por STI | Ago 1, 2026 | CNTIAnaliza, Actualidad, CNTI Opina, Nota de prensa, Noticias
Cada 1 de agosto, en el Día de la Pachamama, los Pueblos Indígenas renovamos una relación de reciprocidad con la Madre Tierra y con los ciclos que sostienen la vida. Esta fecha no se reduce a un gesto simbólico: recuerda que el cuidado del territorio depende de derechos garantizados, gobierno propio y capacidad efectiva para decidir sobre aquello que ocurre en nuestros espacios de vida.
Para los Pueblos Indígenas, el territorio no es una suma de recursos naturales. Montañas, bosques, páramos, ríos, sabanas, costas, mares, plantas y animales hacen parte de sistemas vivos interconectados. Entre ellos existen relaciones espirituales, culturales y territoriales que orientamos de acuerdo con la Ley de Origen, la Ley Natural y el Derecho Mayor.
Esta forma de comprender y gobernar el territorio tiene efectos concretos sobre la biodiversidad del país. En los territorios indígenas se encuentra el 51 % de los bosques de Colombia, el 52 % de los nevados y glaciares, el 18 % de las sabanas, el 12 % de los páramos y el 26 % de las especies registradas en el país. Estos datos muestran que la garantía de los derechos territoriales y el fortalecimiento del gobierno propio son condiciones materiales para sostener la vida y la diversidad biológica.
El cuidado también depende de la transmisión de conocimientos y de la posibilidad de participar en las decisiones. Las Mujeres Indígenas han desempeñado un papel fundamental en la conservación y transmisión de sistemas de conocimiento, prácticas de cuidado y formas propias de gobierno frente a la pérdida de biodiversidad, la afectación de las fuentes de agua y las presiones extractivas. Su participación en las decisiones ambientales y territoriales debe ser directa y efectiva.
Por eso, hablar de conservación exige hablar de derechos. Ninguna política ambiental puede desconocer la autonomía, el gobierno propio ni el Consentimiento Libre, Previo e Informado de los Pueblos Indígenas. Las medidas creadas para proteger la naturaleza no pueden reproducir formas de despojo, limitar el ejercicio de la autoridad territorial ni imponer decisiones externas sobre nuestros territorios.
Nuestros derechos territoriales son preexistentes al Estado colombiano. Se sustentan en la autodeterminación, la propiedad y/o posesión colectiva, el derecho propio y el derecho internacional. Su garantía exige el reconocimiento pleno y el respeto al ejercicio del gobierno propio como expresión de nuestra autonomía y de la relación ancestral con los territorios.
Cuando ejercemos plenamente el gobierno propio, protegemos los territorios, fortalecemos nuestros sistemas de conocimiento y de vida y, al mismo tiempo, cuidamos la Madre Tierra y su biodiversidad. En este Día de la Pachamama lo reafirmamos con claridad: vulnerar nuestros derechos territoriales es debilitar las condiciones que sostienen la vida, el equilibrio de los territorios y el cuidado de la Madre Tierra.
¡Defender los territorios es defender la vida!
por STI | Jul 31, 2026 | Actualidad, CNTI Opina, CNTIAnaliza, Nota de prensa, Noticias
Dialogamos con emisoras y procesos de comunicación propia del Cauca sobre la protección, organización e intercambio de contenidos producidos desde los territorios.
Durante el mes de julio de 2026, desde la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) y nuestra emisora Ka’tikunsi: La Voz de los Territorios, realizamos en Popayán un encuentro con emisoras y procesos de comunicación indígena articulados a la Asociación de Medios de Comunicación Indígena de Colombia (Red AMCIC). Las jornadas tuvieron lugar en la Casa de la Fundación Semillas Nativas y estuvieron orientadas a presentar la Radioteca Ka’tikunsi y construir una ruta conjunta para fortalecer las emisoras indígenas, preservar su memoria sonora, ampliar la circulación de sus contenidos y consolidar la plataforma como un espacio de intercambio entre pueblos y territorios.
Trabajamos desde una metodología de escucha, intercambio y reconocimiento mutuo. Cada emisora compartió su historia, su manera de comprender la comunicación propia, los contenidos que produce y la relación de su trabajo con las comunidades. Conocimos las experiencias del Tejido de Comunicación Staç Thãma Kiwe, Renacer Kokonuko, Radio Nasa Tierradentro, Radio Libertad, Radio Payumat, Nasa Estéreo, Voces de Nuestra Tierra, Voz Estéreo y el Programa de Comunicaciones del CRIC, entre otros procesos.
En las intervenciones, el territorio apareció como el lugar desde donde nace y se orienta la palabra. También hablamos de la espiritualidad, la dimensión política de la comunicación, la educación y la pedagogía, la defensa de la vida, la transmisión de los conocimientos propios y la difusión de la música de los pueblos. Las experiencias compartidas mostraron que las emisoras no solo informan: fortalecen las lenguas, convocan a las comunidades, acompañan los procesos territoriales, conservan la memoria y mantienen el diálogo entre mayores, mayoras, jóvenes, niñas y niños.
Estas voces reafirmaron que nuestra comunicación no comienza frente al micrófono. Nace de la relación con el territorio, la espiritualidad, las lenguas, el fogón, la palabra de los mayores y mayoras y las necesidades de cada comunidad. Las emisoras no solo informan: fortalecen los conocimientos propios, acompañan procesos pedagógicos y políticos, difunden la música de los pueblos, convocan a las comunidades y contribuyen a la defensa de la vida y del territorio.
El diálogo también permitió identificar retos compartidos: el sostenimiento y la autonomía de las emisoras; el trabajo poco reconocido o mal remunerado de comunicadores y comunicadoras; la necesidad de asumir la comunicación como un oficio transversal e indispensable; la formación y capacitación permanentes; la articulación con otras emisoras y espacios comunicativos; la seguridad física y digital de quienes comunican; y el fortalecimiento de la producción y divulgación de contenidos.
En este contexto, presentamos la Radioteca Ka’tikunsi como un territorio digital para preservar, organizar, proteger, compartir y amplificar la memoria sonora de los Pueblos Indígenas. La plataforma permitirá conservar programas radiales, entrevistas, cápsulas, relatos, paisajes sonoros, música propia y materiales pedagógicos, manteniendo la autoría, los créditos, el contexto y el vínculo territorial de cada producción.
También conversamos sobre los derechos de autor, las condiciones de uso, la seguridad de los archivos, la conectividad, las restricciones culturales y comunitarias y la sostenibilidad de la plataforma. Reconocimos la necesidad de construir acuerdos claros para que cada emisora conserve el control sobre sus contenidos y pueda decidir sobre su publicación, circulación o retiro.
Como parte de esta ruta de articulación, propusimos que las emisoras aliadas puedan cargar sus producciones y acceder a los contenidos disponibles en la Radioteca para enriquecer sus parrillas, espacios comunitarios y procesos pedagógicos. Este intercambio deberá respetar siempre la autoría, la integridad y las condiciones definidas por quienes producen cada material.
El encuentro nos permitió reafirmar que la Radioteca solo tendrá sentido si la construimos con las emisoras y a partir de sus realidades, capacidades y formas propias de cuidar la palabra. Como próximos pasos, continuaremos el diálogo con la Red AMCIC, identificaremos los procesos interesados en participar y avanzaremos en la creación de usuarios, la selección y catalogación de contenidos y la definición de sus condiciones de circulación.
Con la Radioteca Ka’tikunsi no buscamos reunir archivos de manera aislada. Queremos fortalecer a las emisoras indígenas, mantener viva su memoria sonora y abrir nuevos caminos para que las voces de los territorios se encuentren, circulen y sigan aportando a la identidad, la autonomía y la defensa de la vida.
¡Defender los territorios es defender la vida!
por STI | Jul 31, 2026 | Actualidad, CNTI Opina, CNTIAnaliza, Nota de prensa, Noticias
En el marco de la 28ª reunión del Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico del Convenio sobre la Diversidad Biológica (SBSTTA-28), celebrada en Nairobi, Kenia, Camilo Niño Izquierdo, Secretario Técnico Indígena de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), participó en el evento paralelo “Una mirada anticipada a Perspectivas Locales sobre la Diversidad Biológica: las contribuciones vitales de los Pueblos Indígenas y las comunidades locales son centrales para la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal».
Durante su intervención, titulada “Monitoreo territorial liderado por Pueblos Indígenas y defensa de la Línea Negra en Colombia”, presentó la experiencia de los Pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo en el cuidado del territorio ancestral de la Sierra Nevada de Gonawindua, conocida como Sierra Nevada de Santa Marta. Este territorio es un tejido vivo de espacios sagrados interconectados que integran ecosistemas terrestres, costeros y marinos, resguardos indígenas, áreas protegidas y centros urbanos. Su cuidado se rige por la Ley de Origen y a la orientación espiritual de los Mamus.
La Línea Negra no es únicamente una delimitación cartográfica: es un sistema territorial, espiritual y cultural mediante el cual los 4 Pueblos Indígenas mantienen la relación y el equilibrio con la Madre Tierra. La protección de sus espacios sagrados exige coordinación permanente entre las autoridades indígenas y entidades estatales —municipios, gobernaciones, entidades nacionales y autoridades ambientales—. Un ejemplo de esta articulación es el manejo colaborativo del Parque Nacional Natural Tayrona, que contempla periodos de cierre acordes con el calendario ecológico y cultural de los pueblos para permitir la renovación de los ciclos de la naturaleza.
Camilo Niño explicó que la defensa territorial también exige información producida, administrada e interpretada por los propios Pueblos Indígenas. Por mandato de los delegados y delegadas de las organizaciones indígenas que integran la CNTI, la Secretaría Técnica Indígena desarrolló cuatro sistemas propios de información y monitoreo, ante las limitaciones del Estado para garantizar la recolección, producción, acceso, uso y manejo de la información territorial como un derecho.
El Sistema de Monitoreo de Acuerdos (SIMA) realiza seguimiento a los compromisos pactados con el Gobierno Nacional; el Sistema de Información Geográfica Indígena (SIG-I) produce y analiza información geográfica sobre los territorios; el Sistema de Monitoreo de Solicitudes de Formalización (SIMOSOF) identifica el estado y los rezagos de los procesos de constitución, ampliación y seguridad jurídica; y el Sistema de Información de Violencia Sociopolítica contra los Pueblos Indígenas (SIVOSPI) documenta las afectaciones contra la vida, la integridad y los derechos colectivos.
Estos sistemas permiten identificar demoras administrativas, vulneraciones territoriales y de derechos humanos, amenazas derivadas de proyectos extractivos, superposiciones con otras figuras de ordenamiento y la importancia ecológica de los territorios indígenas. La información propia no se limita a describir los problemas: sustenta acciones de incidencia, concertación y exigibilidad ante las instituciones responsables.
La experiencia de la Sierra Nevada muestra resultados concretos. En 2023, los hallazgos del monitoreo de la CNTI respaldaron la concertación de una ruta interinstitucional para avanzar en la ampliación, el saneamiento, la adquisición y la restitución de derechos territoriales de los resguardos Arhuaco de la Sierra, Businchama y Kogui Malayo Arhuaco. El seguimiento posterior contribuyó, en 2025, al saneamiento y a la sexta ampliación del Resguardo Kogui Malayo Arhuaco, mediante la incorporación de 3.610 hectáreas, para alcanzar una extensión total de 411.940 hectáreas.
En su intervención, Camilo Niño enfatizó que el control indígena sobre los datos y su interpretación es parte del ejercicio del gobierno propio. La información sobre nuestros territorios no puede ser extraída, utilizada o administrada por terceros sin el reconocimiento expreso de la autoridad, los conocimientos y las decisiones de los pueblos que la producen. La soberanía sobre la información es el fundamento que permite definir qué se monitorea, cómo se interpreta y para qué se utiliza.
La presentación también reafirmó la continuidad de la defensa integral de la Línea Negra frente a las decisiones administrativas, las presiones extractivas y las transformaciones que amenazan sus espacios sagrados. Esta experiencia demuestra que el monitoreo territorial indígena debe ocupar un lugar central en la planificación, la implementación y los reportes nacionales de biodiversidad.
Desde la CNTI hacemos un llamado a las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica para que reconozcan:
- Los sistemas indígenas de información y monitoreo como herramientas legítimas de gobernanza
- Garanticen la protección de los territorios ancestrales y sagrados
- Establezcan relaciones directas y respetuosas con las autoridades indígenas sin extraer ni apropiarse de sus datos y conocimientos.
Las contribuciones de los Pueblos Indígenas al Marco Mundial de Biodiversidad no pueden separarse de la garantía de nuestros derechos territoriales, la autonomía y el gobierno propio.
¡Defender los territorios es defender la vida!
por STI | Jul 31, 2026 | Actualidad, CNTI Opina, CNTIAnaliza, Nota de prensa, Noticias
Del 27 de julio al 1 de agosto de 2026 participamos en Nairobi, Kenia, en la 28.ª reunión del Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico del Convenio sobre la Diversidad Biológica, conocido como SBSTTA por sus siglas en inglés. Este órgano analiza asuntos científicos, técnicos y tecnológicos y prepara recomendaciones que orientarán la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal y las decisiones de la COP17 de Biodiversidad.
En esta reunión se debate el borrador de decisión que actualizará el Programa de Trabajo sobre Áreas Protegidas (PoWPA), un instrumento que marcará el rumbo de las políticas internacionales de conservación. Su revisión tendrá efectos sobre la manera en que los Estados crean, amplían, administran y reportan áreas protegidas y otras medidas efectivas de conservación basadas en áreas (OMEC).
Para los Pueblos Indígenas esta discusión no es un asunto abstracto: tiene implicaciones directas sobre nuestros territorios, el reconocimiento efectivo de nuestros derechos y el pleno ejercicio de nuestra autonomía y gobierno propio. La actualización del PoWPA debe garantizar cuatro elementos fundamentales: el respeto de los derechos territoriales y salvaguardas específicas para los Pueblos Indígenas; el reconocimiento de la autonomía y de nuestros sistemas de conocimiento; el Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI); y medidas de protección reforzada para los Pueblos Indígenas en Aislamiento y Contacto Inicial (PIACI).
Nuestra posición parte de un principio fundamental: los territorios indígenas ya están protegidos por derecho propio. No necesitan convertirse en Áreas Protegidas para adquirir validez jurídica ni para contribuir al cuidado de la vida. Nuestros derechos de autonomía, propiedad y posesión colectiva nacen de la relación ancestral con los territorios y las aguas que ocupamos y están reconocidos por el derecho propio y el derecho internacional, incluido el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo. No dependen de la expedición de una declaratoria estatal, ni de demostrar resultados de conservación.
Los territorios indígenas cumplen un papel fundamental en el cuidado de la biodiversidad del país y regulación climática. En ellos se encuentra el 51% de los bosques, el 52% de los nevados y glaciares, el 18% de las sabanas, el 12 % de los páramos y el 26% de las especies registradas en Colombia. Estas cifras muestran la importancia de fortalecer el ejercicio de nuestros derechos territoriales y del gobierno propio como parte de una política efectiva de protección de la vida.
Nuestros aportes a la conservación no pueden condicionar el reconocimiento de nuestros derechos. Los territorios indígenas no deben ser protegidos únicamente porque contribuyen al cumplimiento de metas ambientales. Su protección se sustenta en derechos colectivos preexistentes reconocidos por el ordenamiento jurídico nacional y el derecho internacional. La conservación debe reforzar nuestra protección integral y gobierno propio, no sustituirla mediante nuevas figuras que puedan limitar la autonomía o imponer formas externas de administración.
La experiencia colombiana muestra dos caminos distintos en la relación entre territorios indígenas y áreas protegidas. En Yaigojé Apaporis, los Pueblos Indígenas solicitaron la creación del Parque Nacional para proteger sus sitios sagrados frente a la minería. Esta decisión autónoma permitió avanzar hacia una gobernanza compartida entre autoridades indígenas y ambientales.
El caso del Pueblo U’wa y el Parque Nacional Natural El Cocuy muestra las consecuencias de una ruta diferente. El área protegida fue impuesta sin consentimiento y, en 2024, la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró responsable al Estado colombiano por vulnerar los derechos del Pueblo U’wa.
La lección es clara: las áreas protegidas fortalecen la conservación de los territorios indígenas cuando se respetan los derechos, la libre determinación y las decisiones de los propios Pueblos Indígenas. No se trata de crear más áreas protegidas sobre nuestros territorios, sino de fortalecer la protección integral de los territorios indígenas.
Por lo anterior, el reconocimiento como territorio indígena, con carácter reforzado, debe ser la respuesta por defecto y no la creación de nuevas áreas protegidas. Ninguna área protegida ni OMEC puede crearse, ampliarse o reportarse en nuestros territorios sin Consentimiento Libre, Previo e Informado. La participación no puede limitarse a informar decisiones previamente adoptadas. Debe garantizar incidencia directa en la definición de las medidas, los modelos de gobernanza, los mecanismos de seguimiento y el uso de la información territorial, respetando nuestros derechos.
La revisión del PoWPA también debe establecer salvaguardas reforzadas para los Pueblos Indígenas en Aislamiento y Contacto Inicial (PIACI). Estas garantías deben incluir la intangibilidad territorial, el respeto por su decisión de permanecer en aislamiento, la prevención de contactos e intervenciones externas y la protección frente a medidas de conservación impuestas.
El SBSTTA-28 representa una oportunidad para corregir las injusticias históricas y actuales cometidas en nombre de la conservación, avanzar hacia un enfoque basado en derechos y evitar que las metas mundiales de biodiversidad reproduzcan nuevas formas de despojo. La actualización del PoWPA debe reconocernos como titulares de derechos y autoridades territoriales, garantizar la autonomía y el Consentimiento Libre, Previo e Informado, incorporar nuestros sistemas de conocimiento y establecer salvaguardas efectivas para los PIACI.
Nuestros derechos territoriales no dependen de las metas de conservación. Se fundamentan en la autodeterminación, la propiedad y/o posesión colectiva, y están reconocidos por el derecho propio y el derecho internacional. El ejercicio pleno del gobierno propio protege nuestros territorios y, al mismo tiempo, fortalece el cuidado de la naturaleza. Las metas mundiales no pueden utilizarse para imponer nuevas formas de control, limitar la autodeterminación o reproducir el despojo con argumentos ambientales.
¡Defender los territorios es defender la vida!
por STI | Jul 28, 2026 | Actualidad, CNTI Opina, CNTIAnaliza, Nota de prensa, Noticias
En el marco del Foro Nacional de Mujeres Indígenas, “Tejiendo voces y pensamientos: una apuesta política para el cuidado de la vida”, realizado el 27 de julio en Bogotá, mujeres, autoridades, lideresas y representantes de distintas instancias del Movimiento Indígena se reunieron para analizar los avances y desafíos de su participación en los escenarios de representación y concertación. La jornada también abordó la defensa territorial, la crisis climática, la transición energética y la garantía de los derechos de las Mujeres Indígenas.
El foro fue una iniciativa de la Comisión Nacional de Mujeres Indígenas (CNMI) y permitió poner en el centro las experiencias, propuestas y desafíos de las mujeres indígenas en la construcción de gobierno propio, la defensa de los derechos colectivos y la incidencia política. Su programación incluyó paneles y conversatorios sobre los espacios de diálogo de Gobierno a Gobierno, el cuidado de los territorios, los sistemas de conocimiento propio y la implementación de la Recomendación General número 39 de la CEDAW sobre los derechos de las Mujeres y Niñas Indígenas.
En el marco de este encuentro, realizamos una cobertura colaborativa entre la Mesa Permanente de Concertación con los Pueblos y Organizaciones Indígenas (MPC), la Comisión Nacional de Mujeres Indígenas (CNMI) y la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI). Esta articulación comunicativa reconoció a las tres instancias como espacios legítimos de representación, concertación e incidencia del Movimiento Indígena en Colombia, y permitió ampliar las voces, análisis y propuestas compartidas durante la jornada.
El primer panel abordó la importancia de las instancias oficiales de representación y concertación para la garantía de nuestros derechos como Pueblos Indígenas, el fortalecimiento del gobierno propio y el diálogo entre el Gobierno Indígena y el Gobierno Nacional. También permitió examinar los retos que enfrentamos ante el cambio de gobierno y la necesidad de fortalecer la participación de las mujeres indígenas en todos los espacios, no como una presencia secundaria, sino con capacidad efectiva de decisión e incidencia.
En este espacio participaron representantes de la Mesa Permanente de Concertación con los Pueblos y Organizaciones Indígenas (MPC), la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) y la Comisión Nacional de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas (CDDHHPI). Sus intervenciones permitieron reflexionar sobre los avances y desafíos de los escenarios de concertación, así como sobre la necesidad de garantizar que la participación de las Mujeres Indígenas tenga incidencia efectiva en las decisiones relacionadas con nuestros territorios, los derechos colectivos, el gobierno propio y la pervivencia de los pueblos.
La jornada también destacó el liderazgo de las mujeres indígenas frente a la crisis climática y a los impactos de las actividades extractivas. En los territorios, han sostenido y transmitido sistemas de conocimiento propio, prácticas de cuidado y formas de gobierno que aportan respuestas concretas ante la pérdida de biodiversidad, la afectación de las fuentes de agua y las transformaciones impuestas sobre los sistemas de vida. Por ello, su participación en los debates sobre transición energética y política ambiental debe ser directa, vinculante y garante de sus derechos.
Durante el conversatorio “Mujeres Indígenas: tejiendo derechos para la vida”, comisionadas nacionales y territoriales de la CNMI compartieron experiencias sobre los caminos de liderazgo, los obstáculos enfrentados y los avances logrados en la construcción de una agenda política propia. Estas trayectorias muestran que la participación de las mujeres indígenas ha sido fundamental para sostener los procesos comunitarios, defender los territorios y fortalecer la pervivencia de nuestros pueblos.
El foro cerró con un análisis de la Recomendación General número 39 de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). La discusión permitió señalar los avances y las dificultades de su implementación en Colombia, así como la necesidad de que el Estado adopte medidas concretas para garantizar los derechos individuales y colectivos de las mujeres y niñas indígenas.
Este encuentro reafirma que la participación no puede limitarse a la asistencia o a la consulta formal. Las mujeres indígenas deben estar en los espacios donde se definen las políticas, se adoptan decisiones y se construyen las rutas que afectan sus vidas, comunidades y territorios. Fortalecer la incidencia es también fortalecer el gobierno propio, la autonomía y la capacidad colectiva del Movimiento Indígena para defender los derechos alcanzados.
¡Defender los territorios es defender la vida!
por STI | Jul 28, 2026 | CNTIAnaliza, Actualidad, CNTI Opina, Nota de prensa, Noticias
Desde la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) cerramos nuestra participación en la Semana Geomática con la presentación del Sistema de Información Geográfica Indígena (SIG-I), una herramienta orientada a fortalecer la gestión de información propia, confiable y pertinente sobre nuestros territorios.
Nuestra participación y el desarrollo del SIG-I se enmarcan en la articulación con el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC). Con este sistema buscamos cerrar las brechas de información geoespacial, poner en diálogo los conocimientos construidos desde nuestros territorios con la información institucional y contar con herramientas propias para decidir sobre su cuidado, protección y defensa.
Durante las jornadas, los delegados y delegadas indígenas acompañaron la socialización del sistema en el stand, dialogaron con la comunidad académica, especialistas, entidades públicas, organizaciones e invitados internacionales, y conocieron otras experiencias y herramientas vinculadas con la cartografía y la gestión territorial.
Como momento central del cierre, Camilo Niño Izquierdo, Secretario Técnico Indígena de la CNTI, presentó los avances, potencialidades y retos del SIG-I. En su intervención explicó cómo el sistema contribuye al gobierno propio, la autonomía, la seguridad jurídica y la defensa de los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas.
También señaló que las herramientas tecnológicas y las plataformas de información no son neutrales: son herramientas políticas. Frente a los discursos que presentan los territorios indígenas como extensiones excesivas o tierras improductivas, la información permite construir respuestas sustentadas y controvertir narrativas que desconocen su valor territorial, ambiental y cultural.
Como parte del trabajo desarrollado, procesamos 33.582.000 registros biológicos y los cruzamos con la información de nuestros territorios. El análisis permitió identificar que el 47 % de los territorios indígenas formalizados no cuenta con información biológica registrada. Esto no significa que carezcan de biodiversidad, sino que persisten profundas brechas en el levantamiento, la sistematización y la incorporación de esa información en los registros disponibles.
Los datos analizados muestran, además, que el 26 % de las especies registradas en Colombia se encuentra en territorios indígenas formalizados. Este resultado evidencia la importancia de nuestros territorios para la protección de la biodiversidad y la necesidad de producir información que reconozca los conocimientos, las prácticas de cuidado y los sistemas de vida de los pueblos.
La información es un derecho fundamental porque sustenta decisiones que afectan directamente nuestros derechos. Puede hacer visibles los territorios y sus aportes, o mantenerlos por fuera de los sistemas oficiales de conocimiento. Por eso, con el SIG-I avanzamos en un trabajo organizado para reducir las brechas de información geoespacial y enfrentar la invisibilización histórica de los Pueblos Indígenas.
Nuestra participación en la Semana Geomática reafirmó que no solo habitamos y protegemos los territorios: también producimos conocimiento e información para su defensa.
El territorio también se defiende con información.
¡Defender los territorios es defender la vida!