Durante el mes de julio de 2026, los delegados y delegadas indígenas de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas, junto con la Secretaría Técnica Indígena, la ONIC, ASOCRIVI, 14 autoridades de 14 territorios indígenas, y sus comunidades, realizamos una salida territorial en Cumaribo, Vichada. Desarrollamos espacios de diálogo y trabajo colectivo para identificar problemáticas comunes y fortalecer la garantía de la seguridad jurídica y material de los territorios.
Nuestro propósito fue conocer directamente las afectaciones territoriales y recopilar información sobre la reparación y restitución de los vínculos materiales e inmateriales alterados por el despojo, el desplazamiento y el conflicto armado. Asimismo, durante el recorrido se revisaron las solicitudes de formalización de los territorios. Este trabajo aporta al seguimiento de la implementación del Decreto Ley 4633 de 2011 y al reconocimiento integral de los derechos de los pueblos afectados.
Cumaribo concentra 26 de las 37 solicitudes de restitución territorial indígena identificadas en el departamento del Vichada. Varias coinciden con solicitudes de formalización y con procedimientos adelantados en el marco del Decreto 2333 de 2014.
El rezago en la atención a estos trámites profundiza una grave inseguridad jurídica que, en consonancia con lo advertido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH, 2009) sobre cómo el retardo en la titulación agudiza los conflictos violentos por el control territorial, facilita la perpetuación de la violencia sistemática contra los pueblos indígenas.
La gravedad de esta problemática se evidencia en hechos recientes que representan la compleja situación humanitaria en la región: el pasado 17 de julio fue registrada una incursión violenta en el Resguardo Saracure y Río Cadá, con saldo de víctimas fatales y afectaciones humanitarias a las comunidades, y el 2 de agosto se registró en Puerto Gaitán, Meta, el asesinato de dos comuneros del Resguardo Indígena Unificado Selva de Matavén, resguardos que a la fecha carecen de avances sustanciales en sus solicitudes de formalización y restitución. Por todo ello, esta situación exige una sólida articulación institucional, claridad en las rutas administrativas y respuestas urgentes acordes con las realidades territoriales.
En el marco de este recorrido, junto con las autoridades revisamos las solicitudes y sus distintas etapas, desarrollamos entrevistas y construimos ejercicios de cartografía propia. Estos espacios nos permitieron comprender cómo los pueblos habitan, recorren y sostienen sus territorios más allá de los límites definidos por títulos, cercas o demarcaciones catastrales.
Las autoridades señalaron que el territorio ancestral es un tejido vivo de relaciones culturales, ambientales, sociales y espirituales. Allí se articulan ríos, caminos ancestrales, lugares de origen, plantas medicinales, espacios ceremoniales y zonas destinadas a la pesca, la caza y los cultivos tradicionales de pueblos como el Sikuani, el Piapoco y el Piaroa.
También documentamos afectaciones producidas por la colonización, la apropiación privada de tierras, el confinamiento, el desplazamiento y la violencia armada. A estas se suman la expansión agroindustrial, los monocultivos, la exploración petrolera, las iniciativas de bonos de carbono, la contaminación de fuentes hídricas y las restricciones para acceder a lugares sagrados y espacios de subsistencia.
Reiteramos que la restitución no puede reducirse a la resolución de expedientes, la formalización de predios o la delimitación de áreas. Debe garantizar la recuperación de los vínculos con el territorio, la movilidad, el acceso a los sitios sagrados, la transmisión de los conocimientos propios y el ejercicio del gobierno indígena.
Desde espacio de diálogo y concertación de la CNTI continuaremos haciendo seguimiento a las solicitudes y exigiendo respuestas estatales coordinadas, oportunas e integrales. Garantizar la restitución y la seguridad jurídica y material de los territorios es una obligación del Estado y una condición para la pervivencia física, cultural y espiritual de los Pueblos Indígenas.
¡Defender los territorios es defender la vida!






