El 27 de octubre de 2026, en el marco de la COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica, desde la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) participamos en la Jornada para Acelerar la Implementación de las Estrategias y Planes de Acción Nacionales sobre Biodiversidad (NBSAP Acceleration Day), realizada en Ereván, Armenia, en el Pabellón del Marco Mundial de Biodiversidad. Allí compartimos nuestra experiencia en la actualización de la NBSAP de Colombia, y llevamos un mensaje claro a los países. Acelerar la implementación de las estrategias de biodiversidad es cumplir lo concertado con los Pueblos Indígenas, con garantías reales para hacerlo y con un enfoque de derechos.

La jornada fue organizada por la NBSAP Accelerator Partnership y GIZ. Nuestra intervención hizo parte del bloque de transformación sistémica, dedicado a las narrativas indígenas que transforman la forma en que la sociedad entiende la naturaleza y el territorio, y se complementó con un diálogo con Mahlodi Tau, del Instituto Nacional de Biodiversidad de Sudáfrica (SANBI), moderado por Tamar Gzirishvili.
En esta COP se presenta la primera revisión mundial de avances del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, y la pregunta de la jornada era cómo acelerar su implementación. Desde la experiencia de Colombia, compartimos cómo participamos los Pueblos Indígenas en la actualización del Plan de Acción de Biodiversidad al 2030, la NBSAP del país, a partir de tres elementos: un diálogo político con el Estado, estrategias pedagógicas y de comunicación que llevaron el proceso a los territorios, e información propia que dio sustento a nuestras apuestas.

En ese proceso, los Pueblos Indígenas abrimos un diálogo político con el Gobierno, de gobierno a gobierno, y tras meses de trabajo concertamos 47 acciones para 10 metas del Marco Mundial de Biodiversidad. Esas acciones quedaron en el Plan, que Colombia presentó en la COP16. No son recomendaciones, sino compromisos concertados entre los pueblos y el Estado, que este debe cumplir.
Desde la CNTI nos enfocamos en la Meta 3 y la Meta 22, porque se vinculan directamente con nuestros territorios y derechos. En la Meta 3 concertamos cinco apuestas: la protección plena y efectiva de los territorios indígenas; su identificación; la titulación colectiva y la seguridad en la tenencia de los territorios importantes para la conectividad cultural, espiritual y ecosistémica; la restitución de los derechos territoriales en esos territorios y de los vínculos de nuestros pueblos con sus territorios; y las adecuaciones institucionales y normativas necesarias para hacer posible la Meta 3 desde un enfoque de derechos. En la Meta 22 acordamos una ruta para monitorear y reportar el indicador 22.1, sobre el cambio en el uso y la tenencia de la tierra en los territorios indígenas, en concertación con nuestros pueblos y sus sistemas de información.
Estas acciones no se lograron solo con pedirlas. Con la información de Chey, nuestro Sistema Vivo de Información Geográfica Indígena, le mostramos al Gobierno lo que significan nuestros territorios para el país, y esos datos fueron argumentos para que el Estado reconociera lo que nuestros territorios aportan y la deuda que tiene con ellos. Hoy, nuestros análisis muestran que los territorios indígenas abarcan cerca de 41 millones de hectáreas, alrededor de una tercera parte del territorio continental. Allí está el 58 % de los bosques y el 61 % de las aguas superficiales, y el 91 % de sus ecosistemas se encuentra en estado natural. Además, según datos del SiB Colombia, en los resguardos se han registrado 21.544 especies, una de cada cuatro especies registradas en el país. Chey también puede ser una herramienta para implementar lo concertado, así como para aportar al reporte del indicador 22.1.
Pero los datos solos no bastan. Una acción concertada no se implementa si las comunidades no la conocen. Por eso desarrollamos estrategias pedagógicas, de incidencia y de comunicación para explicar en los territorios, en un lenguaje cercano, qué es el Convenio sobre la Diversidad Biológica, qué es la Conferencia de las Partes y qué concertamos en la NBSAP, en especial en la Meta 3. Nuestra Radio Ka’tikunsi, «la voz de los territorios», fue central en ese trabajo, en alianza con radios indígenas de todo el país.
Y no solo llevamos información a los territorios, también llevamos su voz a la COP. Camino a la COP16, la Chiva Ka’tikunsi, una emisora móvil, recorrió ocho territorios indígenas y recogió nuestras narrativas sobre nuestros conocimientos, la forma en que cuidamos la vida y nuestras realidades. Así, la NBSAP y las decisiones que se negocian en estos escenarios no se quedan en un documento. Llegan a los territorios, y los territorios llegan a las decisiones.

De esta experiencia compartimos aprendizajes para dos momentos. Para los países que aún construyen o actualizan su estrategia, abrir un diálogo político con los Pueblos Indígenas desde el diseño, y no solo cuando ya está escrita, y construirla desde las realidades de los territorios, con participación plena y efectiva y reconociéndonos como autoridades y titulares de derechos. Y para acelerar la implementación de las estrategias ya construidas, que los Estados cumplan lo que concertaron con los Pueblos Indígenas y garanticen las condiciones políticas, institucionales y financieras para hacerlo, y que reconozcan nuestros sistemas propios de información como válidos para el seguimiento, los reportes nacionales y la revisión mundial del Marco. Sabemos que los recursos son limitados, pero muchas de estas acciones, como titular, restituir o consultar, son obligaciones de derechos que dependen más de voluntad política que de dinero. Y para lo que sí requiere recursos, el Marco ya comprometió a los países que financian y a fondos como el Fondo Cali y el GBFF. Lo que pedimos es que esos recursos lleguen directamente a quienes cuidamos los territorios.

Logramos que nuestras apuestas quedaran en la NBSAP de Colombia. Ahora el reto es que se cumplan. Pero acelerar no puede significar avanzar a cualquier costo. Si la prisa por cumplir las metas lleva a imponer decisiones, figuras o proyectos sobre nuestros territorios sin nuestro consentimiento, las afectaciones serán mayores. Acelerar debe hacerse con enfoque de derechos, respetando nuestros conocimientos, nuestra autonomía y el consentimiento libre, previo e informado, y reconociéndonos como sujetos colectivos de derechos. Nuestros territorios ya contribuyen a la conservación, aunque ese no sea su fin. Por eso, reconocerlos y protegerlos es también acelerar el cumplimiento de las estrategias nacionales de biodiversidad.
¡Defender los territorios es defender la vida!






