El Séptimo Informe Nacional de Biodiversidad debe traducirse en decisiones reales para proteger la vida y los territorios

El Séptimo Informe Nacional de Biodiversidad debe traducirse en decisiones reales para proteger la vida y los territorios

En el marco de la Feria Internacional del Medio Ambiente, FIMA 2026, se realizó el lanzamiento oficial del Séptimo Informe Nacional de Colombia ante el Convenio sobre la Diversidad Biológica. Este instrumento presenta los avances, desafíos y oportunidades del país en la implementación del Plan de Acción de Biodiversidad 2030 y en el cumplimiento del Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal.

La invitación extendida a Camilo Niño Izquierdo, Secretario Técnico Indígena de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas, expresa el reconocimiento a la participación que hemos tenido los Pueblos Indígenas en este proceso y a la necesidad de mantener nuestra presencia en la construcción, el seguimiento y la implementación de la agenda nacional de biodiversidad.

El informe no puede leerse únicamente como un reporte técnico ante un escenario internacional. Su presentación tiene un sentido político más amplio: poner sobre la mesa el estado real de la biodiversidad en Colombia, los límites de lo alcanzado y la urgencia de avanzar hacia transformaciones estructurales. En un país marcado por la presión sobre los ecosistemas, los conflictos por el uso del suelo, el despojo territorial y las disputas sobre el modelo de desarrollo, la biodiversidad no puede seguir tratándose como un asunto aislado de los territorios.

En este contexto, resulta importante el reconocimiento entregado a la viceministra de Políticas y Normalización Ambiental, Edith Bastidas, por el proceso de actualización del informe. Más relevante aún fue el mensaje expresado durante el diálogo de alto nivel: no se optó por maquillar la realidad, sino por presentar una radiografía honesta del estado de la biodiversidad del país. Ese posicionamiento debe sostenerse en los hechos. Reconocer los desafíos es el punto de partida; lo decisivo es traducir ese diagnóstico en acciones concretas frente a las causas estructurales de la crisis ambiental.

Colombia enfrenta el reto de pasar de una etapa de alineación política y acumulación de iniciativas a una fase de escalamiento, financiamiento y transformación estructural que permita consolidar un modelo positivo para la naturaleza. Esta orientación exige profundidad. No basta con sumar programas, producir balances o incorporar nuevos lenguajes en la política pública. Se requiere una agenda capaz de articular biodiversidad, clima, ordenamiento territorial y transformación productiva, sin repetir fórmulas que han desconocido nuestros derechos y las realidades de los territorios.

Nuestros territorios son soluciones vivas y reales frente a la pérdida de biodiversidad y al cambio climático. En ellos hemos cuidado y defendido ancestralmente bosques, aguas, semillas, montañas, sabanas y múltiples formas de vida mediante sistemas propios de conocimiento, gobierno y relación con la Madre Tierra. Por eso, cualquier política que aspire a proteger la biodiversidad debe garantizar nuestra participación efectiva, reconocer los derechos territoriales y fortalecer las capacidades propias con las que hemos sostenido estos equilibrios durante generaciones.

Valoramos que el Séptimo Informe Nacional haya sido presentado como un ejercicio de articulación entre el Gobierno, los territorios, las comunidades afrodescendientes, las mujeres, las juventudes, la academia, el sector privado, la cooperación internacional y los Pueblos Indígenas. Sin embargo, esta articulación solo tendrá sentido si se traduce en incidencia real y en el reconocimiento de nuestro carácter de sujetos políticos y autoridades territoriales, no como actores periféricos de una agenda definida desde el centro.

En tiempos de transición política, el reto es garantizar la continuidad de los avances impulsados por el actual Gobierno y evitar retrocesos en la implementación de la agenda de biodiversidad. Lo construido debe consolidarse con voluntad política, capacidad institucional y recursos suficientes. La protección de la biodiversidad debe mantenerse como una prioridad material, política y territorial del Estado, articulada con la garantía de los derechos colectivos.

El lanzamiento del Séptimo Informe Nacional deja una exigencia clara: convertir el diagnóstico en decisiones, el reconocimiento en garantías y la articulación en transformaciones reales. Nuestra participación no es complementaria. Hace parte de la discusión central sobre cómo sostener la vida, proteger la biodiversidad y construir un horizonte ambiental justo para el país.

¡Defender los territorios es defender la vida!

Las narrativas están vivas: desde Guachucal comenzamos a tejer una Red de Comunicación Indígena

Las narrativas están vivas: desde Guachucal comenzamos a tejer una Red de Comunicación Indígena

Guachucal, Nariño.

En el marco de la Minga de Pensamiento Interinstitucional Académico «Autoridad Ambiental Indígena: Avances y desafíos para su ejercicio – Decreto 1275 de 2024», realizada en la Escuela de Derecho Propio Laureano Inampués, desde Ka’tikunsi: La Voz de los Territorios, emisora virtual de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), desarrollamos la primera Minga de Narrativas Territoriales Vivas, un espacio de encuentro con las emisoras indígenas de los pueblos Pastos y Quillasingas para fortalecer la comunicación propia y dar los primeros pasos hacia la construcción de una Red de Comunicación Indígena.

Este encuentro reunió a representantes de las emisoras de Muellamues, Colimba, Guachucal, Cumbal, Túquerres, La Voz de los Pastos y otros procesos de comunicación del territorio. Durante la jornada compartimos experiencias, reflexionamos sobre los desafíos que enfrentan nuestros procesos comunicativos y dialogamos sobre el papel que cumplen las narrativas en la defensa de los territorios, la preservación de la memoria y el fortalecimiento de la identidad de nuestros pueblos.

A través de la metodología Minga de Narrativas Territoriales Vivas, promovimos un ejercicio de reconocimiento colectivo en el que cada emisora se presentó desde su territorio, compartió las historias que representan a su comunidad, identificó los principales desafíos de la comunicación propia y construyó, de manera participativa, acciones para fortalecer la circulación de la palabra desde los territorios.

Uno de los principales resultados fue la construcción del Mapa Vivo de Narrativas Territoriales, una cartografía colectiva que permitió reconocer la diversidad de memorias, experiencias y apuestas comunicativas presentes en los territorios. De este ejercicio surgieron expresiones que reflejan la esencia de la comunicación propia de los pueblos, entre ellas: «La palabra es el quinto elemento», «No somos locutores; somos comunicadores», «Comunicar desde el territorio» y «La palabra no debe estar muerta». Estas voces reafirman que la comunicación propia es una práctica de cuidado, resistencia, memoria y fortalecimiento colectivo.

Durante la Minga también socializamos la Radioteca Ka’tikunsi, concebida como un territorio digital para preservar, organizar, proteger y compartir la memoria sonora de las emisoras indígenas de Colombia. Más que una plataforma tecnológica, la Radioteca es una estrategia para fortalecer la comunicación propia, facilitar el intercambio de contenidos entre emisoras y construir un archivo vivo de las voces, las lenguas maternas, los conocimientos y los procesos organizativos de la diversidad de Pueblos Indígenas del país.

Este recorrido territorial nos permitió fortalecer los vínculos entre las emisoras participantes, reconocer intereses y desafíos comunes, e iniciar la construcción de una agenda de trabajo colaborativa para consolidar una Red de Comunicación Indígena que promueva el intercambio de experiencias, la producción conjunta de contenidos, la circulación de la palabra propia y el fortalecimiento de la comunicación desde los territorios.

Desde Ka’tikunsi reafirmamos nuestro compromiso de seguir caminando junto a los procesos de comunicación indígena del país, acompañando espacios de articulación, formación e intercambio que fortalezcan la comunicación propia y permitan que las voces de nuestros pueblos continúen encontrándose, dialogando y preservando la memoria colectiva como un ejercicio fundamental para la defensa de los derechos territoriales.

Esta actividad hace parte de la estrategia territorial de Ka’tikunsi: La Voz de los Territorios para fortalecer la Red de Comunicación Indígena y consolidar la Radioteca Ka’tikunsi como un espacio colectivo donde la palabra, la memoria sonora y las narrativas territoriales de los Pueblos Indígenas permanezcan vivas, circulen entre los territorios y sigan fortaleciendo la defensa de la vida.

¡Defender los territorios es defender la vida!

 

30 años de lucha y resistencia: la toma de la Conferencia Episcopal que abrió un camino histórico para los Pueblos Indígenas

30 años de lucha y resistencia: la toma de la Conferencia Episcopal que abrió un camino histórico para los Pueblos Indígenas

El 5 de julio de 1996, los Pueblos Indígenas de todo el país protagonizamos una toma pacífica de la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia, en Bogotá. Esta acción histórica no fue un hecho aislado ni una reacción circunstancial. Fue una expresión contundente de dignidad, resistencia y exigencia política frente a siglos de despojo, exclusión y vulneración de derechos que el Estado colombiano no había resuelto de manera estructural.

Durante más de un mes, los Pueblos Indígenas permanecimos en este espacio demandando garantías reales para el goce efectivo de los derechos colectivos, así como el reconocimiento pleno de la autonomía y de los territorios ancestrales. La permanencia en la Conferencia Episcopal expresó una decisión colectiva de sostener la palabra, de afirmar la legitimidad de nuestras exigencias y de interpelar al Estado desde una movilización pacífica, firme y con profundo sentido político.

Esa acción marcó un punto de inflexión en la historia del movimiento indígena en Colombia. No solo puso en evidencia la gravedad de las deudas históricas del Estado con los pueblos, sino que abrió un camino de interlocución que transformó la relación entre el Gobierno Nacional y el Gobierno Indígena. Después de más de un mes de resistencia pacífica, diálogo persistente y firmeza colectiva, la toma concluyó con un acuerdo fundamental: la creación de una instancia permanente de interlocución entre ambas partes.

Como resultado de ese proceso, el 9 de agosto de 1996 se expidieron dos decretos históricos para los Pueblos Indígenas de Colombia. El Decreto 1396, por el cual se crea la Comisión Nacional de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas, y el Decreto 1397, por el cual se crean la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) y la Mesa Permanente de Concertación con los Pueblos y Organizaciones Indígenas (MPC).

30 años después, la CNTI, la MPC y la CDDHHPI siguen siendo espacios legítimos de interlocución, concertación y diálogo entre el Gobierno Indígena y el Gobierno Nacional. Su existencia confirma que los avances en derechos no han sido gratuitos ni automáticos. Han sido conquistados por la fuerza de la organización, por la persistencia de la movilización y por la capacidad de convertir la exigencia política en escenarios concretos de diálogo de gobierno a gobierno.

Recordar la toma de la Conferencia Episcopal no es solo hacer memoria de un hecho del pasado. Es reconocer una lucha que sigue teniendo plena vigencia. La defensa de los territorios, la autonomía, los derechos humanos y la pervivencia de los pueblos continúa exigiendo voluntad política, cumplimiento efectivo de los acuerdos y respeto por los escenarios construidos históricamente. A 30 años de esta acción, reafirmamos que estos espacios de concertación existen porque los Pueblos Indígenas los hicimos posibles, y porque la resistencia organizada sigue siendo una fuerza decisiva para abrir caminos de dignidad, justicia y vida.

¡Defender los territorios es defender la vida!

Día 2 | Sesión Autónoma del Gobierno Indígena CNTI

Día 2 | Sesión Autónoma del Gobierno Indígena CNTI

En la Casa Ka’sankwa, en Santa Marta, avanzamos en el segundo día de la Sesión Autónoma del Gobierno Indígena CNTI. En este espacio propio, los delegados indígenas de la CNTI, en articulación con la Secretaría Técnica Indígena de la Mesa Permanente de Concertación, seguimos desarrollando una evaluación política de los asuntos prioritarios en materia territorial indígena, a la luz de las funciones de los espacios enmarcados en el Decreto 1397 de 1996, de la agenda propia indígena y de la estructura consolidada del Gobierno Indígena.

Durante la jornada profundizamos en el análisis de los avances, retos y brechas que persisten en materia de formalización, protección, restitución, agilización de procesos administrativos y expedición de normativas orientadas a fortalecer los derechos de los Pueblos Indígenas. Reconocemos que en este periodo se han producido avances importantes, pero también reafirmamos que esos logros no eliminan las deudas históricas ni sustituyen la necesidad de seguir exigiendo el cumplimiento integral de los compromisos suscritos.

Este balance confirma que el diálogo político sostenido en los últimos años ha avanzado bajo un enfoque de derechos, en el que los Pueblos Indígenas no solo participamos como interlocutores, sino como tejedores de estándares jurídicos y políticos. Los acuerdos construidos en estos espacios no son orientaciones simbólicas ni compromisos de buena voluntad. Son decisiones vinculantes y exigibles ante el Estado, y deben traducirse en garantías reales para la protección territorial, la autodeterminación y la pervivencia de los pueblos.

En el segundo día de trabajo avanzamos también en la consolidación de la estrategia indígena y en la definición de acciones clave para fortalecer la estructura de gobierno propio. Revisamos elementos técnicos, políticos, organizativos, autonómicos y jurídicos que refuerzan nuestra postura y orientan el camino colectivo de resistencia, exigibilidad y defensa territorial. Este ejercicio no responde a una coyuntura aislada ni a un calendario gubernamental de corto plazo. El ejercicio político de la autonomía no se limita a la representatividad institucional de cada cuatro años; es un camino permanente de construcción, defensa y afirmación del Gobierno Indígena.

La jornada permitió cerrar con tareas claras para el corto, mediano y largo plazo. Seguimos fortaleciendo una posición colectiva que articula la defensa de la vida, la paz y la pervivencia de los Pueblos Indígenas, en un contexto que exige claridad política, unidad y capacidad de incidencia. Los derechos indígenas no se suspenden, no se delegan y no se agotan en el reconocimiento formal: se caminan, se mambéan y su exigibilidad es permanente.

¡Defender los territorios es defender la vida!

Del 1 al 3 de julio, en la Casa Ka´sankwa, en la ciudad de Santa Marta, se realiza la Sesión Autónoma del Gobierno Indígena CNTI

Del 1 al 3 de julio, en la Casa Ka´sankwa, en la ciudad de Santa Marta, se realiza la Sesión Autónoma del Gobierno Indígena CNTI

En el marco de la Sesión Autónoma del Gobierno Indígena CNTI, los delegados indígenas y la Secretaría Técnica Indígena avanzamos en una evaluación política del cumplimiento de los acuerdos suscritos en materia territorial entre los Pueblos Indígenas y el Gobierno Nacional, particularmente en el contexto del Plan Nacional de Desarrollo 2022–2026. Este ejercicio propio no se limita a revisar balances administrativos. Busca precisar lo alcanzado, nombrar con claridad lo pendiente y definir la posición política con la que asumiremos el diálogo con el Gobierno entrante.

Durante la jornada reconocimos que, a pesar de los retos, las dificultades y las brechas históricas que persisten, en este periodo se registraron avances importantes en materia de reconocimiento, ampliación y constitución de resguardos. Lo alcanzado en ese campo tiene un carácter histórico y debe ser leído como resultado de la exigencia sostenida de los pueblos, de la concertación política y de la obligación estatal de avanzar en la garantía de los derechos territoriales.

En este balance también reconocemos la disposición política del Gobierno del presidente Gustavo Petro para avanzar en asuntos territoriales que durante años permanecieron estancados. Aunque persisten brechas históricas y obligaciones pendientes, los avances logrados en este periodo constituyen un referente que debe ser profundizado y no interrumpido por el Gobierno entrante.

Persisten asuntos estructurales que siguen comprometiendo la permanencia y la pervivencia de los pueblos, entre ellos la conversión de reservas indígenas en resguardos, la clarificación de resguardos de origen colonial y republicano y el reconocimiento efectivo de los territorios ancestrales. Estas materias no son rezagos menores ni simples asuntos procedimentales. El territorio es parte integral de la existencia de los Pueblos Indígenas. De él dependen la vida colectiva, la continuidad espiritual y cultural, el gobierno propio, la soberanía alimentaria y la posibilidad de sostener los sistemas de conocimiento que han garantizado la permanencia de los pueblos a lo largo del tiempo.

También insistimos en que la agenda territorial indígena no puede desligarse del debate ambiental y político del país. Los territorios indígenas albergan hoy más del 50 % de los bosques que existen en Colombia. Esto confirma que la garantía territorial no solo responde a un mandato constitucional y a estándares internacionales de derechos humanos, sino que constituye una condición concreta para la protección de la biodiversidad y para enfrentar la crisis climática. Desde nuestros sistemas de conocimiento y nuestras formas de relación con la Madre Tierra, aportamos de manera real a los procesos de mitigación y adaptación. Por eso, reconocer y proteger los territorios indígenas es también una decisión estratégica para la vida del país.

En esta Sesión Autónoma reafirmamos que el Gobierno Nacional entrante debe afianzar la confianza con los Pueblos Indígenas como actores fundamentales para la vida democrática, ambiental y territorial de Colombia. Esa confianza no puede reducirse al reconocimiento discursivo ni a compromisos parciales. Debe expresarse en la progresividad real de los derechos, en el cumplimiento efectivo de la Constitución Política, en la observancia de los estándares internacionales y en la comprensión de que Colombia es, por mandato constitucional, un Estado pluricultural y multicultural. La relación entre el Estado y los pueblos exige decisiones de fondo, continuidad política y voluntad real de transformación.

Desde este espacio propio seguimos tejiendo una palabra colectiva orientada a fortalecer la vocería del Gobierno Indígena y a sostener una posición clara frente al presente y al futuro. Defendemos los territorios porque en ellos se sostiene la vida. Y reafirmamos, con la fuerza de ancestral y política de los pueblos, que defender los territorios no puede seguir costándonos la vida.

¡Defender los territorios es defender la vida!

Tercera Sesión CNTI 2026: acuerdos, seguimiento y continuidad de la agenda territorial indígena

Tercera Sesión CNTI 2026: acuerdos, seguimiento y continuidad de la agenda territorial indígena

En el marco de la Tercera Sesión 2026 de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), los delegados y delegadas indígenas y las entidades del Gobierno Nacional concertamos acuerdos bajo un enfoque de derechos, donde los pueblos indígenas somos tejedores de estándares de derecho y los acuerdos aquí suscritos adquieren una vinculancia dado los mandatos de los pueblos indígenas y las funciones del espacio por decreto.

En esta sesión concertamos sobre la expedición de instrumentos normativos que son de alta relevancia para la protección y formalización de los territorios indígenas; decreto que adecua y agiliza la adquisición de predios para formalizar territorios indígenas y la identificación como instrumento que reconoce las relaciones y el territorio en integralidad. Asímismo se discutió la ruta para complementar el decreto de autoridad ambiental indígena, con elementos estratégicos para la protección y formalización. Asimismo, se avanzó en los lineamiento adoptados para el intercambio de información, fortaleciendo la coordinación y transparencia entre las instituciones y la CNTI.

Por otra parte, concertamos las acciones priorizadas para el cierre de gobierno y de vigencia de la Agencia Nacional de Tierras conforme a las acciones de derechos territoriales indígenas: ejecución presupuestal, plan acelerado de compra de tierras, fortalecimiento del mecanismo de registro de actos administrativos, el fortalecimiento institucional para completar las solicitudes que han sido catalogadas como incompletas. Finalmente, tambien fue importante avanzar en una ruta de espacialización de la información actualizada en materia territorial indígena que mejore la toma de decisiones y el mapeo real de nuestros territorios.

Finalmente abordamos la urgencia de culminar el rezago institucional en los procesos de restitución de tierras, dado que esta política tiene vigencia hasta el 2031. Y por otro lado, se logró establecer lineamientos cuando se identifican cruces de ruta individual con ruta colectiva indígena, permitiendo articulación con garantias institucionales para los pueblos indígenas.

En esta sesión reiteramos que los acuerdos, luchas y apuestas construidas en la CNTI deben ser incorporados en los escenarios de empalme de gobierno. El nuevo Gobierno Nacional debe conocer la existencia, legitimidad y alcance de este espacio de concertación de Gobierno a Gobierno, así como los aportes que la CNTI ha hecho a la construcción de país desde la defensa de los derechos territoriales, la autonomía y el gobierno propio.

Los compromisos asumidos en la CNTI no pertenecen únicamente a una administración. Son obligaciones del Estado colombiano frente a los Pueblos Indígenas. Por eso, deben tener continuidad institucional, responsables definidos, cronogramas verificables y seguimiento permanente, especialmente en un contexto de cambio de Gobierno Nacional.

Durante la sesión también dejamos constancia sobre actuaciones de la Agencia Nacional de Tierras que generan preocupación. Advertimos que la Resolución 202610300179036 del 24 de abril de 2026 no fue consultada ni concertada con los Pueblos Indígenas, y no surtió un proceso de consulta previa, libre e informada.

Desde la CNTI reafirmamos que nuestros vínculos especiales con el territorio sostienen la vida. Por eso, la defensa territorial no es un asunto sectorial ni administrativo: es una condición para la pervivencia de los pueblos, la protección de los sistemas de conocimiento y la continuidad de nuestras formas de gobierno propio.

Hoy reiteramos, más que nunca, que defender los territorios es defender la vida.

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