El 3 de mayo, se conmemoró el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Desde los Pueblos Indígenas reafirmamos que comunicar la verdad sigue costando la vida. Defendemos la palabra libre como derecho y como forma de proteger el territorio: la comunicación no se limita a informar; es práctica de autonomía y de memoria colectiva.
Sin comunicación libre no hay autonomía. Exigimos garantías efectivas para ejercer la palabra sin amenazas, agresiones ni silenciamientos. La libertad de prensa y de comunicación no puede sostenerse como enunciado mientras quienes comunican desde los territorios siguen siendo perseguidos y asesinados.
Reivindicamos la comunicación propia que nace en los territorios. En las radios y medios indígenas se sostiene la palabra colectiva, se transmite la memoria y se fortalecen los procesos organizativos. Esa comunicación no es complementaria ni accesoria: hace parte del ejercicio de la autonomía y de la defensa de los derechos.
La comunicación propia enfrenta condiciones materiales adversas: licencias restringidas, infraestructura precaria, criminalización de comunicadores y ausencia de financiación estatal sostenida. Estas barreras no son incidentales; operan como mecanismos que limitan la capacidad de los pueblos para narrar sus propios procesos. Garantizar la palabra requiere remover esas condiciones, no solo enunciar el derecho.
Honramos a quienes han sido asesinados o perseguidos por comunicar desde sus pueblos. Su palabra no fue borrada: continúa en los territorios, en los procesos organizativos y en quienes hoy sostienen la comunicación frente a la censura y la violencia.
La defensa de la comunicación propia se inscribe en la defensa más amplia del territorio. Quienes comunican desde los pueblos lo hacen en medio del conflicto armado, de la presión extractiva sobre los territorios y del señalamiento institucional. Reconocer ese contexto es condición para entender por qué la palabra libre, en los territorios indígenas, es inseparable de la pervivencia física y cultural de los pueblos.
Garantizar la palabra libre es condición para la pervivencia de los Pueblos Indígenas y para el ejercicio pleno de nuestra autonomía. Defender la comunicación propia es defender el derecho a nombrarnos, a narrar nuestras realidades y a sostener la memoria colectiva.
¡Defender los territorios es defender la vida!






