La Corte Constitucional adopta medidas urgentes para proteger la comunidad de Barrulia, del Pueblo Sikuani

La Corte Constitucional adopta medidas urgentes para proteger la comunidad de Barrulia, del Pueblo Sikuani

Los delegados y delegadas indígenas de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) celebramos la expedición del Auto 253 del 4 de marzo de 2026, mediante el cual la Sala Primera de Revisión de la Corte Constitucional decretó medidas provisionales a favor de la comunidad indígena Barrulia, del pueblo Sikuani. Esta decisión se da en el marco de la acción de tutela promovida desde 2024 por el Secretario Técnico Indígena de la CNTI – Camilo Niño Izquierdo, en su calidad de instancia vocera de los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas.

Esta decisión constituye un avance fundamental porque reconoce que para los Pueblos Indígenas y especialmente para los pueblos de tradición móvil, el derecho al territorio no se agota en la propiedad colectiva. Por el contrario, la Corte precisa que el vínculo territorial (…) “no depende de la permanencia u ocupación de la tierra ni de un título formal, sino de la relación ancestral” que mantiene con sus territorios. Y reafirma que, (…) “el Estado tiene el deber de proteger no solo los resguardos titulados, sino también aquellos territorios que las comunidades reconocen como ancestrales y en los que desarrollan su cultura y materializan sus modos de vida”.

En ese marco, precisa que para la comunidad de Barrulia, (…) “la movilidad es una forma de territorialidad” y que proteger su derecho al territorio exige garantizar sus patrones de movilidad, sus prácticas tradicionales y de subsistencia.

En esa línea, la Corte ordenó remover los obstáculos que impiden el acceso al predio denominado Cuba Libre, avanzar en su entrega material y garantizar el derecho de tránsito de la comunidad, mientras se define judicialmente la servidumbre correspondiente. Esto es especialmente relevante para los pueblos de tradición móvil, pues sin tránsito libre no hay acceso real al territorio, ni posibilidad de cazar, pescar, recorrer los caminos ancestrales, transmitir conocimientos a niños, niñas y jóvenes, ni sostener la relación espiritual con el hábitat.

Desde este escenario resaltamos esta decisión como un paso decisivo en la defensa del derecho al territorio de los Pueblos Indígenas. Reiteramos que, en el caso de los pueblos seminómadas, defender el territorio implica también defender el tránsito, la movilidad ancestral y las relaciones espirituales, culturales y ambientales que sostienen la vida colectiva. Hacemos un llamado a todas las entidades y actores presentes en el territorio a cumplir de manera inmediata las órdenes impartidas por la Corte Constitucional.

 

¡Defender el tránsito ancestral es defender el territorio!

Por primera vez un Presidente instala la Consulta Previa para proteger la Línea Negra y el Corazón del Mundo

Por primera vez un Presidente instala la Consulta Previa para proteger la Línea Negra y el Corazón del Mundo

En un acto de responsabilidad histórica con el cuidado y la protección de la Sierra Nevada de Santa Marta y del sistema de espacios sagrados de la Línea Negra, por primera vez un Presidente de la República de Colombia instala un espacio de Consulta Previa, Libre e Informada, garantizando el máximo estándar del derecho a la consulta, y abriendo un escenario de diálogo, coordinación y articulación entre autoridades indígenas y comunidades afro. Este paso es trascendental para avanzar en la protección del Corazón del Mundo y en el reconocimiento de la integralidad del territorio ancestral.

Este hecho se enmarca en el mandato de unidad de los pueblos y en la responsabilidad frente a la protección del territorio ancestral expresado en el sistema de espacios sagrados de la Línea Negra. Las autoridades de los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo, a través del CTC de la Sierra Nevada de Santa Marta, reafirman el diálogo y la coordinación cultural y territorial que ancestralmente sostienen con los pueblos y autoridades indígenas que cohabitan el territorio tradicional de la Sierra Nevada —Wayuu, Ettenaka y Taganga— y con las comunidades afro, con quienes comparten la responsabilidad de cuidado y protección del Corazón del Mundo.

En este contexto, en el marco de la unidad de los Pueblos Indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, se logra un acuerdo histórico orientado al cuidado y la protección del Corazón del Mundo. Este acuerdo reafirma el compromiso colectivo de fortalecer la defensa territorial y avanzar en mecanismos que garanticen la protección jurídica integral de la Sierra Nevada. Este proceso se sustenta, en primer lugar, en el principio común de cuidado y protección de la Sierra Nevada; en segundo lugar, en la lucha ancestral y la historia de defensa del derecho al territorio tradicional; y, en tercer lugar, en la defensa de la paz y de la vida de pueblos en riesgo de exterminio físico y cultural, como consecuencia del conflicto armado y de factores subyacentes como la pobreza y el modelo de desarrollo del país.

Desde este escenario valoramos la preocupación manifestada por el Gobierno Nacional frente a la reciente anulación jurídica del Decreto 1500 de 2018 y destacamos el llamado a reconocer la integralidad del sistema ancestral de la Línea Negra y su carácter estructural para la pervivencia y permanencia de los Pueblos Indígenas de la Sierra. La Sierra Nevada es un territorio sagrado y vivo, con ordenamiento ancestral y autoridades propias. Es el Corazón del Mundo desde la Ley de Origen de los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo. En la actual coyuntura política del país, y ante el primer gobierno progresista de nuestra historia reciente encabezado por el presidente Gustavo Petro, nos convoca una voluntad común de proteger y defender la Sierra Nevada, lo que a su vez es proteger la red hídrica del Caribe, cuyo sostenimiento espiritual, energético y territorial se fundamenta en la Línea Negra y en el sistema de espacios sagrados que sostienen el equilibrio del territorio.

Los Pueblos Indígenas de la Sierra manifiestan su disposición para instalar un proceso de diálogo, coordinación y protocolización que permita avanzar hacia la expedición de un nuevo instrumento normativo orientado a proteger jurídicamente el territorio ancestral. Este proceso busca consolidar una ruta conjunta que reconozca el carácter cultural, espiritual y ambiental de la Sierra Nevada, así como la responsabilidad ancestral de sus pueblos en el cuidado del equilibrio de la vida.

La Sierra Nevada no es únicamente un territorio geográfico; es un sistema de vida que articula espacios sagrados, sistemas de conocimiento y formas de gobierno propio que han sostenido el equilibrio del territorio desde tiempos ancestrales. Desde este espacio llamamos a los Pueblos Indígenas de Colombia a mantener la unidad en la defensa de la Sierra Nevada de Santa Marta y de todos los territorios ancestrales que sostienen la vida, la memoria y la pervivencia de nuestros pueblos.

¡Defender los territorios, es defender la vida!

Pueblos Indígenas de la Sierra Nevada unidos en un acuerdo histórico para proteger el Corazón del Mundo

Pueblos Indígenas de la Sierra Nevada unidos en un acuerdo histórico para proteger el Corazón del Mundo

En el marco de la unidad de los Pueblos Indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, se alcanzó un acuerdo histórico orientado al cuidado y la protección del Corazón del Mundo, territorio ancestral de los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo. Este acuerdo reafirma el compromiso colectivo de fortalecer la defensa territorial y avanzar en mecanismos que garanticen la protección jurídica integral de la Sierra Nevada.

Desde este escenario valoramos la preocupación manifestada por el Gobierno Nacional frente a la reciente anulación jurídica del Decreto 1500 de 2018 y destacamos el llamado a reconocer la integralidad del sistema ancestral de la Línea Negra y su carácter estructural para la pervivencia y permanencia de los Pueblos Indígenas de la Sierra. La Sierra Nevada es un territorio sagrado y vivo, con ordenamiento ancestral y autoridades propias. Es el corazón del mundo desde la Ley de Origen de los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo.

Los Pueblos Indígenas de la Sierra manifestaron su disposición para instalar un proceso de diálogo, coordinación y protocolización que permita avanzar hacia la expedición de un nuevo instrumento normativo orientado a proteger jurídicamente el territorio ancestral. Este proceso busca consolidar una ruta conjunta que reconozca el carácter cultural, espiritual y ambiental de la Sierra Nevada, así como la responsabilidad ancestral de sus pueblos en el cuidado del equilibrio de la vida.

En este escenario se destacó la unidad entre los Pueblos Indígenas como base para fortalecer la defensa del Corazón del Mundo. La Sierra Nevada no es únicamente un territorio geográfico; es un sistema de vida que articula espacios sagrados, sistemas de conocimiento y formas de gobierno propio que han sostenido el equilibrio del territorio desde tiempos ancestrales.

El proceso que hoy se impulsa busca consolidar un instrumento jurídico que garantice la protección efectiva del territorio ancestral y reconozca la relación profunda que los pueblos mantienen con la Sierra Nevada. Esta ruta reafirma la importancia de avanzar en mecanismos de coordinación entre las autoridades indígenas y el Estado para asegurar la defensa integral de este territorio sagrado.

Desde este espacio, hacemos un llamado a los Pueblos Indígenas de Colombia a mantener la unidad en la defensa de la Sierra Nevada de Santa Marta y de todos los territorios ancestrales que sostienen la vida, la memoria y la pervivencia de nuestros pueblos.

¡Defender los territorios, es defender la vida!

3 de marzo Día Mundial de la Vida Silvestre

3 de marzo Día Mundial de la Vida Silvestre

En el marco del 3 de marzo, Día Mundial de la Vida Silvestre, los Pueblos Indígenas reafirmamos que hemos sido guardianes de la vida silvestre desde tiempos ancestrales. Somos pueblos de vida y territorio. Aunque representamos cerca del 5 % de la población mundial, habitamos y gestionamos entre el 20 y el 25 % de la superficie terrestre, donde se encuentra aproximadamente el 80 % de la biodiversidad que aún se conserva en el planeta.

Nuestros territorios abarcan regiones con alta biodiversidad, ecosistemas únicos y especies endémicas. Cuidamos la vida porque defendemos el territorio. Para nosotros, la protección de la Madre Tierra no es un discurso ambiental, es una práctica cotidiana sustentada en sistemas de conocimiento propios, en la Ley de Origen y Ley Natural, principios culturales y espirituales que garantizan el equilibrio ecológico.

Hoy la vida silvestre enfrenta amenazas crecientes. La deforestación, el tráfico de especies, la pérdida de hábitats, la crisis climática y la desertificación de los suelos deterioran ecosistemas esenciales y reducen el acceso a agua y alimentos para miles de especies. La pérdida acelerada de biodiversidad altera los equilibrios naturales y pone en riesgo a los pueblos que dependen de estos territorios.

Frente a este panorama, insistimos en que sin derechos territoriales no hay equilibrio climático. Exigimos el reconocimiento pleno de los territorios que hemos cuidado ancestralmente. Nuestra permanencia y pervivencia en ellos es condición para sostener los ciclos ecológicos y la estabilidad del planeta. Cuando se debilitan nuestros sistemas de conocimiento y se vulneran nuestros derechos territoriales, la biodiversidad también se ve afectada.

Para los Pueblos Indígenas, la vida silvestre no es un recurso ni una mercancía. Es parte de una red de existencia compartida. La flora y la fauna integran nuestro orden cultural y espiritual; su cuidado sostiene el equilibrio que hace posible la continuidad de toda forma de vida. Proteger la vida silvestre exige garantizar nuestros derechos territoriales, asegurar la transmisión de nuestros sistemas de conocimiento y reconocer que sin territorio no hay cultura, y sin cultura no hay prácticas de defensa y cuidado.

¡Defender los territorios es defender la vida!

Quinto día – II Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural

Quinto día – II Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural

En el marco de la clausura de la II Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural, los Pueblos Indígenas, los Pueblos Negros, Afrocolombianos, Raizales y Palenqueros, y las comunidades campesinas de Colombia firmamos el Pacto Nacional por la implementación de la Reforma Agraria y Acuaria Estructural Integral y Popular.

Este momento es el resultado de un proceso político previo. Durante los años 2025 y 2026 se desarrollaron múltiples espacios de conversación común. Luego de un ejercicio de diálogo autónomo y construcción colectiva, surgió el Mandato por los Territorios, la Tierra, el Agua, los Ríos, los Mares y Maritorios, la Naturaleza y la Vida: Redistribución, Democracia, Transformación del Campo y Recuperación de los Vínculos Originarios, Ancestrales, Tradicionales, Históricos, Sociales y Populares.

El Pacto suscrito en la clausura recoge y proyecta ese Mandato. Surge de un ejercicio de diálogo político conjunto entre los pueblos y el Gobierno Nacional, construido desde sus procesos organizativos, y expresa el compromiso de avanzar en la implementación efectiva de una Reforma Agraria estructural, integral y popular con enfoque de derechos y justicia territorial.

En un acto de justicia histórica y política, fruto de las luchas sostenidas por los pueblos y comunidades en defensa de la tierra y el territorio, el Gobierno reconoce la legitimidad de las expresiones populares y comunitarias que sostienen la vida en todo el país. En ese contexto, reconoce integralmente el Mandato de los Pueblos Indígenas, los Pueblos Negros, Afrocolombianos, Raizales y Palenqueros y de las comunidades campesinas, y asume que este Pacto materializa y proyecta los propósitos comunes de transformación estructural construidos desde los territorios.

En esta jornada de celebración popular, que ratifica un compromiso histórico de transformación nacional, se firmó el Pacto como expresión de la voluntad política del Gobierno Nacional y de la autonomía de los Pueblos Indígenas, los Pueblos Negros, Afrocolombianos, Raizales y Palenqueros y las comunidades campesinas.

El Gobierno Nacional se compromete a respetar los máximos estándares nacionales e internacionales de protección de los derechos humanos y territoriales de los Pueblos Indígenas, de los Pueblos Negros, Afrocolombianos, Raizales y Palenqueros y de las comunidades campesinas, conforme a sus particularidades.

Desde los Pueblos Indígenas reafirmamos que este Pacto no es un punto de llegada, sino el inicio de una etapa de exigibilidad y cumplimiento. La Reforma Agraria solo tendrá legitimidad si garantiza nuestros derechos territoriales, respeta la autonomía y fortalece el gobierno propio. Seguiremos ejerciendo autoridad, movilización y monitoreo para que lo acordado se materialice en transformaciones reales en los territorios. La paz, la democracia, la justicia social y ambiental pasan por el reconocimiento efectivo de nuestros derechos colectivos.

No hay Reforma Rural justa sin los Pueblos Indígenas

¡Defender los territorios, es defender la vida!

 

 

 

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