Observatorio de Derechos Territoriales de los Pueblos Indígenas

Observatorio es una herramienta técnica de la Secretaría Técnica Indígena – STI para la generación de información cualitativa y cuantitativa para la generación de análisis a través de investigaciones, elaboración de contextos, acompañamiento a comunidades indígenas y fortalecimiento de los procesos de incidencia política de los delegados indígenas de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI).

Secretario Técnico Indígena CNTI

Ricardo Camilo Niño Izquierdo es líder del pueblo indígena Arhuaco, ecólogo y magíster en Desarrollo Rural de la Pontificia Universidad Javeriana. Hace parte de la Confederación Indígena Tayrona (CIT) y desde 2013 fue delegado por la CIT como secretario técnico de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas.

Desde pequeño, el liderazgo estuvo presente en su vida. Con su padre, el también líder Sakuku Mayor, José Camilo Niño, tuvo el ejemplo de autoridad siempre cerca y aprendió a involucrarse de manera activa, a escuchar y a trabajar, por y para la comunidad. Su trabajo por la defensa de los derechos, el proceso adelantado en su comunidad y su perfil profesional, lo llevaron a ser designado para el rol que actualmente ejerce en la CNTI.

Ka'tikunsi "la voz de los Territorios"

Ka’tikunsi, cuyo significado es en lengua Iku del pueblo Arhuaco es «la voz de los Territorios», surgió en marzo de 2023 como una iniciativa del Observatorio de Derechos Territoriales y la Secretaría Técnica Indígena de la CNTI. Un espacio radial que tiene como objetivo primordial informar sobre los avances en materia y los derechos territoriales de los pueblos originarios de Colombia.

Aguas y territorios indígenas: aportes a la Meta 3 del Marco Mundial de Biodiversidad

Oct 21, 2026 | Actualidad, CNTI Opina, CNTIAnaliza, Nota de prensa, Noticias

“Los ríos son las venas y el agua la sangre, por eso el territorio es el cuerpo”

Mayor José Vicente Villafañe,

delegado de la Confederación Indígena Tayrona ante la CNTI

 

El 21 de octubre de 2026, en el marco de la COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica, desde la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) participamos en el evento paralelo “Aguas y territorios indígenas: contribuciones a la Meta 3 del Marco Mundial de Biodiversidad”. El encuentro tuvo lugar en Ereván, Armenia, en el Pabellón de la UICN de la Zona Azul.

Cultural Survival organizó este espacio, en el que participamos como coorganizadores junto con Turning Tides, el Consorcio TICCA, U Yich Lu’um y la Red de Mujeres Originarias por la Defensa del Mar. El encuentro permitió compartir experiencias y propuestas sobre los derechos territoriales y las contribuciones de los Pueblos Indígenas al cuidado de las aguas y la biodiversidad.

En el panel participó Camilo Niño Izquierdo, nuestro Secretario Técnico Indígena, junto con Yohana Coñuecar Llancapani de la Red de Mujeres Originarias por la Defensa del Mar de Chile; Salatou Sambou de la Asociación de Pescadores del Municipio Rural de Mangagoulack de Senegal; y Nataly Domicó, del Pueblo Embera Eyabida, y Aimee Roberson de, la Nación Chahta/Chikashsha , ambas de Cultural Survival.

El agua es territorio. Los Pueblos Indígenas mantenemos una relación integral con el agua, en la que se entrelazan la espiritualidad, la cultura, la memoria, la alimentación y las prácticas de cuidado. Esta relación orienta nuestras formas de habitar y gobernar los territorios, transmitir nuestros conocimientos y sostener la vida colectiva. Por eso, reconocer las aguas como parte integral de nuestros territorios es una condición para garantizar nuestra permanencia, ejercer el gobierno propio y cuidar la vida desde nuestros sistemas de conocimiento.

Un río une lugares sagrados; una laguna es a la vez espacio de vida, de sustento y de conocimiento; y el mar está unido a las montañas y a los ríos del interior. Lo que le pasa a uno le pasa a todos: si se seca un nacimiento, se afecta el río; si se contamina el río, se afectan la ciénaga y el mar. Por eso, represar o desviar un río rompe el equilibrio del territorio, y separar el agua del territorio es partir su cuerpo.

Esta discusión es central para la Meta 3 del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, que busca conservar y gestionar eficazmente, para 2030, al menos el 30% de las zonas terrestres y de aguas continentales, y de las zonas marinas y costeras. Su implementación incorpora la conectividad, la gobernanza equitativa y el reconocimiento y respeto de los derechos de los Pueblos Indígenas sobre sus territorios tradicionales.

Planteamos que los territorios indígenas deben reconocerse como una vía propia de conservación, distinta de las áreas protegidas y de las otras medidas efectivas de conservación basadas en áreas (OMEC). Este reconocimiento debe respetar nuestros sistemas de conocimiento y gobierno, e incorporar las aguas continentales, costeras y marinas que hacen parte de nuestros territorios.

Los datos presentados permiten dimensionar estas contribuciones. Según los análisis de la CNTI, en los territorios indígenas se encuentra el 61% de las aguas superficiales de Colombia, cerca de 1,18 millones de hectáreas. También está el 20% del área de acuíferos del país, aproximadamente 4,38 millones de hectáreas. Estas cifras muestran la importancia de reconocer tanto las aguas superficiales como las subterráneas en las decisiones territoriales y de conservación.

Asimismo, el 71% de los territorios indígenas presenta una integridad del paisaje alta o muy alta. Las áreas con estas condiciones dentro de nuestros territorios representan el 57% de las áreas del país con dicha integridad. A esto se suma que el 91% de los ecosistemas en territorios indígenas se encuentra en estado natural. Estos resultados dan cuenta de la continuidad de la vegetación y de funciones esenciales para la regulación del agua, el almacenamiento de carbono y el control de inundaciones.

En los resguardos se han registrado 21.544 especies, cerca de una cuarta parte de las registradas en Colombia. Entre ellas hay 1.344 endémicas, 532 migratorias y 411 amenazadas. Y esto es apenas lo documentado: nuestras comunidades saben mucho más. Solo en nueve resguardos se han inventariado 1.125 nacimientos de agua, una cartografía propia en la que cada nacimiento une memoria, espiritualidad, lengua y prácticas de cuidado.

Frente a estas contribuciones, advertimos sobre los vacíos del reconocimiento territorial. El equipo del Observatorio de Derechos Territoriales de los Pueblos Indígenas (ODTPI) de la CNTI revisó 1.360 resoluciones correspondientes a los 984 resguardos indígenas reconocidos e identificó que las aguas continentales y marinas no están incorporadas en su reconocimiento. Esta exclusión debilita las garantías para ejercer nuestras autoridades y cuidar espacios expuestos a proyectos extractivos, energéticos y otras intervenciones.

Para el Estado, el río, el humedal, la ronda hídrica, la playa, la costa y el mar tienen reglas, procedimientos y autoridades distintas. Una entidad decide sobre el título, otra sobre el agua, otra sobre la cuenca, otra sobre la conservación y otra sobre la costa y el mar; cada una decide sobre un pedazo, y nadie mira el territorio completo. Así, el 20% de los acuíferos, el 64% de las playas y el 21% de los páramos del país quedan sujetos a decisiones que no pasan por nuestras autoridades.

Las decisiones sobre el agua no pueden separarse de nuestras autoridades, que ordenan, cuidan y gobiernan el territorio completo, incluidas sus aguas. No somos actores interesados a los que se invita a procesos ya definidos: somos sujetos colectivos de derechos y autoridades en nuestros territorios. Un título colectivo es fundamental, pero no basta con un título más grande ni con garantizar el acceso al agua: exigimos que se garanticen nuestros derechos territoriales en su conjunto.

Desde el trabajo que adelantamos en la CNTI, pedimos a las Partes que la implementación de la Meta 3 reconozca los territorios como una vía propia de conservación y en su integridad, con sus aguas continentales, costeras y marinas; respete nuestras autoridades, sistemas de ordenamiento, mandatos propios y el consentimiento libre, previo e informado; y garantice financiamiento directo, sin intermediarios, que fortalezca nuestra autonomía.

Reafirmamos, además, que la información sobre nuestros territorios y sitios sagrados debe estar bajo nuestro control y servir a su protección. Su uso requiere respetar nuestras decisiones y los cuidados necesarios para evitar que estos espacios sean puestos en riesgo.

Donde el Estado ve competencias distintas, nosotros vemos un solo territorio. Por eso nuestros derechos no pueden fragmentarse. Sin agua no hay territorio, y sin territorios no hay Meta 3.

¡Defender los territorios es defender la vida!

🇦🇲 Desde Ereván, Armenia, participamos en la #COP17 y damos continuidad al seguimiento que adelantamos desde la COP16 en Cali.

👉Exigimos que las decisiones sobre biodiversidad garanticen los derechos de los Pueblos Indígenas.

🌎🍃 El territorio es la base para ejercer

#MañanaEnKatikunsi | Voces y Territorios

🍃✊🏽 Kiwe Thegnas: proteger el territorio, cuidar la vida y construir paz.

📅 Miércoles, 21 de octubre
🕘 9:00 a. m.

🗣️ Desde Çxhab Wala Kiwe, norte del Cauca, escucharemos las voces de jóvenes indígenas que defienden el territorio y

✊✅ Cuidar la biodiversidad exige garantizar nuestros derechos

🌎🍃 En la #COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica se toman decisiones que afectan nuestros derechos y formas de vida. Nuestros territorios, gobiernos propios y sistemas de conocimiento deben estar en el

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