterales, a las entidades del Estado Colombiano, a las organizaciones sociales y a la sociedad civil a pronunciarse con firmeza frente a esta exclusión, y a trabajar conjuntamente para asegurar que la paz en Colombia sea étnica, territorial y con justicia social.
La paz solo será duradera si se fundamenta en la verdad, la reparación y la no repetición, y si garantiza la participación plena de los pueblos históricamente marginados y afectados por la guerra.
En el marco de la reunión del nuevo Órgano Subsidiario sobre el Artículo 8(j) del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), líderes indígenas, científicos y defensores de la justicia ambiental realizaron un llamado urgente a los gobiernos para mantener la moratoria de facto adoptada en 2008 (Decisión IX/5) que prohíbe la liberación de árboles genéticamente modificados (GE) en el medio ambiente.
La conferencia de prensa, organizada por el Global Justice Ecology Project y la Indigenous Environmental Network, alertó sobre los graves riesgos ecológicos, sociales y culturales que representan los árboles genéticamente modificados, especialmente en América Latina, donde se avanza hacia su liberación comercial bajo el argumento de la “bioeconomía” y los mecanismos de compensación de carbono.
Una amenaza para la vida y los territorios
Durante el encuentro, Valentina Tereshkova, coordinadora de la Campaña de Justicia de Género y Bosques de la Global Forest Coalition, advirtió que “la legalización de eucaliptos transgénicos en Brasil, vinculada a proyectos de compensación de carbono, constituye un retroceso peligroso. Los monocultivos de eucalipto han causado deforestación, acaparamiento de tierras y contaminación de agua. Incorporar la ingeniería genética amplifica esos impactos y ofrece a las grandes corporaciones una falsa imagen verde”.
Por su parte, la científica Ricarda Steinbrecher, de la Federación de Científicos Alemanes, subrayó que los árboles modificados genéticamente “pueden alterar la compleja red ecológica de los bosques, ya que viven décadas, se comunican y adaptan a su entorno. Su polen y semillas viajan grandes distancias, haciendo imposible su contención. Su liberación al ambiente es un experimento de alto riesgo con consecuencias imprevisibles”.
El líder indígena Thomas Joseph Tsewenaldin, de la Indigenous Environmental Network, recordó que “los árboles son parte de una relación sagrada entre los pueblos y la Tierra. Los árboles transgénicos rompen ese equilibrio y amenazan la continuidad de la vida. Exigimos que los Estados Parte del CDB cumplan la Decisión IX/5 de 2008 y prohíban su comercialización. No hay innovación posible cuando se atenta contra la Madre Tierra”.
La posición de los Pueblos Indígenas de Colombia
En representación de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), el líder nasa Gustavo Ulcué Campo reafirmó que la defensa de los territorios ancestrales es la medida más efectiva para proteger la biodiversidad y enfrentar la crisis climática.
“Para los Pueblos Indígenas, la vía más poderosa de conservación es el reconocimiento, la demarcación y el saneamiento de nuestros territorios. Durante miles de años hemos cuidado las tierras que hoy albergan la mayor biodiversidad de Colombia. Sin embargo, seguimos siendo desplazados por proyectos de monocultivo, plantaciones industriales y falsas soluciones como los árboles genéticamente modificados”, afirmó Ulcué Campo.
“Defender nuestros territorios es defender la vida misma. Los pueblos no aceptamos la mercantilización de la naturaleza ni su manipulación genética en nombre del clima”.
Llamado global a los Estados Parte
La CNTI se une al llamado internacional para que los gobiernos cumplan la moratoria del CDB y apliquen el principio de precaución frente al uso de biotecnologías que amenazan los ecosistemas, los derechos de los pueblos y la soberanía alimentaria.
La expansión de plantaciones industriales —ahora con variedades genéticamente editadas— está provocando desplazamientos, contaminación, pérdida de biodiversidad y violaciones a los derechos reconocidos en el Artículo 8(j) del CDB.
La defensa de la biodiversidad pasa por garantizar la seguridad jurídica de los territorios indígenas y respetar sus conocimientos tradicionales. La ciencia, la política y la justicia ambiental deben converger en una misma dirección: proteger la vida, no modificarla.
El Artículo 8(j) del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) reconoce la importancia de los conocimientos, innovaciones y prácticas de los Pueblos Indígenas y comunidades locales en la protección de la naturaleza. Según este artículo, cada país debe, en la medida de lo posible y de acuerdo con su legislación nacional, respetar, preservar y mantener los conocimientos tradicionales que promueven la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad. También debe garantizar que su aplicación se realice con la aprobación y participación directa de los pueblos y comunidades que los poseen, asegurando una distribución justa y equitativa de los beneficios que resulten de su utilización.
El 8(j) es una herramienta clave para reconocer el papel fundamental de los Pueblos Indígenas en el cuidado de la vida y la biodiversidad. Su aplicación impulsa el respeto por la diversidad cultural, la autonomía y los derechos colectivos, reafirmando que los sistemas de conocimientos propios y saberes ancestrales son parte esencial de las soluciones frente a la crisis ambiental global.
Del 27 al 30 de octubre de 2025 se realizará en Panamá la primera reunión del Órgano Subsidiario sobre el Artículo 8(j), creado por el Convenio para fortalecer la participación directa de los Pueblos Indígenas y las comunidades locales en las decisiones globales sobre biodiversidad. Este nuevo órgano es de carácter permanente, un cambio histórico dentro del CDB, ya que anteriormente existía solo como un grupo de trabajo temporal.
Su establecimiento permanente fue posible gracias a la reivindicación de los Pueblos Indígenas y al reconocimiento de la importancia de sus territorios, logrando consolidarse como uno de los grandes resultados de las negociaciones de la COP16. Este avance representa un hito dentro del Convenio sobre la Diversidad Biológica, al institucionalizar de forma permanente un espacio de participación y decisión para los Pueblos Indígenas y comunidades locales.
Durante esta reunión se definirán las reglas de trabajo del nuevo órgano, se revisarán los mecanismos de participación y se pondrá en marcha un programa de acción que promueva el reconocimiento y la protección de los conocimientos tradicionales. Uno de los puntos centrales será el desarrollo de directrices para fortalecer los marcos jurídicos y de política pública que apoyen el cumplimiento de las Metas 2 y 3 del Marco Mundial de Biodiversidad (MMB) de Kunming-Montreal. Este debate incluirá aspectos claves sobre el reconocimiento de los territorios indígenas y tradicionales, y buscará impulsar las prácticas de protección y restauración lideradas por los Pueblos Indígenas y las comunidades locales, asegurando que sus conocimientos y formas de manejo territorial sean reconocidos y respaldados por los Estados.
Desde la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) estamos impulsando el reconocimiento integral de los territorios indígenas como una condición esencial para garantizar los derechos, la autonomía y la pervivencia de los Pueblos Indígenas, mediante procesos como la identificación de los territorios. Esta se entiende como el primer paso para hacer visibles los espacios de vida y las relaciones culturales, espirituales y bioculturales que los pueblos mantenemos con ellos. Se busca que la identificación no sea solo un ejercicio cartográfico, sino un acto de justicia histórica y de autodeterminación, que garantice la seguridad jurídica y material de los Pueblos Indígenas y fortalezca nuestro papel como guardianes y guardianas de la biodiversidad y la vida.
Esta primera reunión del Órgano Subsidiario es muy importante porque reafirma que no hay conservación efectiva sin los Pueblos Indígenas. Los conocimientos, prácticas y relaciones espirituales con la Madre Tierra son fundamentales para enfrentar las crisis ambientales globales y construir un futuro más justo y sostenible. El nuevo Órgano sobre el 8(j) representa un paso decisivo hacia una gobernanza ambiental más inclusiva, donde la diversidad cultural y biológica no pueden separarse.
Para más información, te invitamos a consultar el siguiente material pedagógico, realizado en el marco de la COP 16 — 2024, en Cali, Colombia.
En el marco del posicionamiento y la defensa de los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas, mediante el acceso, uso y protección de sus propios datos, la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) participó en el encuentro conjunto “Datos Vivos 2025 – Información que unida transforma”, que se desarrolló del 21 al 24 de octubre de 2025 en el Hotel Grand Hyatt de Bogotá, Colombia.
El encuentro reunió a delegados indígenas de la CNTI junto con líderes de organizaciones nacionales e internacionales, para reflexionar sobre los desafíos globales en la medición del estado de la biodiversidad y los avances hacia el cumplimiento de los objetivos del Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal (GBF).
Desde la CNTI, avanzamos en el fortalecimiento de los Sistemas de Información Indígena, concebidos como herramientas para la gobernanza territorial, la defensa de los derechos humanos y territoriales, y el seguimiento al cumplimiento del Marco Mundial de Biodiversidad (MMB), en especial de las Metas 3 y 22, que reconocen el papel fundamental de los Pueblos Indígenas y de nuestros territorios en la conservación y gestión sostenible de la biodiversidad.
En este contexto, Camilo Niño Izquierdo, Secretario Técnico Indígena (STI) de la CNTI, participó en la agenda académica del simposio “Monitoreo de Derechos para la Vida: Sistemas de Información Indígenas para la Gobernanza y el Seguimiento del Marco Global de Biodiversidad”, un espacio de diálogo internacional que abordó los retos y oportunidades para incorporar los sistemas de información indígena en los mecanismos globales de monitoreo de la biodiversidad.
En su intervención, destacó que la lucha histórica de los Pueblos Indígenas en Colombia ha estado marcada por la exigencia jurídica y política permanente para garantizar el reconocimiento y la protección efectiva de nuestros derechos territoriales fundamentales. Asimismo, resaltó la creación del Sistema de Información Geográfica Indígena (SIG-I), resultado de más de 13 años de trabajo autónomo del escenario de la Comisión y discusión colectiva. Este sistema, único en América Latina, fue impulsado por el Gobierno Nacional, pero es administrado de manera autónoma por la CNTI, consolidándose como una herramienta estratégica para la defensa de los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas.
La participación de la CNTI en esta conferencia, que reunió a cuatro redes y plataformas digitales de intercambio de datos sobre biodiversidad a nivel mundial, resultó fundamental no sólo para el intercambio de saberes, sino también para promover estándares comunes de gestión e intercambio de datos, facilitar el acceso a diversas fuentes de información y monitorear el progreso global hacia la conservación y restauración de la biodiversidad.
Actualmente, el SIG-I cuenta con 112 capas de información sobre asuntos territoriales, con énfasis en territorios indígenas. Aunque cerca del del 30% del territorio nacional se encuentra titulado a Pueblos Indígenas mediante resoluciones, el 70% restante aún no ha sido resuelto. De 1.342 solicitudes pendientes y se registran 500 áreas en trámite, que equivalen a más de 3,3 millones de hectáreas.
“En Colombia persiste una deuda histórica en la identificación y reconocimiento de los territorios ancestrales. Muchos de ellos ni siquiera han sido formalmente delimitados”, señaló Camilo Niño.
El SIG-I también se articula con el Sistema de Violencia Sociopolítica de los Pueblos Indígenas (SIVOSPI), que forma parte de la CNTI y documenta los hechos de violencia sociopolítica que afectan a las comunidades y Pueblos Indígenas. Con información proveniente de los territorios y de fuentes secundarias, el SIVOSPI ha registrado 282 agresiones contra 2.372 defensores indígenas, de los cuales 182 han sido asesinados. Desde la firma del Acuerdo de Paz, se contabilizan 539 indígenas asesinados en Colombia. Las regiones con mayor inseguridad jurídica —Cauca, Pacífico, Putumayo y La Guajira— presentan también los índices más altos de violencia.
“Donde hay mayor incertidumbre sobre la tierra, hay más asesinatos. La violencia se concentra en los territorios que aún no han sido resueltos jurídicamente”, advirtió Camilo Niño.
El SIG-I ha permitido realizar cruces de información con más de 23 millones de datos, evidenciando que el 20% de la biodiversidad nacional se encuentra dentro de territorios indígenas, muchos de los cuales están en riesgo de extinción. Estos hallazgos confirman que la protección de los territorios indígenas es esencial para la conservación de la biodiversidad y de la vida.
Los Sistemas de Información Indígena se consolidan como una base fundamental para medir la justicia, fortalecer la autonomía y transformar la información en acción política. A través de ellos, los Pueblos Indígenas proponemos nuevas formas de seguimiento a las metas globales, con una mirada propia sobre el territorio, la vida y la biodiversidad.
“Los Pueblos Indígenas tenemos una oportunidad frente a los desafíos que ha asumido el Estado colombiano con las metas globales. Avanzar en la protección de nuestros territorios es avanzar en la protección de la biodiversidad”, concluyo Camilo Niño.
El 24 de octubre se conmemora el Día Internacional contra el Cambio Climático, una fecha que invita a reflexionar sobre una crisis que no es natural, sino resultado de un sistema que ha puesto la explotación, el consumo y el dinero por encima de la vida.
El cambio climático tiene causas humanas y políticas. Es la consecuencia directa de un modelo económico y colonial que impone la extracción sobre la armonía con la Madre Tierra, destruye bosques, contamina las aguas y convierte los territorios en mercancía. La quema de combustibles fósiles, la deforestación, el uso intensivo del suelo y los grandes proyectos energéticos y de infraestructura profundizan una crisis climática que amenaza la existencia de los pueblos y la continuidad de la vida en el planeta.
Desde la Comisión Nacional de Territorios noo n Indígenas (CNTI) reafirmamos que la respuesta a esta crisis está en los territorios. Los Pueblos Indígenas protegemos y defendemos los espacios más diversos de la Madre Tierra —bosques, ríos, montañas, selvas, páramos y desiertos—, ecosistemas vitales para mantener el equilibrio del clima y la biodiversidad. Nuestros sistemas de conocimiento, saberes y prácticas ancestrales son soluciones vivas que sostienen la armonía entre los pueblos y la naturaleza.
Nuestra participación en los espacios internacionales es clave para llevar la palabra y la mirada de los Pueblos Indígenas a decisiones que afectan la vida del planeta. Sin embargo, estos escenarios globales siguen estando muchas veces distantes de las realidades que vivimos en los territorios. Por eso, insistimos en que toda acción climática debe construirse con los Pueblos Indígenas y desde los territorios, no sobre ellos.
Exigimos participación plena en la toma de decisiones, acceso directo a la financiación climática y respeto a nuestros derechos colectivos, sistemas de conocimiento y formas propias de gobernanza. Los escenarios internacionales solo tendrán sentido si se edifican sobre el reconocimiento de nuestras voces, la autodeterminación y la justicia territorial.
Frente al cambio climático, no hay soluciones verdaderas ni sostenibles sin los territorios y conocimientos de los Pueblos Indígenas.
La respuesta somos nosotros. ¡Defender los territorios, es defender la vida!