Durante años, los Pueblos Indígenas hemos advertido que la falta de información completa, pertinente y territorializada no es un problema exclusivamente técnico. Cuando nuestros territorios no aparecen en los sistemas de información, cuando los datos están dispersos o cuando las decisiones públicas se construyen únicamente desde fuentes externas, también se crean condiciones para desconocer derechos, profundizar conflictos y mantener invisibles realidades que existen en los territorios.
Desde esta comprensión hemos construido Chey — Sistema Vivo de Información Geográfica Indígena (SIG-I), una herramienta de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) desarrollada en articulación con el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) para producir, organizar, consultar, analizar y contrastar información espacial sobre los territorios indígenas de Colombia. Chey surge de un proceso impulsado desde 2014 por la Secretaría Técnica Indígena y las organizaciones que integran la CNTI, como respuesta a la dispersión de información y a la necesidad de fortalecer nuestras capacidades para la defensa de los derechos territoriales.
No hablamos solamente de una plataforma tecnológica. Hablamos de información como derecho y como capacidad de decisión.
Las decisiones sobre formalización, ordenamiento territorial, biodiversidad, infraestructura, actividades extractivas o protección ambiental se sustentan en información. Por ello, quién produce los datos, cómo se interpretan, quién los administra y para qué se utilizan son preguntas directamente relacionadas con la autonomía y el gobierno propio. Una información completa y pertinente puede contribuir a materializar derechos; una información fragmentada, desactualizada o construida sin los Pueblos Indígenas puede reproducir su invisibilización.
Chey expresa también una forma propia de comprender el territorio. Su nombre proviene de la lengua Iku del Pueblo Arhuaco de la Sierra Nevada Gonawindua de Santa Marta y remite a una comprensión del territorio como un sistema vivo, sagrado, continuo e interdependiente, donde el agua, el aire, el fuego, la tierra y los demás elementos que sostienen la vida se encuentran relacionados. La elección del nombre no es decorativa: expresa el sentido político y territorial de una herramienta que busca poner las tecnologías geoespaciales en diálogo con nuestros sistemas de conocimiento, formas de vida y Ley de Origen.
Para nosotros, un territorio no es una suma de polígonos, coordenadas o capas cartográficas. Es memoria, espiritualidad, relaciones ancestrales, conocimiento, sistemas de vida y formas propias de gobierno. Por eso, Chey no pretende reducir nuestros territorios a mapas. Busca utilizar la información geográfica para comprender y hacer visible esa integralidad.
El sistema reúne información sobre resguardos indígenas formalizados, solicitudes de formalización, procesos de protección de territorios ancestrales y datos censales. También integra cartografía base, áreas de reglamentación especial, zonas de protección ambiental, figuras de ordenamiento territorial, redes hidrográficas, registros de biodiversidad y proyectos relacionados con minería, hidrocarburos, inversión e infraestructura. A esto se suma información sobre procesos de constitución, ampliación y saneamiento de resguardos y sobre títulos de origen colonial y republicano, fundamentales para analizar la seguridad jurídica territorial.
Esta integración permite observar relaciones que permanecen ocultas cuando cada entidad administra la información de manera separada. Podemos cruzar solicitudes de formalización con presiones extractivas; analizar la relación entre biodiversidad y seguridad jurídica; observar transformaciones del paisaje; identificar superposiciones entre diferentes figuras de ordenamiento; relacionar redes hídricas, ecosistemas y territorios; y documentar cambios o afectaciones que requieren seguimiento.
Chey permite procesar datos, cruzar capas, visualizar imágenes satelitales y producir mapas temáticos. Estas herramientas aportan a la planificación y gestión territorial y ambiental, al monitoreo de transformaciones, a la toma de decisiones de nuestras autoridades y organizaciones y al seguimiento y exigibilidad de los derechos territoriales.
Pero su importancia no se limita a disponer información. Chey permite interrogar los datos desde preguntas construidas por los propios Pueblos Indígenas.
Un ejemplo está en el análisis sobre biodiversidad. Al cruzar información territorial indígena con registros del Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia (SiB Colombia), hemos podido producir una lectura que supera los datos nacionales generales y permite observar qué ocurre concretamente dentro de nuestros territorios.
Un ejercicio desarrollado en 2026 sobre una superficie aproximada de 41,4 millones de hectáreas de territorios indígenas, incluyendo resguardos, reservas, solicitudes de formalización y protección ancestral y otras figuras territoriales, identificó 56.613 especies reportadas, equivalentes al 68 % de las especies registradas para el país en la información analizada. Allí aparecen también 1.937 especies endémicas y 626 especies clasificadas en categorías de amenaza de la UICN.
Estos resultados muestran, al mismo tiempo, una contradicción importante: los registros biológicos localizados en territorios indígenas representan alrededor del 13 % del total nacional analizado, y persisten territorios con muy poca o ninguna información disponible en las bases existentes. Cerca del 40 % de los resguardos incluidos en el ejercicio no presenta registros de biodiversidad y, entre los territorios que se encuentran en procesos de solicitud, el vacío se aproxima al 50 %. Ausencia de registros no significa ausencia de biodiversidad. Significa ausencia de información.
Esta diferencia importa porque los vacíos de información también producen consecuencias políticas. Un territorio que no aparece suficientemente caracterizado puede ser presentado como vacío, improductivo o carente de relevancia ambiental. Por eso hemos insistido en que las herramientas tecnológicas y los sistemas de información no son neutrales. Pueden reproducir invisibilizaciones o convertirse en instrumentos para controvertirlas con evidencia.
Durante nuestra participación en la Semana de la Geomática señalamos precisamente que la producción de información geoespacial propia permite enfrentar narrativas que desconocen el valor territorial, cultural y ambiental de nuestros territorios. Allí mostramos que los mapas y los datos pueden respaldar la seguridad jurídica, el gobierno propio y la exigencia de derechos cuando son producidos e interpretados desde preguntas pertinentes para los pueblos.
La experiencia acumulada con Chey también ha abierto una discusión más amplia sobre la soberanía y la gobernanza de los datos indígenas. Los Pueblos Indígenas no podemos ser entendidos únicamente como proveedores de información para sistemas administrados por terceros. Debemos participar en la definición de las preguntas, la producción de los datos, su interpretación, protección, circulación y uso. Esto implica reconocer variables propias, indicadores bioculturales, sistemas de conocimiento y protocolos que eviten nuevas formas de extracción o apropiación de nuestra información.
Esta discusión ha trascendido el ámbito nacional. Los Encuentros Regionales de Sistemas de Información Geográfica Indígenas han permitido intercambiar experiencias con organizaciones y pueblos de distintos países de América Latina sobre monitoreo territorial, cartografía, innovación tecnológica, gobernanza de datos y producción de información propia. De estos diálogos surgió también la propuesta de consolidar una Red Regional de Sistemas de Información Geográfica Indígenas, entendida como un espacio permanente de cooperación entre pueblos para fortalecer capacidades y construir una agenda propia sobre información territorial.
En el II Encuentro Regional, Chey fue presentado nuevamente como una experiencia construida desde Colombia para la defensa de los derechos territoriales y, al cierre del encuentro, se realizó su relanzamiento bajo una idea central: Chey es identidad viva del territorio.
Este proceso plantea un horizonte que va más allá de mejorar una plataforma. Nuestro objetivo es fortalecer la capacidad de los Pueblos Indígenas para producir y administrar información pertinente sobre sus propios territorios; contar con evidencia para exigir el cumplimiento de las obligaciones del Estado; participar con mayores herramientas en las decisiones públicas; documentar amenazas y transformaciones; sustentar procesos de seguridad jurídica; y fortalecer las decisiones que corresponden a nuestras autoridades y estructuras de gobierno propio.
Chey integra información institucional, pero no depende únicamente de la mirada institucional. Permite contrastarla, interrogarla y relacionarla con las necesidades, conocimientos y realidades de nuestros pueblos. Esa diferencia es fundamental. Los Pueblos Indígenas no solo aparecemos en los mapas. Producimos conocimiento sobre los territorios, construimos información, interpretamos sus transformaciones y tomamos decisiones para su cuidado y defensa.
Por eso Chey es también una apuesta por transformar la relación entre información y poder. Que los datos sobre nuestros territorios no sean producidos únicamente desde afuera. Que las brechas de información no sigan convirtiéndose en brechas de derechos. Que las tecnologías geoespaciales puedan fortalecer, y no sustituir, nuestros sistemas de conocimiento y nuestras formas propias de gobierno.
Chey es una plataforma gratuita y de libre acceso. Puede consultarse desde la página de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas y a través de Colombia en Mapas, plataforma del Instituto Geográfico Agustín Codazzi.
Chey es territorio vivo convertido en información para conocer, decidir, cuidar y defender.
El territorio también se defiende con información.
El 29 de septiembre participamos en Bogotá en el lanzamiento de Tucunaré, nodo de información para la salud de la Amazonía, una iniciativa de las organizaciones que integran la AARIMO para consolidar y compartir información sobre la minería ilegal de oro y sus impactos en la cuenca amazónica.
Tucunaré reúne información producida por las propias organizaciones, junto con fuentes de universidades, institutos de investigación, organizaciones indígenas y otras entidades que documentan esta problemática. Su nombre hace referencia al tucunaré (Cichla monoculus), una especie característica de los ecosistemas amazónicos y estrechamente relacionada con los ríos y las comunidades que dependen de ellos. Esta relación expresa una de las ideas centrales de la iniciativa: comprender de manera articulada la salud de los ecosistemas, los territorios y las poblaciones amazónicas.
En este escenario presentamos Chey, el Sistema Vivo de Información Geográfica Indígena de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI). Su nombre proviene de una palabra en Iku, lengua del Pueblo Arhuaco, que expresa el territorio como un sistema vivo e integral, tejido por relaciones naturales, culturales, espirituales y políticas que no pueden reducirse únicamente a límites administrativos o información predial.
Durante su intervención, Juan Pablo Muñoz, del Equipo Técnico de la CNTI, explicó que Chey busca fortalecer la seguridad jurídica de la información sobre los territorios indígenas y avanzar en una apuesta fundamental: que seamos los propios Pueblos Indígenas quienes identifiquemos, produzcamos y gestionemos información sobre nuestros territorios y las relaciones que los constituyen.
Esta perspectiva amplía la manera de comprender la información territorial. No se trata únicamente de registrar los resguardos o delimitar áreas geográficas, sino de reconocer también las formas propias de habitar, ordenar y comprender el territorio. Esto incluye los vínculos espirituales, culturales, ambientales y comunitarios que hacen parte de nuestros sistemas de conocimiento y de nuestras formas de gobierno.
Chey ha sido desarrollado por los Pueblos Indígenas en articulación con el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) y fortalece la coordinación institucional alrededor de la producción y administración de información territorial. Esta dimensión resulta central para la seguridad jurídica de nuestros territorios: la manera en que son identificados, representados y registrados incide directamente en las decisiones que se toman sobre ellos y en la garantía efectiva de nuestros derechos.
Por ello, uno de los retos actuales es avanzar hacia sistemas en los que la información producida por los propios pueblos pueda dialogar con la información institucional y tenga reconocimiento dentro de los procesos de decisión pública. Que podamos identificar nuestras propias relaciones territoriales constituye también una expresión de autodeterminación y de autonomía en la gestión de la información.
El lanzamiento de Tucunaré permitió poner en diálogo dos experiencias con alcances distintos, pero con un principio común: la información debe contribuir a fortalecer la capacidad de los pueblos y organizaciones para comprender sus territorios, tomar decisiones e incidir en su protección. Mientras Tucunaré se concentra en consolidar información sobre la minería ilegal de oro y sus impactos en la Amazonía, Chey constituye una herramienta de alcance nacional para la gestión de información geográfica indígena y la garantía de los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas.
Desde la CNTI continuamos fortaleciendo Chey como una herramienta para producir, organizar y gestionar información propia, reducir brechas de información territorial y aportar a la seguridad jurídica, la autonomía y el Gobierno Propio.
Consulta la intervención completa de Juan Pablo Muñoz en nuestro canal de YouTube.
El territorio también se defiende con información.
Reunidos en Bogotá durante el II Encuentro Regional de SIG Indígenas, reconocemos el territorio como el espacio vivo donde se encuentran la historia, la memoria, los conocimientos, la espiritualidad, el agua, la vida de los pueblos y sus formas propias de autogobierno. Desde esa comprensión compartida, reafirmamos que la información, los Sistemas de Información Geográfica y las geotecnologías adquieren sentido cuando fortalecen la autonomía, el autogobierno y la defensa integral de los territorios indígenas.
Durante el encuentro, diversas Organizaciones Indígenas, Organizaciones de la Sociedad Civil y Otras Organizaciones participantes de este evento, todas basadas en latinoamérica, avanzamos en la construcción de una “Red Internacional de SIG Indígenas del Abya Yala” que permita mantener conectadas a las organizaciones participantes y a otras organizaciones que quieran hacer parte de la Red, compartir conocimientos y experiencias, cuidar la información y los datos propios y consolidar información territorial, fortalecer capacidades y actuar conjuntamente frente a desafíos que atraviesan nuestros territorios y las fronteras de los países. La Red se construye desde la autonomía de cada pueblo y organización, reconociendo que existen acciones que cada uno desarrolla desde su realidad y otras que adquieren mayor fuerza cuando caminamos juntos.
A partir del trabajo colectivo se priorizaron acciones en cinco campos: gobernanza y coordinación; acción conjunta y proyectos prioritarios; seguimiento, aprendizaje y resultados; comunicación, intercambio e incidencia; y capacidades, alianzas y recursos. Esta Declaración propone un camino progresivo para mantener activa la Red, ordenar y conectar lo que ya existe, probar acciones comunes, aprender de la experiencia y avanzar hacia una Red internacional con capacidad propia para sostener proyectos, alianzas y acciones de seguridad jurídica y defensa territorial integral.
Como primeros pasos, se plantea mantener un impulso de coordinación que dé continuidad al proceso y contar con puntos focales en las organizaciones participantes para sostener la comunicación y facilitar el regreso de las decisiones a los territorios. También se propone poner en marcha una página web de la Red que reúna los resultados y memorias de los encuentros de 2025 y 2026, permita conocer mejor a las organizaciones participantes y mantenga disponible la información construida colectivamente.
El camino incluye reconocer y conectar capacidades, conocimientos, sistemas e información existentes; fortalecer la comunicación propia y la incidencia; clarificar conceptos acordes a las particularidades de cada territorio; construir alianzas coherentes con el propósito de la Red; desarrollar mecanismos de seguimiento; y preparar proyectos y un primer piloto común que permita aprender haciendo. Durante 2027 se realizará un tercer encuentro regional, cuya fecha será definida posteriormente, para revisar avances, compartir aprendizajes y acordar la siguiente etapa de este proceso.
Esta Declaración recoge los principales puntos construidos durante el encuentro y queda en manos de las delegaciones para ser compartida, conversada y trabajada con sus organizaciones, autoridades y territorios de acuerdo con sus mecanismos propios. Su suscripción expresa la voluntad de seguir caminando juntos y constituye un preacuerdo para dar continuidad al proceso, sujeto a las consultas, validaciones y decisiones que correspondan en cada organización y territorio.
Con esta Declaración reafirmamos nuestra disposición de cuidar lo construido, mantener vivo el vínculo entre las organizaciones y convertir los acuerdos en acciones colectivas que fortalezcan la defensa de los territorios, la autonomía y la vida de los pueblos indígenas de la región.
Se firma en Bogotá, Colombia, a los veintiséis (26) días del mes de septiembre de 2026.
Por las organizaciones participantes del II Encuentro Regional de SIG Indígenas
Llegamos al cuarto día del II Encuentro Regional de Sistemas de Información Geográfica (SIG) Indígenas, después de cuatro jornadas de diálogo, intercambio de experiencias y construcción colectiva entre pueblos y organizaciones indígenas de Centro y Suramérica alrededor de la información propia, la soberanía de los datos, los sistemas de información y la defensa territorial.
Esta última jornada estuvo orientada a recoger el camino recorrido durante el encuentro, reconocer los aprendizajes construidos entre las delegaciones y proyectar posibles rutas para dar continuidad a la articulación regional. Más que un cierre, fue un momento para mirar de manera conjunta lo avanzado y los desafíos que permanecen abiertos.
Camilo Niño Izquierdo, secretario técnico indígena de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), compartió un balance del proceso desarrollado durante estos días, destacando el valor de mantener espacios en los que los pueblos podamos conocer directamente otras experiencias, contrastar metodologías y discutir de manera autónoma sobre la producción, administración, uso y protección de la información territorial.
Como parte de esa proyección, presentamos la propuesta de un espacio web que, en el corto plazo, permitirá disponer de información, materiales y memorias construidas durante los dos encuentros regionales. Este espacio busca contribuir a que los aprendizajes no queden limitados a las jornadas presenciales y puedan seguir circulando entre las organizaciones, facilitando la consulta de experiencias, insumos y reflexiones que acompañan este proceso regional.
La jornada abrió también un espacio para escuchar la palabra de las delegaciones sobre los principales logros, aprendizajes y desafíos que deja el II Encuentro. Las intervenciones permitieron reconocer la diversidad de caminos que existen en la región para producir y gestionar información territorial, así como la necesidad de continuar generando espacios de intercambio entre iniciativas que responden a realidades, conocimientos y necesidades propias.
Uno de los momentos centrales fue la lectura de la declaración final a varias voces, resultado del proceso de diálogo desarrollado durante el encuentro. La lectura colectiva expresó el carácter regional e internacional de este espacio y permitió recoger acuerdos y compromisos construidos entre las organizaciones participantes, manteniendo como principio la diversidad y autonomía de los pueblos y sus procesos.
La declaratoria representa, además, un punto de continuidad. Los intercambios de estos días han permitido acercar experiencias, reconocer desafíos comunes y abrir posibilidades para seguir pensando formas de cooperación regional alrededor de los sistemas de información geográfica indígenas, sin pretender homogeneizar los procesos ni construir un único modelo para todos los pueblos.
El cierre fue también un momento para reconocer y celebrar el camino recorrido entre pueblos, organizaciones y aliados. Durante estos cuatro días, el encuentro permitió poner en común experiencias sobre monitoreo territorial, gobernanza y soberanía de datos, sistemas propios de información y tecnologías geoespaciales aplicadas a la defensa de los territorios.
A lo largo del II Encuentro, Chey: Identidad viva del territorio, el Sistema Vivo de Información Geográfica Indígena de la CNTI, estuvo presente como una de las experiencias que permiten comprender cómo los pueblos y sus organizaciones vienen desarrollando herramientas propias para producir, organizar, analizar y gestionar información territorial. Desde Colombia, Chey constituye un referente construido para articular información geográfica, tecnologías geoespaciales y sistemas de conocimiento, con el propósito de hacer visibles los territorios, comprender sus transformaciones, identificar presiones y fortalecer la toma de decisiones y la defensa de nuestros derechos.
Esta experiencia dialogó con otros procesos regionales conocidos durante el encuentro. Desde Brasil, la Coordinación de las Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña (COIAB) compartió el trabajo de su Gerencia de Monitoreo Territorial Indígena y las herramientas que han desarrollado para el seguimiento y la protección de los territorios amazónicos. Desde Perú, FENAMAD presentó su experiencia en el uso de sistemas de información geográfica para la defensa de los territorios indígenas de la Amazonía peruana. Estos intercambios permitieron reconocer que en la región existen distintas formas de construir sistemas, metodologías y capacidades propias de información, surgidas de las necesidades y realidades de cada pueblo y territorio.
En este diálogo, Chey no se plantea como un modelo único que deba replicarse, sino como una experiencia propia que se suma a ese conjunto de sistemas vivos y procesos territoriales. Su nombre, palabra en lengua Iku del Pueblo Arhuaco de la Sierra Nevada Gonawindua de Santa Marta, expresa precisamente una comprensión del territorio como una realidad viva e interrelacionada, en la que la información adquiere sentido cuando contribuye al cuidado, el gobierno propio y la defensa de la vida.
Con esta cuarta jornada cerramos el II Encuentro reafirmando una idea que atravesó las conversaciones de estos días: la información no es únicamente un asunto técnico. Producirla, administrarla, utilizarla y protegerla desde nuestros propios procesos fortalece la autonomía, aporta a la gobernanza territorial y amplía nuestra capacidad para defender los derechos de los Pueblos Indígenas.
Agradecemos a los pueblos y organizaciones indígenas nacionales e internacionales que hicieron parte de este encuentro, compartiendo sus experiencias, conocimientos, preguntas y caminos de defensa territorial. Cada palabra y cada proceso aportaron a fortalecer este espacio común y a reconocer la diversidad de formas con las que nuestros pueblos producen, protegen y gobiernan su información. Seguimos caminando juntos, tejiendo articulaciones y aprendizajes para fortalecer la autonomía, la soberanía de nuestros datos y la defensa de los territorios.
El encuentro termina, pero continúa el desafío de mantener los vínculos construidos, hacer circular los aprendizajes y seguir fortaleciendo sistemas propios de información desde las realidades de cada pueblo y territorio.
Consulta nuestras redes sociales para conocer, ver y compartir los contenidos comunicativos realizados en el marco del II Encuentro Regional de Sistemas de Información Geográfica (SIG) Indígenas: galerías fotográficas, transmisiones, programas radiales, entrevistas, reels, notas de prensa y otros materiales que recogen las voces, experiencias y aprendizajes compartidos durante estas jornadas.
Sigue, consulta y comparte los contenidos de la CNTI y Ka’tikunsi – La Voz de los Territorios.
Información propia, territorios vivos: seguimos fortaleciendo la autonomía, la soberanía de nuestros datos y la articulación regional para defender nuestros territorios.
En el marco del II Encuentro Regional de Sistemas de Información Geográfica (SIG) Indígenas, durante el tercer día continuamos fortaleciendo el proceso de construcción colectiva entre pueblos y organizaciones indígenas de Centro y Suramérica. La jornada estuvo orientada a profundizar las reflexiones sobre la articulación regional, la soberanía sobre la información y las rutas de trabajo que pueden fortalecer nuestros sistemas propios y la defensa de los territorios.
El día inició con un cierre espiritual orientado por los Mamus de la Sierra Nevada Gonawindua. Este momento permitió reconocer que, así como es importante abrir un encuentro desde lo espiritual, también es necesario cerrar y orientar el camino recorrido. Las palabras compartidas, las decisiones, las acciones y los acuerdos construidos durante estos días también requieren ser pensados y trabajados espiritualmente, para que lo conversado tenga continuidad y sentido en los territorios.
Posteriormente, en un nuevo espacio autónomo, los pueblos y organizaciones participantes continuamos el proceso iniciado durante las jornadas anteriores alrededor de la posible Red Regional de Sistemas de Información Geográfica Indígenas. Este espacio permitió avanzar colectivamente en la identificación de posibles líneas estratégicas de trabajo y en la discusión sobre acciones a corto, mediano y largo plazo.
La conversación también permitió acercarnos a los primeros consensos, acuerdos y compromisos entre las organizaciones participantes. El propósito no es definir un único modelo de sistema para todos los pueblos, sino pensar cómo podemos mantener una articulación regional que permita compartir experiencias, metodologías y conocimientos, fortalecer capacidades propias y avanzar en la soberanía y protección de la información territorial.
Durante la jornada también conocimos la experiencia de la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (FENAMAD), de Perú, alrededor del uso de los Sistemas de Información Geográfica para la defensa de los territorios indígenas de la Amazonía peruana. Este intercambio permitió seguir ampliando el diálogo entre experiencias de distintos países y reconocer los aportes que los sistemas de información, el monitoreo territorial y la producción de datos propios pueden hacer a los procesos de protección y defensa territorial.
La participación de FENAMAD se suma a las experiencias que hemos venido conociendo durante el encuentro y reafirma uno de sus propósitos centrales: aprender entre pueblos sin perder la autonomía sobre nuestros conocimientos, nuestras metodologías y nuestros datos. Cada experiencia responde a contextos distintos, pero el diálogo regional permite reconocer desafíos comunes y construir caminos de cooperación.
Como parte del cierre de esta tercera jornada, compartimos un concierto con la agrupación musical Walka y el Subcantante Mario Muñoz, como un homenaje creado desde las organizaciones y Pueblos indígenas a quienes defendemos la vida y los territorios. Este momento permitió cerrar el día desde otro lenguaje, reconociendo que la defensa territorial también se expresa a través de la música, la memoria y la creación colectiva.
La música se integra así al encuentro como un espacio para encontrarnos, recordar las luchas que sostienen nuestros pueblos y reconocer a quienes, desde distintos territorios, continúan protegiendo la vida. En ese sentido, el concierto acompaña el propósito político y espiritual del encuentro: fortalecer vínculos, compartir memorias y reafirmar que la defensa de los territorios también se construye desde la palabra, el canto y las expresiones propias de nuestros pueblos.
¡Que vivan los Pueblos Indígenas del mundo!
También invitamos a escuchar nuevamente “La Fuerza de la Vida”, un canto de resistencia, alegría y esperanza dedicado a las defensoras y defensores de los territorios.
Este tercer día reafirma el camino que venimos construyendo durante el encuentro: compartir experiencias, fortalecer sistemas propios y avanzar en una articulación regional desde la autonomía, la cooperación entre pueblos y la soberanía sobre nuestra información.
Información propia, territorios vivos: seguimos fortaleciendo nuestros sistemas para defender nuestros territorios.