En el marco de la sesión IX de la Mesa Permanente de Concertación (MPC) ampliada con la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) realizada el 19 de noviembre del 2020 entre las Organizaciones Indígenas y el gobierno nacional, se presentó un hecho de racismo y discriminación por parte de una funcionaria del gobierno nacional. Actuaciones de servidores públicos que se han vuelto reiterativas y sistemáticas en los espacios de diálogo y concertación, con las autoridades y organizaciones Indígenas. Situación que vulnera los derechos de los Pueblos Originarios.
Camilo Niño Izquierdo, Secretario Técnico Indígena de la CNTI en su calidad de instancia vocera de los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas de Colombia, interpuso una acción de tutela para la protección de los derechos fundamentales a la no discriminación, la dignidad humana, la Igualdad Material, el derecho a la Honra, la Participación, la Diversidad Cultural, la Autonomía y Autodeterminación de los Pueblos Indígenas.
En esencia, la acción jurídica buscó evidenciar las reiteradas acciones de discriminación y racismo estructural, naturalizadas por el gobierno nacional a través de sus funcionarios en los diferentes escenarios o espacios donde participan los Pueblos Indígenas.
Por medio de la acción de tutela, la CNTI con la vocería del secretario técnico se advirtió de la existencia de un hecho discriminatorio con un patrón de racismo estructural, por parte del gobierno nacional y una gran parte de la sociedad colombiana en contra de los Pueblos Indígenas. Sobre los hechos expuestos y por medio de dicho amparo se le solicitó al Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá realizar un análisis constitucional y emitir una acción de justicia, sobre el impacto en los derechos fundamentales vulnerados.
El fallo con radicado 11001310302120210002604 proferido por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá D.C. de la Sala civil especializada en Restitución de Tierras, tuteló los derechos fundamentales y expuso que:
“La expresión como acto discriminatorio tuvo la fuerza para afectar la dignidad humana de las comunidades y pueblos indígenas, esto es, el valor que en sí mismos como seres humanos se les debe reconocer y proteger. Asimismo, quebrantó su derecho a la honra pues incidió en la estimación que de sí mismos hacen como indígenas, así como en la estimación y el reconocimiento que de su dignidad esperan, no cualquier persona, sino de los servidores y las entidades del Estado. Igualmente, la expresión, en el fondo, niega el reconocimiento de la diversidad cultural que define al Estado social declarado desde 1991”.
Este hecho de racismo y discriminación racial por parte del gobierno nacional en representación de una de sus funcionarias, tuvo lugar en un espacio de concertación de la MPC y CNTI, espacio donde se supone debe primar el diálogo, respeto y la garantía de derechos. De este modo este tipo de acciones o expresiones de servidores públicos violentó y vulneró los derechos de los sujetos de especial protección constitucional, pueblos históricamente marginados por la imposición de ordenes socio raciales.
Esta acción puntual de humillación y vergüenza no solo vulneró los derechos de los Pueblos Indígenas, sino que también provocó el deterioro de las reacciones y acrecentó pérdida de confianza de los Pueblos Indígenas ante la institucionalidad del estado colombiano.
Frente a ello reitera que:
“…el racismo en Colombia representa un problema de gran envergadura que se encuentra profundamente arraigado en la sociedad, y que es contrario a los principios morales y éticos de la humanidad, a la naturaleza de las relaciones entre los estados, a los derechos al desarrollo integral de los seres y grupos humanos y al principio de igualdad. A pesar de considerarse una práctica extendida y arraigada en la sociedad colombiana, es objeto de la negación sistemática por parte de la sociedad y en ocasiones de las autoridades, lo que ha conducido a su escasa visibilización.”
Por ello, la protección de los derechos de los Pueblos Indígenas frente al lenguaje y los hechos discriminatorios, no solo deben estar en función de lograr la eliminación de acciones racistas que afectan o impactan a las personas, comunidades y Pueblos Indígenas, sino que se orienta a restaurar el derecho conculcado o, cuando menos, a mitigar la afectación causada. Esta intervención judicial no sólo resulta importante en el marco del caso concreto, sino que apunta a evitar riesgos mayores para los derechos de los Pueblos Indígenas discriminados y racializados.
De las ordenes contenidas del fallo, se resaltan las siguientes:
Las entidades participantes de la sesión IX de 2020 de la MPC y CNTI, junto con los servidores públicos delegados para el espacio y en compañía de la Defensoría del Pueblo como órgano de control, serán convocados a un acto simbólico en el que se ofrezcan disculpas de manera públicaa los Pueblos Indígenas de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas.
Se debe adoptar una posición de evidencie el rechazó institucional en contra de la discriminación a través del uso del lenguaje.
Se tiene que identificar y dar a conocer la expresión deshonrosa, para que se identifiquen y expliquen las razones por las cuales se trató de un acto discriminatorio en contra de los Pueblos Indígenas de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas afectados.
Tienen que publicar en sus páginas web y redes sociales una socialización de la presente sentencia, además de las disculpas públicas a los Pueblos Indígenas con ocasión de la expresión deshonrosa y discriminatoria realizada.
La Procuraría General de la Nación debe presentar un informe al promotor del amparo el estado actual de la queja, donde exponga las razones por las cuales no ha resuelto si ejercerá o no la función preferente disciplinaria.
El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y el Ministerio del Interior, como entidades adscritas a los espacios de diálogo y concertación de la MPC y CNTI, deben diseñar e implementar una campaña pedagógica con el fin de educar a los funcionarios públicos que hacen parte de estos procesos para el reconocimiento de los derechos fundamentales y territoriales con un enfoque diferencial de los Pueblos Indígenas de Colombia.
Con base en lo anterior, la Secretaria Técnica indígena de la CNTI reconocida en reiterados pronunciamientos como vocera de derechos territoriales de los Pueblos Indígenas, seguirá representando y respaldando de manera legítima a través de diferentes acciones, la garantía y materialización de los derechos de los Pueblos Indígenas.
Reiteramos la importancia de estos espacios de diálogo y hacemos un llamado a las demás instituciones participes del mismo, expresar una voz de rechazo frente al actuar de los funcionarios o servidores públicos con el fin de reivindicar la dignidad de los Pueblos Indígenas afectados, discriminados o racializados.
Este tipo de conductas y acciones de imposiciones de ordenes socio raciales durante el gobierno de Iván Duque, dejan en evidencia la exacerbación del racismo estructural difundido en discursos de odio, discriminación y estigmatización que, sumado a la violencia sistemática, continúan amenazando la pervivencia física y cultural de los Pueblos Indígenas.
Desde este espacio, continuaremos en pie de lucha por la defensa de nuestros derechos fundamentales y territoriales acogiéndonos a nuestra Ley de Origen bajo los principios de la Unidad y la Autonomía, en el marco de los derechos que se reconocen a través de la Constitución Política de Colombia y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Desde la Secretaría Técnica de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), rechazamos el asesinato del hermano y Autoridad Indígena del Pueblo Nasa Miller Correa, quien se venía desempeñando como Thuthenas (Autoridad Consejero) de la Çxhab Wala Kiwe-ACIN (Asociación de Cabildo Indígenas del Norte del Cauca).En la mañana de hoy 15 de marzo de 2022 en la sede de Medicina Legal de Popayán, su cuerpo fue identificado. Según las denuncias de Çxhab Wala Kiwe-ACIN, Miller Correa, fue encontrado sin vida a las afueras del barrio Lomas de Granda en la ciudad de Popayán.
Miller se caracterizó por su trabajo y compromiso con su comunidad, con su Pueblo Indígena Nasa y las causas sociales. Trabajó desde muy joven por la defensa de los derechos territoriales, sociales, políticos y culturales, hizo parte del Movimiento Juvenil Álvaro Ulcué Chocué, fue Autoridad de su Resguardo Indígena de Tacueyó, coordinó el Plan de Vida Proyecto Nasa, fue Concejal y Secretario de Gobierno del municipio de Toribio. Acompañó y apoyó muchos procesos de diálogo e interlocución con el gobierno nacional en búsqueda de la garantía de los derechos de los Pueblos Indígenas, en especial para las garantías de vida y el derecho al liderazgo y la gobernabilidad indígena.
Según las denuncias de la Çxhab Wala Kiwe-ACIN y el Consejo Regional Indígena del Cauca-CRIC, el Thuthenas Miller Correa, hace no más de ocho días había recibido amenazas contra su vida por medio de un panfleto firmado por las «Águilas Negras Bloque Suroccidente de Colombia».
Desde este espacio nos solidarizamos con Dora Muñoz Atrillo, esposa del Thuthenas Miller, de igual modo con su hijo Víctor Hugo, al igual que todos sus familiares, amigos/as, con las comunidades del Resguardo de Tacueyó y por supuesto con todo el Pueblo Indígena Nasa. La violencia y la barbarie en los territorios indígenas se sigue intensificando, el dolor así como el despojo de nuestros cuerpos, parece no tener fin. Que los ancestros y ancestras acompañen su caminar para el buen retorno a la Madre Tierra.
El día de hoy el Observatorio de Derechos Territoriales de los Pueblos Indígenas (ODTPI) de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), acompañó el acto de entrega del informe “Etnocidio y racismo estructural en la Orinoquía” por parte de Pueblos Indígenas de la Orinoquia colombiana, a la Sala de Reconocimiento de la Jurisdicción Especial Para la Paz (JEP).
En el espacio se resaltó la importancia de tener en cuenta los casos de etnocidio, racismo estructural, y exterminio físico y cultural, profundizando en los impactos desproporcionados del conflicto armado, con el fin de iniciar un proceso de reparación y no repetición con los Pueblos Indígenas de la Orinoquía.
Aquí algunas de las demandas realizadas por los Pueblos Indígenas que participaron del espacio:
Garantía de la seguridad jurídica de la tenencia y recuperación del territorio ancestral del que fueron desplazados en ocasión del conflicto armado.
Posibilidades de encontrarse con el resto de sus familiares, para la recuperación de sus saberes y tradiciones.
El reconocimiento de las situaciones que han vivido a través de promoción de espacios para la memoria y la verdad.
Protección de sus usos y costumbres.
Garantías necesarias para caminar el territorio, recolectar alimentos y visitar los sitios sagrados sin miedo a prohibiciones o amenazas por parte de los grupos armados.
Respeto y reconocimiento de la ancestralidad de los Pueblos Indígenas por parte de los grupos armados para recorrer sus territorios de manera libre.
Pretensión del territorio, reconocimiento de la relación ancestral de los Pueblos Indígenas con el agua.
Instalación de una escuela que brinde una educación Indígena y que este articulada con la educación occidental.
Instalación de un puesto de salud, además de contar con un medio de transporte que permita el acceso al servicio.
Acceso al agua.
Adecuación del territorio para la práctica de las diferentes formas de siembra y cosecha.
Formación de profesores y médicos con un enfoque diferencial.
Resolución oportuna de los conflictos relacionados con los cultivos de palma y con empresas como Ecopetrol.
Al escuchar las peticiones por parte de los Pueblos Indígenas de la Orinoquia colombiana, Marcela Giraldo, Magistrada de la JEP, aseguró que uno de los nuevos macro casos de alcance nacional que se han abierto, gira en torno a la concentración de crímenes cometidos contra Pueblos y Territorios Étnicos de la alta Guajira, la Orinoquia-Amazonía y el Dagua. Además de esto, manifestó el deber de cada uno de los magistrados para visibilizar las acciones que se vienen realizando y así, poder dar respuesta a los Pueblos Indígenas del país.
Por otro lado, la magistrada resaltó la importancia de estos espacios de diálogo como la voz de aliento y resistencia para el reconocimiento de las versiones de las víctimas, la sociedad civil y entidades del estado, con el fin de que los comparecientes ante la jurisdicción den respuestas frente a lo ocurrido, hagan un reconocimiento de la verdad y reciban sanciones restaurativas que permitan resarcir el daño que han hecho a los Pueblos Indígenas en el marco del conflicto armado.
Desde la CNTI resaltamos la labor de la JEP y en especial la que vienen realizando los Pueblos Indígenas de la Orinoquía, por la lucha y resistencia que han organizado para la recuperación de sus territorios colectivos y ancestrales, pues, la presencia de actores armados, los conflictos sociales y la falta de seguridad jurídica de los territorios indígenas son las principales causas de las afectaciones a sus derechos.
Por eso, hacemos un llamado a todas las entidades y órganos de control competentes para la atención inmediata de cada una de las demandas realizadas por los Pueblos Indígenas a través del espacio y la presentación del informe. Esperamos seguir acompañando este tipo de procesos para continuar trabajando por el goce y la garantía efectiva de los derechos fundamentales y territoriales de los Pueblos Indígenas de Colombia.
¡Ojo! El gobierno no puede seguir catalogando los territorios ancestrales de los Pueblos Indígenas como baldíos.
“Los territorios de la Orinoquía, NO❌ son baldíos”
La Comisión Nacional de Territorios Indígenas en respuesta a la invitación realizada por la secretaría técnica de la Organización para la Cooperación y del Desarrollo Económico OCDE, presentó una aproximación y referencias generales en cuanto a los retos de los pueblos indígenas para ejercer la autonomía territorial, situación que han sido seguidos por mandato de las autoridades de los más de 100 pueblos indígenas en Colombia, a través de la CNTI.
Recordemos que la OCDE, es una instancia internacional que tiene como misión diseñar políticas para una vida mejor. La Organización promueve políticas que favorezcan la prosperidad, la igualdad, las oportunidades y el bienestar de las personas. Colombia desde el año 2018 fue aprobado para hacer parte de la OCDE, luego de haber recibido una invitación directa y la aceptación de todos los demás integrantes mediante consenso. Una vez que el país es aceptado, debe asumir ciertas obligaciones en áreas sociales, económicas, ambientales y además, el congreso de la República debe legislar frente a las áreas mencionadas. Es decir, Colombia hace parte del club de los nuevos ricos.
Ahora bien, La CNTI ha reiterado en las recomendaciones realizadas por la OCDE frente la política agraria del año 2015 en “La mejora de los derechos sobre la tierra y la utilización del suelo deberían contribuir al crecimiento a largo plazo del sector agrícola” especialmente en 4 puntos específicos de particular relevancia para los pueblos indígenas:
Actualizar el sistema catastral.
Acelerar el registro de los derechos de la tierra.
Ajustar la secuencia de las operaciones del mercado del suelo rural entre el proceso de registro y el catastro.
Simplificar el sistema de tenencia de tierra y aclarar las responsabilidades de las diferentes agencias relacionadas.
¿Y qué ha pasado frente a ello? La CNTI reitera en cada proceso lo siguiente.
Actualización del sistema catastral: El Gobierno nacional tiene un desconocimiento descomunal y falto de voluntad política en la construcción e implementación de la política pública frente a las condiciones de los territorios indígenas y sus múltiples situaciones. La CNTI ha insistido en la necesidad de garantizar que la política de catastro multipropósito y barrido predial se establezca según lo establecido en el Acuerdo Final de Paz. Así, los pueblos indígenas han insistido que la tierra es un ser que tiene conexiones desde los supramundos al cosmos. No se trata únicamente levantar polígonos, inventariarlos y que entren a un banco de mercado, sino de comprender el universo de los mundos indígenas en Colombia.
Aceleramiento del registro de los derechos de la tierra: Como lo ha mencionado la OCDE en el 2015, el 40% de tierras en Colombia sigue siendo informal. Esto debido a las dilaciones administrativas y falta de respuestas sobre solicitudes y procesos de formalización que ha conllevado a múltiples conflictos de los territorios rurales, el acaparamiento de tierras, inversiones económicas cuestionables. Como consecuencia en territorios indígenas se ha acumulado las problemáticas de los actores armados, la proliferación de cultivos de uso ilícito, la minería ilegal, la violencia sistemática contra líderes y autoridades. La CNTI se ha empoderado para mitigar los impactos territoriales y promover una política rural efectiva.
Frente a la necesidad de ajustar la secuencia de las operaciones del mercado del suelo rural entre el proceso de registro de catastro: La CNTI ha ratificado que la política pública de Catastro Multipropósito debe consolidarse de la mano de los pueblos indígenas.
Frente a la importancia de simplificar el sistema de tenencia de tierras y aclarar las responsabilidades de las diferentes agencias relacionadas: Las entidades del gobierno que tienen funciones específicas en tierras, (ANT, IGAC, Ministerio del Interior, Sistema de Notariado y Registro) parecen presentar una desarticulación “intencionada” que hacen presentar demoras excesivas, lo que limita respuestas de fondo de las solicitudes. Todo ello indica una sistemática violación de los Derechos Territoriales de los Pueblos Indígenas.
En Colombia para los Pueblos Indígenas existen retos en materia de autonomía territorial que se resumen de la siguiente manera:
Seguridad jurídica para garantizar y proteger los derechos y las autonomías territoriales frente a las violencias ejercidas desde diversos actores que vienen en el proyecto de la destrucción de la tierra como la minería, deforestación, hidrocarburos, energía, megaobras de infraestructura, las fuerzas militares tanto legales como ilegales.
En Colombia existe una estructura legal que otorga el derecho a la autonomía de los Pueblos Indígenas , sin embargo, hoy a 30 años de la Constitución se puede afirmar que no cuentan con la garantía estatal de una entidad territorial propia.
Existen ausencias jurídicas territoriales frente a la titulación, registro, demarcación de territorios y actualización catastral. Las demoras o dilaciones administrativas y la falta de respuestas sobre solicitudes y procesos de formalización y la pérdida de expedientes de formalización han estancado dichos procesos.
El reglamento por parte del Estado en cuanto al Derecho a la Consulta Previa, libre e informada, consentimiento y participación de los pueblos indígenas se ve afectado puesto que se ha evidenciado una regulación reducida a meros procesos administrativos y jurídicos.
La CNTI ha identificado que las políticas agrícolas para los pueblos indígenas no poseen un enfoque diferencial, y más cuando el acceso a las tierras en Colombia ha sido extremadamente desigual.
Frente a todas estas situaciones, la CNTI ha propuesto ejercer e implementar el derecho a la Autonomía Territorial, avanzar en los procesos de formalización territorial, adoptar todas las medidas para la protección de la pervivencia física y espiritual de los pueblos indígenas. Exigir al gobierno nacional una estrategia de Reconstrucción y publicidad de expedientes de solicitudes de protección y formalización de territorios indígenas y finalmente desestigmatizar la labor de los pueblos indígenas en procesos de recuperación y protección de los territorios.
En el mes de febrero de 2022, por invitación de Amazon Conservation Team Surinam, Camilo Niño Izquierdo, secretario técnico indígena de la CNTI, participó en un evento denominado “Seguridad jurídica para nuestros territorios de vida, de acuerdo con los estándares internacionales” en la ciudad de Paramaribo, República de Surinam.
En dicho evento, Camilo compartió parte del trabajo que se ha venido realizando desde este espacio de diálogo y concertación entre el gobierno nacional y los Pueblos Indígenas para garantizar la seguridad jurídica y los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas. Habló sobre la gran biodiversidad natural (hídrica y biológica) con la que cuenta Colombia, en especial la protegida por las poblaciones ancestrales. Así mismo, resaltó la importancia de la protección cultural y espiritual de dichas poblaciones para enfrentar el cambio climático.
En el marco de este espacio, los panelistas indagaron sobre los mecanismos que se utilizaban en Colombia para la resolución de conflictos en los territorios indígenas. Camilo Niño, expresó que a pesar de que siempre van a existir conflictos, desde el espacio existe un proceso de diálogo y concertación, para la construcción de un instrumento general que va a brindar unas pautas sobre cómo se puede resolver el conflicto en Colombia.
Aunque la misma institucionalidad es la que muchas veces genera los conflictos en los territorios, se pueden crear mecanismos generales para abordar la diversidad de los conflictos existentes. Teniendo en cuenta esto, Camilo Niño, hizo un llamado a los parlamentarios presentes en el evento, para que ayuden a los Pueblos Indígenas y Cimarrones a través del reconocimiento de sus territorios para saber si se permite intervenir el territorio o si se va a concesionar o no. Esto con el fin de evitar futuros problemas con el gobierno y/o empresarios que quieran explorar los territorios.
En esa línea, el secretario técnico, manifestó las posibilidades que existen de construir un mecanismo para la resolución de los conflictos donde puedan discutir directamente las políticas y generar las diferentes rutas para garantizar la seguridad jurídica de los territorios, además de la pervivencia física y cultural de los Pueblos allí presentes.
Es necesario continuar resistiendo a través del diálogo para lograr la unión y la paz de todos los Pueblos Indígenas-Cimarrones del país y del mundo. Los principios de la territorialidad, unidad y autonomía, son los únicos que pueden garantizar la protección de la Madre Tierra.