por STI | Ago 11, 2026 | Actualidad, CNTI Opina, CNTIAnaliza, Nota de prensa, Noticias
Ante las afectaciones ocasionadas por el terremoto en distintos municipios de Chocó, Risaralda, Valle del Cauca, Caldas y Quindío, desde la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) nos sumamos a la Minga Humanitaria por la Vida, una acción de solidaridad y juntanza para acompañar a los pueblos, comunidades y familias que hoy enfrentan las consecuencias de esta emergencia.
Nos solidarizamos con quienes han perdido a sus seres queridos, con las personas afectadas y con las comunidades que atraviesan momentos de dolor e incertidumbre. Cuando la vida está en riesgo, la respuesta debe ser colectiva. Por eso, distintas organizaciones indígenas, instituciones y redes solidarias han habilitado puntos de acopio para reunir y canalizar ayudas hacia los lugares donde son necesarias.
En Bogotá, la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) recibe aportes en la calle 12B # 4-38, en La Candelaria; Gobierno Mayor, en la calle 16A # 2-69, piso 2, sector de Las Aguas; y la Fundación Galería Aborigen, en la carrera 6A # 116-17, Usaquén, ha dispuesto un punto para apoyar especialmente a las comunidades indígenas afectadas en Chocó. En Popayán, el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) recibe ayudas en la calle 1 # 4-50.
Desde Chocó también es posible sumarse a las rutas de apoyo. En Quibdó se encuentran habilitados puntos en la Gobernación del Chocó, calle 31, Edificio La Confianza, y en el Centro Logístico Humanitario, ubicado en la antigua Bodega Postobón, kilómetro 4 de la vía Quibdó–Yuto. Estas rutas permiten canalizar aportes desde el propio territorio y fortalecer la respuesta a las comunidades afectadas.
En Bogotá también se han dispuesto otros puntos para recibir ayuda humanitaria: Siembra Café – Jugos – Vichebar, carrera 7 # 57-87, Chapinero; Universidad Jorge Tadeo Lozano, carrera 4 # 22-61; un punto en Usaquén, calle 161A # 7F-55; Centro Comercial Unicentro, carrera 15 # 124-30; y la sede administrativa de la Cruz Roja Colombiana, carrera 24 # 73-38.
Entre los elementos requeridos se encuentran agua potable embotellada, alimentos no perecederos, productos de aseo e higiene personal, pañales para niñas, niños y personas adultas, cobijas, mantas, colchonetas y elementos básicos de primeros auxilios. Invitamos a revisar las fechas de vencimiento y entregar únicamente productos en buen estado y acordes con las necesidades reportadas.
Ayudar también implica cuidar la manera en que nos organizamos y hacemos circular la información. Antes de desplazarnos, es importante consultar los canales oficiales de las organizaciones, confirmar que los puntos de acopio continúen habilitados y verificar sus horarios. También debemos evitar la difusión de rumores, datos sin confirmar o cuentas bancarias cuya procedencia no haya sido verificada.
La Minga Humanitaria por la Vida permite convertir la solidaridad en acciones concretas y ampliar las redes para que la ayuda llegue a quienes la necesitan. Entre pueblos, comunidades y familias nos acompañamos y nos sostenemos. Ninguna persona ni comunidad debe enfrentar en soledad las consecuencias de esta emergencia.
En medio del dolor y la incertidumbre, la fuerza colectiva nos sostiene. Que la solidaridad abrace a los territorios y que las fuerzas de la Madre Tierra nos abracen y protejan.
por STI | Ago 10, 2026 | Actualidad, CNTI Opina, CNTIAnaliza, Nota de prensa, Noticias
Desde la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) expresamos nuestra solidaridad con las familias, comunidades y pueblos afectados por el fuerte sismo registrado este 10 de agosto en diferentes regiones del país, particularmente en los departamentos de Caldas, Chocó, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca. Acompañamos a quienes han perdido seres queridos, a las personas heridas y a quienes permanecen a la espera de información sobre sus familiares.
Este es un momento para actuar con unidad, responsabilidad y cuidado colectivo. La prioridad debe estar en la búsqueda y rescate de personas, la atención inmediata de quienes lo requieren y la llegada oportuna de ayuda humanitaria. Cada hora cuenta, especialmente en las zonas con mayores dificultades de acceso y comunicación.
La respuesta debe ser integral. Además de atender las necesidades urgentes de las familias, debe contemplar la protección de los animales, la evaluación de daños en viviendas e infraestructura y la garantía de agua, alimentos, atención en salud y albergue. Las misiones humanitarias deben contar con las condiciones necesarias para llegar a las zonas afectadas, identificar las necesidades y acompañar a las comunidades durante la emergencia.
De manera particular, expresamos nuestra preocupación por las comunidades y territorios indígenas del Chocó. Esta emergencia ocurre en un departamento cuyos pueblos y comunidades han enfrentado históricamente profundas condiciones de desigualdad, aislamiento, dificultades de acceso a servicios y los impactos persistentes del conflicto armado. Estas realidades pueden aumentar las afectaciones y dificultar la llegada oportuna de la atención humanitaria.
Desde la CNTI hacemos un llamado a garantizar una valoración inmediata y diferenciada de la situación en los resguardos y comunidades, en coordinación directa con sus autoridades, Guardias Indígenas y organizaciones, para identificar personas desaparecidas o heridas, daños en viviendas, caminos, espacios comunitarios y fuentes de agua, así como las necesidades urgentes de alimentación, salud, albergue y atención a los animales. La respuesta debe llegar con oportunidad y sin que las condiciones históricas de exclusión y aislamiento vuelvan a determinar quién recibe atención y quién permanece esperando.
En los territorios indígenas y en otras zonas rurales o de difícil acceso, es fundamental fortalecer la coordinación entre las instituciones, las autoridades territoriales, las organizaciones comunitarias y los organismos de socorro. Esta articulación permite conocer con mayor precisión la magnitud de las afectaciones y orientar la atención hacia lugares que pueden quedar aislados o enfrentar mayores dificultades para recibir ayuda.
También hacemos un llamado a cuidar la información. En medio de una emergencia, los rumores, las cadenas sin verificar y los contenidos fuera de contexto pueden aumentar la incertidumbre y dificultar las labores de respuesta. Invitamos a consultar los canales oficiales del Servicio Geológico Colombiano y a seguir las orientaciones de las autoridades territoriales y de los organismos responsables de la gestión del riesgo.
En momentos como este, la solidaridad debe convertirse en acciones concretas: acompañar a quienes buscan a sus familiares, facilitar las labores de los equipos de rescate, apoyar las misiones humanitarias y atender las necesidades de quienes han sido afectados. Ninguna familia, comunidad o pueblo debe enfrentar en soledad las consecuencias de esta emergencia.
Que la fuerza colectiva nos permita sostenernos en medio del dolor y la incertidumbre. Que permanezca viva la esperanza de encontrar a quienes continúan siendo buscados y que la respuesta institucional, colectiva y comunitaria llegue de manera oportuna a cada lugar donde sea necesaria.
Que las fuerzas de la Madre Tierra nos abracen y protejan.
por STI | Ago 8, 2026 | Actualidad, CNTI Opina, CNTIAnaliza, Nota de prensa, Noticias
Este 9 de agosto, Día Internacional de los Pueblos Indígenas, celebramos la vida, la palabra y la lucha de nuestros pueblos. Somos territorio, gobierno propio, memoria y futuro. Pero esta conmemoración ocurre en un contexto que no podemos omitir: la persistencia de la violencia, el despojo y las vulneraciones de derechos humanos continúa poniendo en riesgo nuestra vida, autonomía, pervivencia y permanencia en los territorios.
Desde las montañas, selvas, páramos, ríos, sierras, desiertos, costas y mares sostenemos formas diversas de relacionarnos con la Madre Tierra. Nuestros territorios son sistemas vivos en los que se articulan comunidades, espacios sagrados, plantas, animales, aguas y conocimientos. Los cuidamos y ordenamos desde la Ley de Origen, la Ley Natural, el Derecho Mayor, nuestras autoridades y formas propias de organización. Ejercer esa relación con el territorio es también ejercer autonomía y gobierno propio.
Sin embargo, defender esa forma de vida sigue teniendo consecuencias graves. La violencia contra los Pueblos Indígenas no puede entenderse como una sucesión de hechos aislados. Las agresiones contra autoridades, liderazgos, comunidades y defensores territoriales afectan estructuras colectivas de gobierno, debilitan procesos organizativos y buscan imponer otras formas de control sobre territorios que ancestralmente hemos habitado, cuidado y defendido.
La situación exige que el Estado colombiano responda más allá de medidas posteriores a cada hecho de violencia. Garantizar nuestros derechos humanos implica proteger la vida y la integridad de las comunidades, pero también asegurar las condiciones para ejercer el gobierno propio, permanecer en los territorios y tomar decisiones sobre ellos. La protección debe tener un enfoque colectivo, territorial, diferencial y concertado con nuestras autoridades.
Nuestra memoria también está atravesada por quienes dieron su vida en la defensa de los pueblos y los territorios. En esta fecha honramos su palabra y su legado, no para naturalizar la violencia que hemos enfrentado, sino para insistir en que ninguna autoridad, comunero, comunera, mayor, mujer, joven o defensor territorial debería ser amenazado por ejercer sus derechos. Nuestra lucha es diaria, ancestral y colectiva, pero defender la vida no puede significar seguir poniendo la propia vida en riesgo.
La defensa territorial tampoco puede separarse del cuidado de la Madre Tierra. Para nosotros no es una mercancía ni una suma de recursos disponibles para la explotación. Es fuente de vida, memoria y equilibrio. Cuidarla implica garantizar los derechos de quienes hemos sostenido esa relación durante generaciones y reconocer nuestros sistemas de conocimiento, espiritualidad, cultura, lengua y gobierno.
Por eso, este Día Internacional de los Pueblos Indígenas también es un llamado a actuar. Exigimos garantías efectivas para ejercer nuestros derechos sin miedo, fortalecer la protección colectiva de los territorios y enfrentar las causas que mantienen la violencia y el despojo. No puede hablarse de diversidad, paz o protección de la Madre Tierra mientras defender los territorios continúe costando vidas indígenas.
Seguiremos siendo memoria viva de nuestros ancestros y ancestras, diversidad, pensamiento propio, espiritualidad, cultura y lengua. Honrar nuestra historia y diversidad también exige enfrentar la violencia que amenaza a las comunidades y pueblos y asegurar que el ejercicio de nuestros derechos, la defensa territorial y el cuidado de la Madre Tierra no sigan poniendo en riesgo nuestras vidas.
¡Qué vivan los Pueblos Indígenas del mundo!
¡Defender los territorios es defender la vida!
por STI | Ago 4, 2026 | Actualidad, CNTI Opina, CNTIAnaliza, Nota de prensa, Noticias
Durante el mes de julio de 2026, los delegados y delegadas indígenas de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas, junto con la Secretaría Técnica Indígena, la ONIC, ASOCRIVI, 14 autoridades de 14 territorios indígenas, y sus comunidades, realizamos una salida territorial en Cumaribo, Vichada. Desarrollamos espacios de diálogo y trabajo colectivo para identificar problemáticas comunes y fortalecer la garantía de la seguridad jurídica y material de los territorios.
Nuestro propósito fue conocer directamente las afectaciones territoriales y recopilar información sobre la reparación y restitución de los vínculos materiales e inmateriales alterados por el despojo, el desplazamiento y el conflicto armado. Asimismo, durante el recorrido se revisaron las solicitudes de formalización de los territorios. Este trabajo aporta al seguimiento de la implementación del Decreto Ley 4633 de 2011 y al reconocimiento integral de los derechos de los pueblos afectados.
Cumaribo concentra 26 de las 37 solicitudes de restitución territorial indígena identificadas en el departamento del Vichada. Varias coinciden con solicitudes de formalización y con procedimientos adelantados en el marco del Decreto 2333 de 2014.
El rezago en la atención a estos trámites profundiza una grave inseguridad jurídica que, en consonancia con lo advertido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH, 2009) sobre cómo el retardo en la titulación agudiza los conflictos violentos por el control territorial, facilita la perpetuación de la violencia sistemática contra los pueblos indígenas.
La gravedad de esta problemática se evidencia en hechos recientes que representan la compleja situación humanitaria en la región: el pasado 17 de julio fue registrada una incursión violenta en el Resguardo Saracure y Río Cadá, con saldo de víctimas fatales y afectaciones humanitarias a las comunidades, y el 2 de agosto se registró en Puerto Gaitán, Meta, el asesinato de dos comuneros del Resguardo Indígena Unificado Selva de Matavén, resguardos que a la fecha carecen de avances sustanciales en sus solicitudes de formalización y restitución. Por todo ello, esta situación exige una sólida articulación institucional, claridad en las rutas administrativas y respuestas urgentes acordes con las realidades territoriales.
En el marco de este recorrido, junto con las autoridades revisamos las solicitudes y sus distintas etapas, desarrollamos entrevistas y construimos ejercicios de cartografía propia. Estos espacios nos permitieron comprender cómo los pueblos habitan, recorren y sostienen sus territorios más allá de los límites definidos por títulos, cercas o demarcaciones catastrales.
Las autoridades señalaron que el territorio ancestral es un tejido vivo de relaciones culturales, ambientales, sociales y espirituales. Allí se articulan ríos, caminos ancestrales, lugares de origen, plantas medicinales, espacios ceremoniales y zonas destinadas a la pesca, la caza y los cultivos tradicionales de pueblos como el Sikuani, el Piapoco y el Piaroa.
También documentamos afectaciones producidas por la colonización, la apropiación privada de tierras, el confinamiento, el desplazamiento y la violencia armada. A estas se suman la expansión agroindustrial, los monocultivos, la exploración petrolera, las iniciativas de bonos de carbono, la contaminación de fuentes hídricas y las restricciones para acceder a lugares sagrados y espacios de subsistencia.
Reiteramos que la restitución no puede reducirse a la resolución de expedientes, la formalización de predios o la delimitación de áreas. Debe garantizar la recuperación de los vínculos con el territorio, la movilidad, el acceso a los sitios sagrados, la transmisión de los conocimientos propios y el ejercicio del gobierno indígena.
Desde espacio de diálogo y concertación de la CNTI continuaremos haciendo seguimiento a las solicitudes y exigiendo respuestas estatales coordinadas, oportunas e integrales. Garantizar la restitución y la seguridad jurídica y material de los territorios es una obligación del Estado y una condición para la pervivencia física, cultural y espiritual de los Pueblos Indígenas.
¡Defender los territorios es defender la vida!
por STI | Ago 1, 2026 | Actualidad, CNTI Opina, CNTIAnaliza, Nota de prensa, Noticias
Los delegados y delegadas indígenas de las organizaciones que integran la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), junto con la Secretaría Técnica Indígena, rechazamos y denunciamos el atentado perpetrado el 1 de agosto de 2026 contra Julián Mauricio Gutiérrez, Autoridad Mayor del Resguardo Kwe’sx Yu Kiwe del Pueblo Nasa, quien, de acuerdo con la información difundida por el Gobierno Propio del Pueblo Nasa del Valle del Cauca, se encuentra en estado crítico.
Según la alerta emitida por las autoridades indígenas, el ataque ocurrió aproximadamente a las 2:50 de la tarde y fue cometido por hombres cuya identidad aún no ha sido establecida. En estos hechos fueron asesinados Andrés Machín, integrante del esquema de protección de la Unidad Nacional de Protección (UNP), y Haminton Daniel, comunero indígena. Jhon Lemus, también integrante del esquema de protección, resultó herido de gravedad.
Expresamos nuestra solidaridad con las familias de las víctimas, con la Autoridad Mayor Julián Mauricio Gutiérrez, con las personas heridas, con el Resguardo Kwe’sx Yu Kiwe y con el Pueblo Nasa. Este ataque afecta la vida comunitaria, el ejercicio del gobierno propio y los procesos organizativos y territoriales que las autoridades indígenas sostienen en medio de graves condiciones de riesgo.
Atentar contra una autoridad indígena no es un hecho individual ni aislado. Es una agresión contra la autonomía, el gobierno propio y la capacidad colectiva de los pueblos para proteger sus territorios y ejercer sus derechos. La violencia contra las autoridades, liderazgos y comuneros indígenas busca fracturar los procesos comunitarios y debilitar las estructuras propias de gobierno.
La presencia de integrantes del esquema de protección entre las víctimas exige una revisión inmediata de las medidas otorgadas por el Estado. No basta con asignar mecanismos individuales cuando persisten condiciones territoriales que ponen en riesgo a las autoridades y comunidades. La protección debe ser integral, colectiva, concertada y adecuada a las realidades del Pueblo Nasa.
Exigimos al Estado colombiano garantizar atención médica integral y oportuna para Julián Mauricio Gutiérrez y Jhon Lemus, así como adoptar medidas inmediatas de protección para sus familias, las autoridades indígenas y la comunidad del Resguardo Kwe’sx Yu Kiwe.
Solicitamos a la Fiscalía General de la Nación adelantar una investigación diligente que permita identificar y sancionar a los responsables materiales y determinadores del atentado. Esta investigación debe incorporar el contexto territorial, los antecedentes de riesgo y la condición de autoridad indígena de Julián Mauricio Gutiérrez.
Exigimos al Ministerio del Interior, a la Unidad Nacional de Protección, a la Defensoría del Pueblo y a las demás instituciones competentes coordinar sus actuaciones con las autoridades indígenas. Las medidas que se adopten deben respetar el gobierno propio y responder a las necesidades colectivas del territorio, no limitarse a acciones posteriores a los ataques.
Hacemos un llamado a la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la Organización de los Estados Americanos, a la Organización de las Naciones Unidas y a los organismos nacionales e internacionales de derechos humanos para que acompañen al Pueblo Nasa y realicen seguimiento a la respuesta del Estado colombiano.
No podemos aceptar que ejercer el gobierno propio, defender los territorios y sostener la vida comunitaria continúen representando un riesgo para las autoridades y comuneros indígenas. El Estado tiene la obligación de actuar con urgencia, garantizar la vida y evitar que estos hechos permanezcan en la impunidad.
¡Qué defender los territorios no nos cueste la vida!
¡Defender los territorios es defender la vida!