El 28 de mayo, en el marco del Diplomado en Monitoreo de Fondos Climáticos para el Empoderamiento de las Juventudes Indígenas, se desarrolló la clase sobre monitoreo territorial para la gobernanza y la planificación indígena, un espacio de formación orientado a fortalecer las capacidades de análisis, incidencia y autonomía de las juventudes indígenas frente a las agendas climáticas y territoriales.
Esta sesión se inscribe en un proceso más amplio de fortalecimiento impulsado en el contexto del trabajo del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (FILAC) y de los esfuerzos por consolidar herramientas propias para el seguimiento territorial desde la visión de los pueblos.
La clase partió de una idea central: el monitoreo territorial indígena no es solamente producir datos. Es una herramienta para ejercer autonomía, fortalecer el gobierno propio, defender la vida y disputar políticamente el futuro de los territorios. Desde esta perspectiva, la sesión no se limitó a una explicación técnica sobre plataformas o sistemas de información. Se presentó como una reflexión política y organizativa sobre la experiencia de los Pueblos Indígenas en Colombia en la construcción de herramientas propias para defender sus territorios, fortalecer la gobernanza e incidir frente al Estado y en los escenarios internacionales de cambio climático y biodiversidad.
Durante la jornada se desarrolló una reflexión de fondo sobre la crisis territorial que enfrentan hoy los Pueblos Indígenas. Se insistió en que muchas decisiones sobre los territorios siguen siendo tomadas desde miradas externas, con información incompleta o desactualizada, sin reconocer que el territorio indígena no es solo geografía. Es memoria, espiritualidad, conocimiento, cultura, gobierno propio y vida. Desde ahí, el monitoreo territorial se entiende como una respuesta política frente a la fragmentación, la intervención, la concesión y la disputa de los territorios indígenas por distintos intereses económicos y estatales.
La sesión también permitió compartir la experiencia de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) y del Observatorio de Derechos Territoriales de los Pueblos Indígenas (ODTPI) en la construcción de sistemas propios de información. Se presentaron herramientas como el Sistema de Monitoreo de Acuerdos (SIMA), el Sistema de Monitoreo de Solicitudes de Formalización (SIMOSOF), el Sistema de Información de Violencia Sociopolítica contra Pueblos Indígenas (SIVOSPI) y el Sistema de Información Geográfica Indígena (SIG-I). Cada uno de estos instrumentos responde a necesidades concretas de seguimiento a compromisos del Estado, formalización territorial, violencia sociopolítica y análisis geográfico, pero todos comparten un mismo sentido: poner la información al servicio de la defensa del territorio, de la exigibilidad de derechos y de la autodeterminación.
Uno de los ejes más importantes de la clase fue mostrar que la seguridad jurídica territorial también es acción climática. No puede haber protección ambiental real si los pueblos no tienen garantizados plenamente sus territorios. Del mismo modo, no puede hablarse de gobernanza climática ni de fondos para el clima sin discutir quién produce la información, quién controla los datos, quién define los indicadores y cómo esa información fortalece —o debilita— la autonomía territorial indígena. En este sentido, el diplomado abrió una discusión clave para las juventudes indígenas: el monitoreo también requiere gobernanza de los datos, soberanía sobre la información y articulación entre monitoreo comunitario, análisis territorial e incidencia política.
La jornada concluyó reafirmando que los Pueblos Indígenas no son solamente beneficiarios de proyectos climáticos. Son autoridades territoriales con sistemas de conocimiento, gobierno y planificación propios. Por eso, fortalecer herramientas de monitoreo territorial desde las juventudes indígenas es también fortalecer la continuidad de los procesos organizativos, la memoria política y la capacidad de disputar las decisiones que hoy se toman sobre sus territorios. En este camino, el monitoreo territorial indígena se consolida no solo como una herramienta técnica, sino como una práctica de autonomía, defensa de la vida y afirmación del gobierno propio.
¡Defender los territorios es defender la vida!






