CNTI, MPC y CDDHHPPII reciben reconocimiento por sus 30 años de trayectoria política e institucional

CNTI, MPC y CDDHHPPII reciben reconocimiento por sus 30 años de trayectoria política e institucional

En el marco de la Tercera Sesión 2026 CNTI, de Gobierno a Gobierno, el 26 de junio se realizó el acto de conmemoración de los 30 años de creación de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), la Mesa Permanente de Concertación (MPC) y la Comisión de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas (CDDHHPPII), escenarios de diálogo y concertación establecidos mediante los Decretos 1396 y 1397 de 1996.

El acto, convocado por el Senador Indígena Julio César Estrada Cordero, tuvo lugar en el Hotel Inter de Bogotá y destacó la trayectoria, vigencia política e institucional de estos espacios de concertación, así como la incidencia sostenida del movimiento indígena colombiano en la defensa de los derechos territoriales, la participación política, la autonomía, el gobierno propio y los derechos humanos de los Pueblos Indígenas.

Durante la jornada se desarrollaron dos momentos de reconocimiento. En primer lugar, se exaltó el papel histórico de la CNTI, la MPC y la CDDHHPPII mediante el otorgamiento de la Orden del Congreso de la República de Colombia en el grado de Caballero, como reconocimiento a tres décadas de trabajo colectivo, diálogo político y exigibilidad de derechos ante el Estado colombiano.

Este reconocimiento tiene un sentido político profundo. No se trata únicamente de una distinción protocolaria, sino de la valoración pública de escenarios que han permitido sostener la interlocución entre los Pueblos Indígenas y el Estado, tramitar demandas estructurales, defender la vida en los territorios y avanzar en la construcción de garantías para la pervivencia física, cultural y espiritual de los pueblos.

En un segundo momento, los espacios de concertación rindieron homenaje al Senador Indígena Julio César Estrada Cordero, en reconocimiento a su acompañamiento, respaldo político y compromiso con la agenda indígena. En este marco, Camilo Niño, Secretario Técnico Indígena de la CNTI, y Heber Tegría Uncaría, Secretario Técnico Indígena de la MPC, dirigieron palabras de reconocimiento y participaron en la entrega de placa y reconocimientos especiales, junto con delegados, autoridades indígenas y representantes de los espacios conmemorados.

A 30 años de su creación, la CNTI, la MPC y la CDDHHPPII siguen siendo escenarios fundamentales para la defensa de los derechos de los Pueblos Indígenas en Colombia. Su vigencia expresa la fuerza organizativa del movimiento indígena, la necesidad de mantener espacios de diálogo de Gobierno a Gobierno y la responsabilidad del Estado de cumplir los acuerdos, garantizar la participación efectiva y proteger los territorios indígenas.

La conmemoración reafirma que la historia de estos espacios no pertenece solo al pasado. Su continuidad es indispensable para enfrentar los desafíos actuales en materia territorial, normativa, presupuestal, ambiental y de derechos humanos. Defender estos escenarios es defender la palabra colectiva, la autonomía, la memoria política y la pervivencia de los pueblos en nuestros territorios.

¡Defender los territorios es defender la vida!

Día 2 de la Tercera Sesión CNTI 2026: fortalecemos nuestra posición como Gobierno Indígena frente a los compromisos territoriales del Estado

Día 2 de la Tercera Sesión CNTI 2026: fortalecemos nuestra posición como Gobierno Indígena frente a los compromisos territoriales del Estado

En el segundo día de la Tercera Sesión 2026 de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas, CNTI, los delegados indígenas desarrollan un espacio autónomo para evaluar las acciones estratégicas y exigencias a exponer de mamera contundente en el escenario de diálogo y concertación entre el Gobierno Indígena y el Gobierno Nacional, previsto para el 26 de junio.

Este escenario es un escenario de formación propia, análisis colectivo e intercambio de experiencias para seguir defendiendo el territorio, la vida y la pervivencia de los pueblos. Aquí, los delegados definen la orientación política frente a los temas de la agenda, y orienta la consolidación de Acuerdos que son requeridos para impulsar e incidir en materia territorial indígena.

Considerando el cierre de Gobierno, se evalúan los retos del PND 2022-2026 y las acciones urgentes de culminar con el actual Gobierno, así como continuar con la exigibilidad de este decreto en el próximo Gobierno. Este balance es crucial para fortalecer la agenda propia indígena. Por ello, se revisaron temas frente a: adecuación normativa, protección a la posesión de los territorios indígenas, formalización y seguridad jurídica, reparación y restitución colectiva.

Reiteramos que la concertación debe producir resultados verificables e incluir acceso a información confiable (actualizada, consolidada, clara, suficiente y oportuna) como derecho fundamental y como ejercicio de las funciones de la CNTI. La palabra acordada debe traducirse en acciones institucionales que contenga garantías presupuestales, orgánicas, despliegue de acciones a corto y mediano plazo, cronogramas y responsables definidos, como parte de la planeación reforzada para pueblos indígenas.

Desde la palabra colectiva exigimos lo acordado y un cierre adecuado de gobierno, con acciones clara al mes de agosto. Al mismo tiempo, insistimos en que la defensa de nuestros territorios exige continuidad institucional, cumplimiento integral de los acuerdos y respeto por nuestras autoridades, mandatos y formas de gobierno propio, dado que es un deber del Estado reconocer, proteger y recuperar nuestros territorios.

La lucha de los pueblos indígenas es milenaria hasta que el sol apague, seguiremos exigiendo nuestros derechos colectivos.

¡Defender los territorios es defender la vida!

Día 1 Tercera Sesión CNTI. De Gobierno a Gobierno

Día 1 Tercera Sesión CNTI. De Gobierno a Gobierno

Del 24 al 26 de junio se desarrolla la Tercera Sesión 2026 de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), espacio vinculante de diálogo y concertación política de Gobierno a Gobierno, creado por el Decreto 1397 de 1996, que reúne a los 115 Pueblos Indígenas de Colombia. Esta sesión es de alta relevancia dado que es un momento decisivo para la agenda territorial indígena, marcado por el contexto de cambio de Gobierno Nacional.

Hoy siendo 24 de junio, se desarrolló el espacio técnico donde las instituciones convocadas presentan la información solicitada por los delegados y delegadas de las organizaciones indígenas y la Secretaría Técnica Indígena con el objetivo de analizar las acciones frente a los acuerdos suscritos en este espacio y frente a los temas de relevancia para el avance de los derechos territoriales indígenas. Este espacio permite tener información clave para revisar las acciones urgentes de cierre de gobierno, los temas que deberán abordarse tanto en empalme, así como los mecanismos o estrategias como base para continuar la construcción con el próximo gobierno.

Aquí, no hablamos solo de números o acciones en frío, sino que se trata de obligaciones del Estado relacionadas con la pervivencia física, espiritual y cultural de los pueblos, mediante la protección a la posesión, la identificación de nuestros territorios, el avance contundente de garantizar la seguridad jurídica de los territorios, su formalización, restitución y recuperación de los vínculos.

En este escenario reiteramos que la concertación debe producir resultados en términos de derechos. La palabra acordada debe traducirse en hechos, decisiones, actuaciones administrativas y cronogramas verificables, con responsables definidos y capacidad real de ejecución. La continuidad de la agenda territorial indígena exige claridad institucional, voluntad política y cumplimiento integral de los compromisos asumidos por las entidades del Gobierno Nacional.

Como instancia de Gobierno a Gobierno, exige interlocución de alto nivel, responsabilidad institucional y respuestas concretas frente a los temas estructurales que afectan nuestros territorios. En esta primera jornada reafirmamos la necesidad de la producción, acceso, uso y manejo de la información como derecho fundamental en clave de las funciones establecidas para este espacio. Sin información completa, pertinente y accesible, se debilita la toma de decisiones, se profundizan las asimetrías institucionales y se limita la capacidad de los pueblos para proteger sus territorios.

La lucha por la dignidad empieza por cumplir lo acordado.

¡Defender los territorios es defender la vida!

En la Semana de Acción Climática de Londres posicionamos una agenda basada en derechos, territorios y autonomía

En la Semana de Acción Climática de Londres posicionamos una agenda basada en derechos, territorios y autonomía

La Semana de Acción Climática de Londres 2026, que se desarrolla del 20 al 28 de junio, reúne espacios de debate y formulación de rutas de acción sobre asuntos estratégicos como financiamiento climático, transición energética, resiliencia, diplomacia climática y liderazgo indígena. En el marco de la defensa de los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas, la participación de la Secretaría Técnica Indígena de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas se proyecta en tres escenarios estratégicos de incidencia internacional.

Los espacios en los que participamos activamente son el evento “Cerrando la brecha: un llamamiento al reconocimiento, la participación y la protección de los defensores de los derechos humanos y ambientales en la acción climática”, correspondiente al 22 de junio; el panel “Una transición justa más allá de la extracción: derechos de los Pueblos Indígenas y acción climática”, del 23 de junio; y la mesa redonda “Fomentando la resiliencia: una mesa redonda sobre la construcción de instituciones sostenibles para los Pueblos Indígenas”, del 25 de junio.

En estos espacios sostenemos una posición clara: la acción climática solo será justa, efectiva y duradera si se traduce en la garantía de los derechos territoriales, en la protección de quienes defendemos la vida y en el fortalecimiento real de los sistemas de vida y del gobierno propio de los Pueblos Indígenas. Es momento de superar la visión tecnocéntrica de las soluciones climáticas y avanzar hacia un cambio de paradigma frente a la crisis.

No llegamos a estos escenarios para cumplir una presencia simbólica ni para narrar de manera decorativa lo que durante generaciones hemos cuidado. Llegamos a disputar el sentido de la acción climática internacional y a insistir en que la protección de la naturaleza está inseparablemente ligada a la seguridad jurídica de los territorios, a la autonomía, a la participación efectiva y a la garantía de los derechos colectivos.

El espacio del 22 de junio permite insistir en una cuestión de fondo: la defensa de los derechos humanos y ambientales no comienza únicamente con medidas reactivas frente al riesgo, sino con el reconocimiento efectivo de los territorios indígenas. Desde la experiencia de la CNTI sostenemos que el reconocimiento integral de los territorios constituye una acción climática concreta. La evidencia producida por nuestros sistemas propios de información, como el Sistema de Información Geográfica Indígena (SIG-I), demuestra que los Pueblos Indígenas gobernamos territorios fundamentales para el sostenimiento de la vida y del equilibrio ecológico.

La violencia contra quienes defendemos los territorios no es un fenómeno aislado. Está vinculada al despojo, a la inseguridad jurídica y a modelos de desarrollo que desconocen nuestros derechos. Por eso, proteger a las personas defensoras indígenas exige comenzar por garantizar territorios reconocidos, autonomía real y participación efectiva en las decisiones climáticas. Defender integralmente el territorio es también proteger a quienes lo cuidan.

El panel del 23 de junio permite profundizar en otra discusión decisiva: una transición energética justa debe apartarse de la lógica extractiva que produjo la crisis actual. Sustituir combustibles fósiles por tecnologías que requieran la extracción de minerales ubicados en territorios indígenas no constituye una transición justa, menos aún si no se garantiza el consentimiento ni se respeta la autonomía. Una transición energética que no incorpore de manera explícita nuestros derechos sería una nueva fase del mismo modelo de despojo.

En ese sentido, afirmamos con contundencia que los territorios indígenas no pueden convertirse en zonas de sacrificio para sostener la transición energética global. La justicia climática exige reconocimiento pleno de los derechos territoriales, respeto vinculante al consentimiento libre, previo e informado, protección de los lugares sagrados y participación directa en los espacios donde se definen el financiamiento, la inversión, las salvaguardas y la política climática.

La mesa redonda del 25 de junio abre una discusión atravesada con frecuencia por supuestos equivocados. El llamado “desarrollo de capacidades” suele partir de la idea de que las capacidades están fuera de los pueblos y deben ser introducidas desde el exterior, por personas e instituciones ajenas a nuestros sistemas de conocimiento. Frente a esa mirada, afirmamos que los Pueblos Indígenas hemos construido durante generaciones sistemas propios de gobierno, ordenamiento territorial, conocimiento, resolución de conflictos y formas de relación armónica con la naturaleza. Por eso, el problema central no es transferir capacidades ajenas, sino reconocer, respetar y fortalecer las que ya existen en los territorios.

En ese contexto, la resiliencia no puede reducirse a una simple adaptación a la crisis desde marcos ajenos a lo que los pueblos han construido milenariamente. Para nosotros, ser resilientes significa mantener la capacidad de seguir existiendo como pueblos y de sostener lenguas, autoridades, conocimientos y formas de vida, incluso en contextos de presión, violencia e incertidumbre.

Esta agenda también interpela la forma en que circulan los recursos climáticos. El apoyo externo solo fortalece a los pueblos cuando amplía la autonomía y acompaña procesos definidos desde los territorios. Cuando las prioridades se imponen desde afuera, los recursos quedan atrapados en estructuras de intermediación y los esfuerzos organizativos terminan subordinados a requisitos administrativos ajenos a las necesidades reales de las comunidades.

Las formas actuales de financiamiento y de provisión de recursos externos suelen promover dependencia y debilitar la capacidad organizativa y de acción propia. Para transformar esa lógica se requieren relaciones de largo plazo basadas en la confianza, el respeto, la flexibilidad y el financiamiento directo. También se requiere apoyo para fortalecer el gobierno propio, los sistemas de información, los mecanismos organizativos y las capacidades territoriales, no para sustituirlos ni subordinarlos.

Los tres espacios hacen visible una discusión política común. La protección de personas indígenas defensoras, la transición energética justa y el fortalecimiento de la resiliencia de los pueblos no son asuntos separados. Forman parte de una misma disputa por el reconocimiento de los Pueblos Indígenas como autoridades territoriales y como actores centrales de la acción climática. No somos beneficiarios pasivos ni portadores de un conocimiento accesorio para los foros internacionales. Gobernamos territorios fundamentales para la estabilidad climática, producimos evidencia propia sobre las amenazas que los afectan y sostenemos respuestas ancestrales frente a la crisis ecológica.

Desde Londres reafirmamos que cerrar la brecha en la acción climática exige transformar la arquitectura del reconocimiento, la participación y el financiamiento. Exige reconocer que proteger los derechos territoriales indígenas es proteger la biodiversidad, el clima y la vida; que defender a quienes cuidan el territorio es una prioridad climática y de derechos humanos; y que fortalecer los sistemas de vida y el gobierno propio requiere financiamiento directo, respeto por la autonomía y apoyo de largo plazo. Mientras los territorios indígenas, nuestras autoridades y propuestas sigan siendo tratados como secundarios, no habrá justicia climática ni transición verdaderamente justa.

¡Defender los territorios es defender la vida!

Los Pueblos Indígenas en la Semana de Acción Climática de Londres 2026: sin derechos territoriales no hay acción climática justa

Los Pueblos Indígenas en la Semana de Acción Climática de Londres 2026: sin derechos territoriales no hay acción climática justa

La Semana de Acción Climática de Londres 2026, que se desarrolla del 20 al 28 de junio, reúne espacios de debate y formulación de rutas de acción sobre asuntos estratégicos como financiamiento climático, transición energética, resiliencia, gobernanza urbana, diplomacia global y liderazgo indígena en la defensa de los bosques y los territorios.

Los Pueblos Indígenas de Colombia llegamos a este escenario con una convicción política clara: no habrá acción climática efectiva ni justa sin el reconocimiento y la garantía plena de los derechos de nuestros pueblos. Venimos de uno de los países más biodiversos y pluriculturales del planeta, donde los territorios indígenas han protegido durante generaciones bosques, aguas, páramos, nevados y sabanas mediante sistemas de vida, gobierno propio y conocimientos que hoy siguen siendo fundamentales para enfrentar la crisis climática y la pérdida de biodiversidad.

Nuestra presencia en este escenario no responde a una voluntad de testimonio simbólico. Llegamos a exigir que esas contribuciones sean reconocidas en las decisiones globales, en las políticas públicas, en los mecanismos de financiación y en las salvaguardas que orientan la acción climática internacional.

Reconocer y proteger los territorios indígenas es reconocer una de las soluciones climáticas más efectivas y vigentes del planeta. La acción climática no comienza ahora en estos territorios. Allí existe desde hace siglos, sostenida por sistemas de conocimiento, formas de gobierno propio y relaciones de cuidado que han protegido ecosistemas esenciales para la regulación climática y la vida. Por eso insistimos en que la seguridad jurídica territorial también es una medida climática. La identificación, protección y garantía efectiva de los derechos territoriales fortalecen la capacidad de seguir cuidando la biodiversidad, sostener ciclos vitales y enfrentar la crisis desde respuestas ya probadas por la historia de los pueblos.

Esta exigencia se vuelve aún más urgente en el debate sobre transición energética. No aceptamos que, en nombre de la crisis climática, se impongan nuevas formas de despojo ni se conviertan los territorios indígenas en zonas de sacrificio para abastecer la demanda global de minerales, energía o infraestructura. Una transición que reemplaza combustibles fósiles por actividades extractivas que vulneran derechos, debilitan la autonomía y afectan formas de vida no puede presentarse como justa.

La respuesta a la crisis climática no puede reproducir las mismas causas que la produjeron. Debe construirse sobre la justicia social, el respeto a la libre determinación y la participación efectiva de los pueblos en los espacios donde se definen metas, estrategias y mecanismos de implementación.

También insistimos en que defender el territorio es defender la vida. La violencia contra los Pueblos Indígenas no es un fenómeno aislado. Está vinculada al despojo territorial, a la discriminación estructural, a la expansión de economías ilegales y extractivas y a la insuficiente protección estatal. Cuando se amenaza, desplaza, criminaliza o asesina a quienes cuidamos los territorios, también se debilitan las condiciones necesarias para proteger la biodiversidad y enfrentar la crisis climática. Por eso, la protección de defensoras y defensores indígenas debe asumirse como una prioridad climática, ambiental y de derechos humanos, no como un asunto periférico o posterior.

Del mismo modo, la financiación climática y de biodiversidad debe transformarse. No basta con que existan recursos si estos continúan concentrándose en estructuras de intermediación que deciden prioridades sin participación efectiva de quienes habitan, gobiernan y protegen los territorios. Los recursos deben llegar de manera directa, accesible y culturalmente pertinente a los Pueblos Indígenas. No se trata solo de financiar proyectos. Se trata de fortalecer derechos territoriales, gobierno propio, protección colectiva, monitoreo territorial, comunicación propia y sistemas de conocimiento. Sin participación efectiva y sin financiación directa, la acción climática seguirá reproduciendo desigualdades en lugar de resolverlas.

Desde Londres reafirmamos una exigencia que no admite ambigüedades: sin territorios indígenas protegidos, sin garantías para quienes defienden la vida y sin participación y financiación directa, no habrá justicia climática ni transición energética justa. La acción climática debe reconocer a los Pueblos Indígenas como autoridades territoriales y no como beneficiarios pasivos. Estos territorios no son espacios disponibles para decisiones ajenas. Son territorios vivos, con autoridades, normas propias, conocimientos y propuestas concretas para sostener la vida.

¡Defender los territorios es defender la vida!

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