por STI | Jul 14, 2026 | Directorio CNTI
En el marco de la Feria Internacional del Medio Ambiente, FIMA 2026, se realizó el lanzamiento oficial del Séptimo Informe Nacional de Colombia ante el Convenio sobre la Diversidad Biológica, instrumento que presenta el estado de avance del país en la implementación del Plan de Acción de Biodiversidad 2030 y del Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal. En este escenario participó Camilo Niño Izquierdo, Secretario Técnico Indígena de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), una presencia que reconoce el papel que hemos desempeñado en este proceso y, al mismo tiempo, plantea una discusión de fondo sobre la manera en que se construye la política pública de biodiversidad en Colombia.
El principal desafío no consiste únicamente en presentar un informe técnico ante la comunidad internacional. El reto es garantizar que la construcción, implementación, seguimiento y evaluación de las políticas de biodiversidad se realicen con la participación directa y efectiva de los Pueblos Indígenas. No podemos seguir siendo convocados únicamente para validar decisiones previamente adoptadas. Debemos participar desde el momento en que se definen las prioridades, se construyen las metas, se diseñan los indicadores y se establecen los mecanismos de implementación y financiación.
Esta discusión adquiere una importancia especial porque Colombia continúa abordando de manera fragmentada dos agendas que son inseparables. Por un lado, la política ambiental; por otro, la política agraria y el reconocimiento de los derechos territoriales. Sin embargo, la evidencia demuestra que ambas hacen parte de una misma realidad: a mayor seguridad jurídica y material sobre los territorios indígenas, mayor capacidad de conservar la biodiversidad. La protección de la naturaleza no puede desvincularse de la garantía de los derechos colectivos ni del fortalecimiento del gobierno propio.
Los datos del país respaldan esta afirmación. Cerca del 30 % del territorio continental colombiano se encuentra reconocido bajo la figura de resguardos indígenas. En esos territorios se conserva el 51 % de los bosques y el 52 % de los glaciares del país, además de ecosistemas estratégicos indispensables para la regulación climática, la disponibilidad de agua y la conservación de la biodiversidad. Estas cifras muestran que los territorios indígenas no son únicamente espacios donde se cumplen metas ambientales; constituyen una de las principales garantías para hacerlas posibles.
Por esa razón, los Pueblos Indígenas y nuestros territorios debemos ser reconocidos como actores estratégicos para el cumplimiento de los compromisos nacionales e internacionales en materia de biodiversidad. Durante generaciones hemos sostenido sistemas propios de conocimiento, gobierno y ordenamiento territorial que han permitido proteger bosques, aguas, páramos, sabanas, semillas y múltiples formas de vida. Esa experiencia no puede reducirse a un aporte complementario ni a un conocimiento que se consulta ocasionalmente. Hace parte de las soluciones vivas y reales que hoy requiere el planeta para enfrentar la pérdida de biodiversidad y la crisis climática.
En este contexto, cobra especial relevancia el reconocimiento otorgado a la viceministra de Políticas y Normalización Ambiental, Edith Bastidas, por el proceso de actualización del Séptimo Informe Nacional. Durante el diálogo de alto nivel, la viceministra señaló que el Gobierno decidió presentar una radiografía honesta sobre el estado de la biodiversidad del país. Compartimos la importancia de construir diagnósticos transparentes. No obstante, esa honestidad también debe reflejarse en el reconocimiento de que ninguna política de conservación será suficiente mientras continúe separando la biodiversidad de los derechos territoriales y mientras la participación indígena siga limitada a escenarios consultivos.
Valoramos que el informe promueva una articulación amplia entre entidades del Estado, academia, comunidades, cooperación internacional y diferentes sectores sociales. Sin embargo, esa articulación solo será efectiva si el Estado reconoce y garantiza el ejercicio pleno del gobierno propio, así como el papel de los Pueblos Indígenas como autoridades territoriales y actores con capacidad de decisión en la política de biodiversidad. La construcción de las metas nacionales, sus mecanismos de seguimiento y los reportes internacionales deben incorporar de manera permanente nuestros sistemas de conocimiento de información y las decisiones adoptadas desde los territorios.
En tiempos de transición política, el desafío consiste en consolidar los avances alcanzados y evitar retrocesos en la agenda de biodiversidad. Esa continuidad exige fortalecer la participación efectiva y plena de los Pueblos Indígenas, avanzar en la garantía de los derechos territoriales y comprender que la conservación no puede sostenerse sin quienes hemos protegido estos territorios durante siglos. La progresividad de los derechos debe reflejarse también en la gobernanza ambiental y en la forma como el Estado construye sus políticas públicas.
Estamos convencidos de que es posible construir un país donde la biodiversidad, los derechos territoriales y la diversidad cultural avancen de manera conjunta. Un país donde la diferencia no sea vista como un obstáculo, sino como una condición para construir soluciones comunes frente a la crisis ambiental. La protección de la naturaleza exige reconocer que los territorios indígenas no son únicamente parte del patrimonio ambiental de Colombia: son una condición para garantizar el presente y el futuro de la vida.
¡Defender los territorios es defender la vida!
por STI | Jul 9, 2026 | CNTIAnaliza, Actualidad, CNTI Opina, Nota de prensa
Guachucal, Nariño.
En el marco de la Minga de Pensamiento Interinstitucional Académico «Autoridad Ambiental Indígena: Avances y desafíos para su ejercicio – Decreto 1275 de 2024», realizada en la Escuela de Derecho Propio Laureano Inampués, desde Ka’tikunsi: La Voz de los Territorios, emisora virtual de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), desarrollamos la primera Minga de Narrativas Territoriales Vivas, un espacio de encuentro con las emisoras indígenas de los pueblos Pastos y Quillasingas para fortalecer la comunicación propia y dar los primeros pasos hacia la construcción de una Red de Comunicación Indígena.
Este encuentro reunió a representantes de las emisoras de Muellamues, Colimba, Guachucal, Cumbal, Túquerres, La Voz de los Pastos y otros procesos de comunicación del territorio. Durante la jornada compartimos experiencias, reflexionamos sobre los desafíos que enfrentan nuestros procesos comunicativos y dialogamos sobre el papel que cumplen las narrativas en la defensa de los territorios, la preservación de la memoria y el fortalecimiento de la identidad de nuestros pueblos.
A través de la metodología Minga de Narrativas Territoriales Vivas, promovimos un ejercicio de reconocimiento colectivo en el que cada emisora se presentó desde su territorio, compartió las historias que representan a su comunidad, identificó los principales desafíos de la comunicación propia y construyó, de manera participativa, acciones para fortalecer la circulación de la palabra desde los territorios.
Uno de los principales resultados fue la construcción del Mapa Vivo de Narrativas Territoriales, una cartografía colectiva que permitió reconocer la diversidad de memorias, experiencias y apuestas comunicativas presentes en los territorios. De este ejercicio surgieron expresiones que reflejan la esencia de la comunicación propia de los pueblos, entre ellas: «La palabra es el quinto elemento», «No somos locutores; somos comunicadores», «Comunicar desde el territorio» y «La palabra no debe estar muerta». Estas voces reafirman que la comunicación propia es una práctica de cuidado, resistencia, memoria y fortalecimiento colectivo.
Durante la Minga también socializamos la Radioteca Ka’tikunsi, concebida como un territorio digital para preservar, organizar, proteger y compartir la memoria sonora de las emisoras indígenas de Colombia. Más que una plataforma tecnológica, la Radioteca es una estrategia para fortalecer la comunicación propia, facilitar el intercambio de contenidos entre emisoras y construir un archivo vivo de las voces, las lenguas maternas, los conocimientos y los procesos organizativos de la diversidad de Pueblos Indígenas del país.
Este recorrido territorial nos permitió fortalecer los vínculos entre las emisoras participantes, reconocer intereses y desafíos comunes, e iniciar la construcción de una agenda de trabajo colaborativa para consolidar una Red de Comunicación Indígena que promueva el intercambio de experiencias, la producción conjunta de contenidos, la circulación de la palabra propia y el fortalecimiento de la comunicación desde los territorios.
Desde Ka’tikunsi reafirmamos nuestro compromiso de seguir caminando junto a los procesos de comunicación indígena del país, acompañando espacios de articulación, formación e intercambio que fortalezcan la comunicación propia y permitan que las voces de nuestros pueblos continúen encontrándose, dialogando y preservando la memoria colectiva como un ejercicio fundamental para la defensa de los derechos territoriales.
Esta actividad hace parte de la estrategia territorial de Ka’tikunsi: La Voz de los Territorios para fortalecer la Red de Comunicación Indígena y consolidar la Radioteca Ka’tikunsi como un espacio colectivo donde la palabra, la memoria sonora y las narrativas territoriales de los Pueblos Indígenas permanezcan vivas, circulen entre los territorios y sigan fortaleciendo la defensa de la vida.
¡Defender los territorios es defender la vida!
por STI | Jul 8, 2026 | CNTIAnaliza, Actualidad, CNTI Opina, Nota de prensa, Noticias
El 5 de julio de 1996, los Pueblos Indígenas de todo el país protagonizamos una toma pacífica de la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia, en Bogotá. Esta acción histórica no fue un hecho aislado ni una reacción circunstancial. Fue una expresión contundente de dignidad, resistencia y exigencia política frente a siglos de despojo, exclusión y vulneración de derechos que el Estado colombiano no había resuelto de manera estructural.
Durante más de un mes, los Pueblos Indígenas permanecimos en este espacio demandando garantías reales para el goce efectivo de los derechos colectivos, así como el reconocimiento pleno de la autonomía y de los territorios ancestrales. La permanencia en la Conferencia Episcopal expresó una decisión colectiva de sostener la palabra, de afirmar la legitimidad de nuestras exigencias y de interpelar al Estado desde una movilización pacífica, firme y con profundo sentido político.
Esa acción marcó un punto de inflexión en la historia del movimiento indígena en Colombia. No solo puso en evidencia la gravedad de las deudas históricas del Estado con los pueblos, sino que abrió un camino de interlocución que transformó la relación entre el Gobierno Nacional y el Gobierno Indígena. Después de más de un mes de resistencia pacífica, diálogo persistente y firmeza colectiva, la toma concluyó con un acuerdo fundamental: la creación de una instancia permanente de interlocución entre ambas partes.
Como resultado de ese proceso, el 9 de agosto de 1996 se expidieron dos decretos históricos para los Pueblos Indígenas de Colombia. El Decreto 1396, por el cual se crea la Comisión Nacional de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas, y el Decreto 1397, por el cual se crean la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) y la Mesa Permanente de Concertación con los Pueblos y Organizaciones Indígenas (MPC).
30 años después, la CNTI, la MPC y la CDDHHPI siguen siendo espacios legítimos de interlocución, concertación y diálogo entre el Gobierno Indígena y el Gobierno Nacional. Su existencia confirma que los avances en derechos no han sido gratuitos ni automáticos. Han sido conquistados por la fuerza de la organización, por la persistencia de la movilización y por la capacidad de convertir la exigencia política en escenarios concretos de diálogo de gobierno a gobierno.
Recordar la toma de la Conferencia Episcopal no es solo hacer memoria de un hecho del pasado. Es reconocer una lucha que sigue teniendo plena vigencia. La defensa de los territorios, la autonomía, los derechos humanos y la pervivencia de los pueblos continúa exigiendo voluntad política, cumplimiento efectivo de los acuerdos y respeto por los escenarios construidos históricamente. A 30 años de esta acción, reafirmamos que estos espacios de concertación existen porque los Pueblos Indígenas los hicimos posibles, y porque la resistencia organizada sigue siendo una fuerza decisiva para abrir caminos de dignidad, justicia y vida.
¡Defender los territorios es defender la vida!
por STI | Jul 2, 2026 | CNTIAnaliza, Actualidad, CNTI Opina, Nota de prensa, Noticias
En la Casa Ka’sankwa, en Santa Marta, avanzamos en el segundo día de la Sesión Autónoma del Gobierno Indígena CNTI. En este espacio propio, los delegados indígenas de la CNTI, en articulación con la Secretaría Técnica Indígena de la Mesa Permanente de Concertación, seguimos desarrollando una evaluación política de los asuntos prioritarios en materia territorial indígena, a la luz de las funciones de los espacios enmarcados en el Decreto 1397 de 1996, de la agenda propia indígena y de la estructura consolidada del Gobierno Indígena.
Durante la jornada profundizamos en el análisis de los avances, retos y brechas que persisten en materia de formalización, protección, restitución, agilización de procesos administrativos y expedición de normativas orientadas a fortalecer los derechos de los Pueblos Indígenas. Reconocemos que en este periodo se han producido avances importantes, pero también reafirmamos que esos logros no eliminan las deudas históricas ni sustituyen la necesidad de seguir exigiendo el cumplimiento integral de los compromisos suscritos.
Este balance confirma que el diálogo político sostenido en los últimos años ha avanzado bajo un enfoque de derechos, en el que los Pueblos Indígenas no solo participamos como interlocutores, sino como tejedores de estándares jurídicos y políticos. Los acuerdos construidos en estos espacios no son orientaciones simbólicas ni compromisos de buena voluntad. Son decisiones vinculantes y exigibles ante el Estado, y deben traducirse en garantías reales para la protección territorial, la autodeterminación y la pervivencia de los pueblos.
En el segundo día de trabajo avanzamos también en la consolidación de la estrategia indígena y en la definición de acciones clave para fortalecer la estructura de gobierno propio. Revisamos elementos técnicos, políticos, organizativos, autonómicos y jurídicos que refuerzan nuestra postura y orientan el camino colectivo de resistencia, exigibilidad y defensa territorial. Este ejercicio no responde a una coyuntura aislada ni a un calendario gubernamental de corto plazo. El ejercicio político de la autonomía no se limita a la representatividad institucional de cada cuatro años; es un camino permanente de construcción, defensa y afirmación del Gobierno Indígena.
La jornada permitió cerrar con tareas claras para el corto, mediano y largo plazo. Seguimos fortaleciendo una posición colectiva que articula la defensa de la vida, la paz y la pervivencia de los Pueblos Indígenas, en un contexto que exige claridad política, unidad y capacidad de incidencia. Los derechos indígenas no se suspenden, no se delegan y no se agotan en el reconocimiento formal: se caminan, se mambéan y su exigibilidad es permanente.
¡Defender los territorios es defender la vida!
por STI | Jul 1, 2026 | CNTIAnaliza, Actualidad, CNTI Opina, Nota de prensa, Noticias
En el marco de la Sesión Autónoma del Gobierno Indígena CNTI, los delegados indígenas y la Secretaría Técnica Indígena avanzamos en una evaluación política del cumplimiento de los acuerdos suscritos en materia territorial entre los Pueblos Indígenas y el Gobierno Nacional, particularmente en el contexto del Plan Nacional de Desarrollo 2022–2026. Este ejercicio propio no se limita a revisar balances administrativos. Busca precisar lo alcanzado, nombrar con claridad lo pendiente y definir la posición política con la que asumiremos el diálogo con el Gobierno entrante.
Durante la jornada reconocimos que, a pesar de los retos, las dificultades y las brechas históricas que persisten, en este periodo se registraron avances importantes en materia de reconocimiento, ampliación y constitución de resguardos. Lo alcanzado en ese campo tiene un carácter histórico y debe ser leído como resultado de la exigencia sostenida de los pueblos, de la concertación política y de la obligación estatal de avanzar en la garantía de los derechos territoriales.
En este balance también reconocemos la disposición política del Gobierno del presidente Gustavo Petro para avanzar en asuntos territoriales que durante años permanecieron estancados. Aunque persisten brechas históricas y obligaciones pendientes, los avances logrados en este periodo constituyen un referente que debe ser profundizado y no interrumpido por el Gobierno entrante.
Persisten asuntos estructurales que siguen comprometiendo la permanencia y la pervivencia de los pueblos, entre ellos la conversión de reservas indígenas en resguardos, la clarificación de resguardos de origen colonial y republicano y el reconocimiento efectivo de los territorios ancestrales. Estas materias no son rezagos menores ni simples asuntos procedimentales. El territorio es parte integral de la existencia de los Pueblos Indígenas. De él dependen la vida colectiva, la continuidad espiritual y cultural, el gobierno propio, la soberanía alimentaria y la posibilidad de sostener los sistemas de conocimiento que han garantizado la permanencia de los pueblos a lo largo del tiempo.
También insistimos en que la agenda territorial indígena no puede desligarse del debate ambiental y político del país. Los territorios indígenas albergan hoy más del 50 % de los bosques que existen en Colombia. Esto confirma que la garantía territorial no solo responde a un mandato constitucional y a estándares internacionales de derechos humanos, sino que constituye una condición concreta para la protección de la biodiversidad y para enfrentar la crisis climática. Desde nuestros sistemas de conocimiento y nuestras formas de relación con la Madre Tierra, aportamos de manera real a los procesos de mitigación y adaptación. Por eso, reconocer y proteger los territorios indígenas es también una decisión estratégica para la vida del país.
En esta Sesión Autónoma reafirmamos que el Gobierno Nacional entrante debe afianzar la confianza con los Pueblos Indígenas como actores fundamentales para la vida democrática, ambiental y territorial de Colombia. Esa confianza no puede reducirse al reconocimiento discursivo ni a compromisos parciales. Debe expresarse en la progresividad real de los derechos, en el cumplimiento efectivo de la Constitución Política, en la observancia de los estándares internacionales y en la comprensión de que Colombia es, por mandato constitucional, un Estado pluricultural y multicultural. La relación entre el Estado y los pueblos exige decisiones de fondo, continuidad política y voluntad real de transformación.
Desde este espacio propio seguimos tejiendo una palabra colectiva orientada a fortalecer la vocería del Gobierno Indígena y a sostener una posición clara frente al presente y al futuro. Defendemos los territorios porque en ellos se sostiene la vida. Y reafirmamos, con la fuerza de ancestral y política de los pueblos, que defender los territorios no puede seguir costándonos la vida.
¡Defender los territorios es defender la vida!