Rechazo al atentado contra Miguel Uribe Turbay y llamado a la paz

Rechazo al atentado contra Miguel Uribe Turbay y llamado a la paz

Desde la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), expresamos nuestro más profundo rechazo al atentado ocurrido hoy contra el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay. Este hecho representa una grave afrenta contra la democracia y vulnera el derecho fundamental de todas las personas a participar en la vida política del país con libertad, respeto y garantías. Nos solidarizamos con su familia, equipo de trabajo y personas cercanas, y extendemos un mensaje de acompañamiento en este momento difícil.

La violencia política no sólo pone en riesgo la vida, sino que también debilita los principios fundamentales de la convivencia y el diálogo democrático que el país necesita para avanzar hacia un futuro de paz y justicia. Como Pueblos Indígenas, hemos sido testigos y víctimas de múltiples formas de violencia, y por ello reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de la vida, la paz y el diálogo como caminos fundamentales para la transformación del país. La violencia no puede tener cabida en una sociedad que busca construir justicia social, inclusión y garantías para todos los sectores.

Reiteramos que los Pueblos Indígenas de Colombia levantamos la voz por la paz, por el respeto a los derechos humanos y por un país donde el disenso no se castigue con armas, sino que se resuelva con palabra, escucha y acuerdos. Rechazamos toda forma de violencia política y hacemos un llamado firme al diálogo como vía legítima para tramitar las diferencias.

Exigimos al Estado colombiano que se esclarezcan los hechos con celeridad y que se garantice la seguridad integral de todas las personas que ejercen su derecho a la participación política, sin importar su ideología, filiación o territorio. La democracia se construye desde el respeto, no desde el miedo.

Seguimos convencidos de que sólo una democracia con garantías para todas las voces podrá sostener la paz como un bien común. Llamamos a todos los sectores del país a rodear la vida, a rechazar la violencia venga de donde venga, y a trabajar por un país donde prevalezca la palabra, el respeto y la construcción colectiva de un futuro digno para todos y todas.

¡Defender la vida es un mandato colectivo!

¡Estamos con la paz y contra toda forma de violencia!

Amenazas contra la periodista indígena Sandra Chindoy:  Exigimos protección y garantías para el libre ejercicio de la comunicación

Amenazas contra la periodista indígena Sandra Chindoy: Exigimos protección y garantías para el libre ejercicio de la comunicación

Desde la Secretaría Técnica Indígena (STI) de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), denunciamos y rechazamos categóricamente las amenazas de muerte dirigidas contra la periodista indígena Sandra Chindoy del pueblo Kamëntšá reconocida presentadora de la televisión pública en Colombia.

En esta ocasión, la amenaza se materializó a través de una imagen difundida en redes sociales, donde aparece el rostro de Sandra Chindoy intervenido gráficamente, con equis sobre los ojos y una marca que simula un «tiro de gracia» en la frente, acompañada del mensaje: “Lástima lo de doña Sandra ‘Chanda’”, una burla a su apellido y una insinuación directa de violencia.

Racismo y discriminación: un problema estructural

Estas amenazas no sólo son una agresión contra Sandra Chindoy como mujer indígena y profesional, sino un atentado racista y discriminatorio contra el derecho a la libertad de prensa, la libertad de expresión y la comunicación incluyente de los Pueblos Indígenas. No se trata de un hecho aislado: es parte de una problemática estructural que refleja cómo el racismo y la discriminación continúan marcando las relaciones de poder en la sociedad colombiana.

El ataque contra Sandra Chindoy no solo denigra su dignidad como periodista, sino que intenta silenciar su voz y, con ella, la voz de los Pueblos Indígenas. Es un intento de callar a quienes, desde sus saberes y lenguas propias, comunican las realidades, luchas y resistencias de los pueblos.

Los comunicadores indígenas son frecuentemente blanco de intimidaciones, amenazas y discursos de odio, precisamente porque representan una visión del mundo que desafía los prejuicios históricos y la hegemonía cultural impuesta. Esta realidad debe ser atendida con urgencia, no sólo como una cuestión de seguridad, sino como una lucha contra el racismo estructural que aún persiste en el país.

En un país donde los comunicadores indígenas, las lideresas y líderes son frecuentemente blanco de intimidaciones, discriminación y discursos de odio, estos hechos reflejan una profunda problemática estructural que debe ser atendida con urgencia.

Exigimos protección y garantías para el ejercicio del periodismo indígena

Exigimos al Estado colombiano, y en particular a la Fiscalía General de la Nación, que adelante de manera urgente las investigaciones correspondientes, identifique y sancione a los responsables de estas amenazas.

Solicitamos a las entidades responsables de protección, como la Unidad Nacional de Protección (UNP), que garantice medidas de protección efectivas e inmediatas para Sandra Chindoy, asegurando su integridad física, emocional y su derecho a ejercer el periodismo sin miedo.

Rechazamos el racismo y la discriminación que siguen afectando a los comunicadores indígenas y hacemos un llamado a las organizaciones de derechos humanos, los medios de comunicación y la sociedad civil a denunciar y rodear con solidaridad a Sandra Chindoy.

El ejercicio del periodismo y la comunicación propia desde los Pueblos Indígenas no sólo es un derecho, sino una expresión de autonomía, dignidad y soberanía comunicativa. No permitiremos que las voces indígenas sean silenciadas por la violencia, el racismo y el odio.

¡La comunicación indígena es un derecho y una herramienta de defensa del territorio y la vida!

¡Rechazamos las amenazas y exigimos garantías para la libre expresión de los Pueblos Indígenas!

Firma del Decreto Ley del SISPI: un logro histórico para los Pueblos Indígenas

Firma del Decreto Ley del SISPI: un logro histórico para los Pueblos Indígenas

En el marco de la Minga Indígena Nacional por la Vida, el Territorio, la Paz y la Justicia Social, se firmó hoy un hecho histórico para los Pueblos Indígenas de Colombia: el Decreto Ley que establece e implementa el Sistema Indígena de Salud Propia e Intercultural (SISPI) como política de Estado en el ámbito de la salud indígena.

Este logro es fruto de años de movilización, lucha colectiva y diálogo político entre el movimiento indígena y el Estado colombiano. La firma del decreto representa el reconocimiento del derecho a la salud desde los sistemas propios de los pueblos indígenas, y un avance concreto en la garantía de nuestros derechos colectivos.

El decreto reconoce al SISPI no solo como un modelo de atención, sino como una expresión viva de nuestros saberes, espiritualidades y formas de cuidado. El decreto establece que los procesos administrativos en salud deberán adecuarse progresivamente al SISPI, garantizando el respeto por las estructuras de gobierno propio de los pueblos indígenas. Este tránsito deberá desarrollarse bajo los principios de progresividad, voluntariedad y autonomía, asegurando que el cambio no sea impuesto, sino construido colectivamente desde los territorios.

Asimismo, el decreto reconoce los decretos autónomos en salud indígena que ya han sido expedidos por los pueblos y organizaciones, siempre que estén articulados con los lineamientos del SISPI. Esto permite dar continuidad a los procesos que ya han sido construidos desde el ejercicio de la autonomía, fortaleciendo lo existente y evitando retrocesos en los avances normativos y organizativos alcanzados por los pueblos indígenas.

Desde la Secretaría Técnica Indígena (STI) de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) y las organizaciones que hacemos parte de la Minga Nacional, celebramos este hito como un paso fundamental hacia la implementación real de nuestros derechos, especialmente el derecho a la salud con pertinencia cultural y autonomía territorial.

Sin embargo, también advertimos que este reconocimiento normativo debe ir acompañado de una implementación efectiva, con participación plena de los Pueblos Indígenas en cada etapa del proceso. No basta con el decreto: se requiere voluntad política, financiación adecuada y respeto integral por nuestros sistemas propios.
Este avance se da en un contexto de movilización masiva en todo el país, en el que los Pueblos Indígenas seguimos exigiendo el cumplimiento de los acuerdos históricos, el respeto por nuestros territorios y la garantía real de una vida digna, basada en la autodeterminación, la soberanía sanitaria y el fortalecimiento del Gobierno Propio.

¡El SISPI no es sólo un modelo de salud: es la vida, la sabiduría y la autonomía de los Pueblos Indígenas!
¡Defender nuestros territorios también es defender nuestros sistemas de salud propia!

Minga Indígena Nacional 2025: En defensa de los territorios, los derechos y la vida

Minga Indígena Nacional 2025: En defensa de los territorios, los derechos y la vida

La Secretaría Técnica Indígena (STI) y el Observatorio de Derechos Territoriales de los Pueblos Indígenas (ODTPI) de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), en unidad y armonía con las organizaciones indígenas de Colombia y las autoridades tradicionales que integran los espacios de negociación y concertación legítimos, reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de los territorios, la vida, la autonomía y los derechos colectivos en el marco de la Gran Minga Indígena Nacional.

En cumplimiento de este mandato colectivo, reafirmamos la necesidad urgente de garantizar el respeto y la implementación efectiva de los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas, reconociendo nuestro papel histórico en la defensa de la vida y los territorios. Seguimos caminando con nuestras autoridades, pueblos y comunidades, convencidos de que defender los territorios es defender la vida.

Nuestra disposición al diálogo y la negociación continúa firme, pero sólo será efectiva si el Gobierno demuestra verdadera voluntad política, con presencia de funcionarios con capacidad técnica y poder de decisión. No más promesas ni medidas transitorias. Exigimos el cumplimiento integral de lo pactado.

Movilización:

Marchamos bajo la lluvia y de forma pacífica desde la Universidad Nacional hasta la zona del CAN, porque allí se concentran varias de las instituciones y entidades del Gobierno responsables de garantizar nuestros derechos. Con paso firme, banderas al viento y la fuerza de nuestras voces, llevamos el mensaje de los pueblos indígenas: la defensa del territorio no se detiene y la exigencia del cumplimiento de los compromisos es irrenunciable. Cada paso fue una afirmación de nuestra dignidad, autonomía y determinación colectiva.

Rueda de prensa – 29 de abril de 2025:

El martes 29 de abril, a las 4:00 p.m., se realizó la Tercera Rueda de Prensa de la Gran Minga Nacional Indígena 2025, en la Plazoleta del CAN (Cra. 58 #26, Bogotá). El espacio se apertura con una dinámica de micrófono abierto, donde jóvenes, mujeres, hombres y sabedores tomaron la palabra para posicionar sus organizaciones, visibilizar sus luchas y compartir mensajes desde la diversidad de los pueblos. Posteriormente, en la rueda de prensa, la Comisión Política de la Minga Nacional, presentó ante los medios de comunicación y la opinión pública las demandas por la defensa del territorio, la paz y la justicia social, reafirmando los derechos fundamentales y el respeto a las culturas y gobiernos propios de los 115 pueblos indígenas que habitan Colombia. Este fue un espacio de palabra colectiva donde se reiteró que la Minga es un mandato de unidad y resistencia, y que los pueblos indígenas continuaremos movilizados hasta que se garanticen plenamente nuestros derechos. Ratificamos ante los medios de comunicación nuestra disposición al diálogo político y técnico con el Gobierno Nacional, exigiendo el cumplimiento de los compromisos adquiridos con el movimiento indígena colombiano.

Espacio de diálogo por las garantías territoriales

En el marco de la Minga Indígena por la Vida, el Territorio, la Paz y la Justicia Social, avanzamos en un nuevo espacio de diálogo por las garantías territoriales, con un balance político claro y contundente frente a los compromisos adquiridos por el Gobierno Nacional. Este espacio no es una mesa más: es la expresión legítima del mandato colectivo de los Pueblos Indígenas de Colombia, quienes, desde nuestras autoridades y organizaciones, exigimos respuestas estructurales y acciones concretas.

Desde la Comisión Política de la Minga, reafirmamos que no venimos por medidas temporales ni por promesas transitorias. Como pueblos milenarios, exigimos instrumentos jurídicos eficaces, con fuerza operativa y garantías reales para la protección y materialización de nuestros derechos territoriales.

Revisamos con firmeza los compromisos del Gobierno frente a los puntos del documento político de la Minga, y señalamos con claridad que no se trata de buenas intenciones, sino del cumplimiento efectivo del Gobierno Propio, del Derecho Mayor y de la Ley Natural. La Minga no es negociable en términos de derechos mínimos: es una movilización por el cumplimiento pleno de lo que el Estado ya ha reconocido y aún no ha garantizado.

El Movimiento Indígena colombiano está más sólido que nunca. Nuestra lucha es histórica, tejida desde generaciones, y hoy más que nunca se levanta con la fuerza de la unidad, la palabra y el caminar conjunto de los 115 pueblos indígenas del país.

Este 30 de abril, desde las 9:00 a.m., nos reuniremos nuevamente en la Universidad Nacional de Colombia. Exigimos la presencia del Director de la Agencia Nacional de Tierras, Juan Felipe Harman Ortiz, y reiteraremos nuestra demanda por el cumplimiento de los instrumentos jurídicos y administrativos comprometidos por el Ministerio del Interior. Como Pueblos Indígenas, no aceptaremos más dilaciones frente a lo ya acordado: exigimos acciones concretas, voluntad política real y garantías efectivas para nuestros derechos territoriales.

¡Defender los territorios es defender la vida!

¡La Minga Nacional es un mandato de resistencia, unidad y dignidad!

 

 

Mujeres indígenas incidiendo en el Wët wët Fxi´zenxi

Mujeres indígenas incidiendo en el Wët wët Fxi´zenxi

En el desarrollo de la programación de la COP16 en la zona verde, el 30 de octubre se realizó un conversatorio llamado ‘’Mujeres indígenas incidiendo para el Wët wët Fxi´zenxi de los territorios de la Çxhab Wala Kiwe’’, convocado por la Asociación Indígenas del Norte del Cauca (ACIN) y la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI). En este espacio participaron las lideresas indígenas Yuliet Moreno Cantor, Yohana Acosta Zapata, Evelyn Natalia Molina, Yoana Acosta y la niña Geydi Lorena Labio Chate. Todas coincidieron en destacar la importancia de las mujeres indígenas dentro de los diferentes escenarios.

Las mujeres son dadoras de vida, protectoras y cuidadoras de la naturaleza, pero también es fundamental el reconocimiento de su participación en los procesos políticos, en la toma de decisiones y concesos. No solo son cuidadoras, sino también actores políticos, autoridades tradicionales que aportan desde sus saberes ancestrales y visión integral del territorio.

En el conversatorio, las lideresas resaltaron que su papel va más allá de roles convencionales; su voz y su experiencia son esenciales para la defensa de los derechos territoriales colectivos y el bienestar de sus comunidades. Además, subrayaron la necesidad de crear espacios de participación efectiva, donde sus perspectivas y saberes sean valorados en igualdad de condiciones, fortaleciendo así su incidencia en políticas ambientales y territoriales.

Las lideresas subrayaron la relación profunda entre las mujeres indígenas, las madres y el territorio, destacando que, desde su perspectiva, el territorio no es solo un espacio físico, sino una madre que nutre, sostiene y guía. Esta conexión es espiritual, pero también política porque defender los territorios, es defender la vida. El territorio es fuente de identidad cultural, un espacio sagrado que resguarda el conocimiento ancestral transmitido de generación en generación.

Las mujeres indígenas, al considerarse a sí mismas como hijas y guardianas del territorio, ven en su defensa una forma de resistencia y de afirmación de su derecho a la autodeterminación. El espacio estuvo acompañado por otras mujeres quienes conversaron y compartieron la palabra, sabidurías, conocimientos y experiencias de vida, creando un tejido de relatos donde cada una aportó desde su propia vivencia y lucha. En sus intervenciones, destacaron el valor de la colectividad y el sentido de pertenencia que las une al territorio y a sus pueblos y comunidades.

Este intercambio permitió visibilizar las múltiples formas en que las mujeres contribuyen a la defensa territorial y la revitalización cultural, desde la transmisión de lenguas y conocimientos medicinales hasta el liderazgo en procesos organizativos y de incidencia política. La conversación se transformó en un acto político y de resistencia, una reafirmación de su rol fundamental en la construcción de un futuro en el que sus voces sean escuchadas y sus derechos respetados.

Todas coincidieron en que la Madre Tierra está sufriendo por la falta de conciencia de la humanidad, afectada por el deterioro ambiental, la sobreexplotación, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y desertificación, que amenazan no solo los territorios indígenas, sino la vida en el planeta entero. Para las lideresas indígenas, esta desconexión entre el ser humano y la naturaleza es resultado de una visión que prioriza el consumo y el beneficio económico por encima del bienestar y equilibrio de todas las expresiones de vida.

De otra parte, Geydi Lorena Labio Chate, una niña Nasa, destacó la importancia de la participación de los niños y niñas en los procesos de cuidado y protección del territorio, porque finalmente son quienes van a habitar el futuro, y vivir el legado que dejemos en el presente. Involucrar a la niñez en estos procesos es una manera de asegurar la continuidad de los saberes ancestrales y de fortalecer el vínculo profundo con el territorio desde la infancia. Geydi resaltó que, al ser escuchados y participar activamente, los niños y niñas adquieren una conciencia que los convierte en futuros guardianes de la Madre Tierra.

También hace un llamado de atención para que las generaciones del presente hagan cambios estructurales en sus hábitos de consumo y que los grandes poderes económicos extractivista tengan voluntad ética y política para asumir sus responsabilidades en las crisis que tenemos que afrontar. Geydi Lorena subraya que no basta con pequeñas acciones individuales; es urgente que los modelos de desarrollo y producción cambien hacia alternativas sostenibles y respetuosas con la Madre Tierra. Su mensaje es claro: las prácticas extractivistas y la explotación sin límites están devastando el planeta, y los impactos de esta crisis recaerán principalmente en las futuras generaciones, quienes deberán enfrentar las consecuencias de decisiones tomadas hoy.

Finalmente, hace un llamado para que los derechos de los niños y niñas se garanticen y no exista más violencia en su contra, ni presión por parte de ningún grupo armado. Resalta que los niños y niñas tienen el derecho fundamental de crecer en un entorno de paz, libre de miedo y coerción, donde puedan desarrollarse plenamente y soñar con un futuro propio.

El conversatorio «Mujeres indígenas incidiendo para el Wët wët Fxi´zenxi de los territorios de la Çxhab Wala Kiwe » en la COP 16 fue un espacio de reflexión y participación de las mujeres indígenas en el que reafirmaron su papel esencial como guardianas y líderes de sus territorios y culturas. Con voz firme y clara, estas lideresas recordaron que el cuidado del territorio es un acto de amor y resistencia, en el que participan activamente no solo ellas, sino también los niños y niñas, quienes asumen su rol como futuros protectores de la Tierra. Este encuentro visibilizó la urgente necesidad de reconocer el valor de los saberes ancestrales en la lucha por el cuidado y restauración de la Madre Tierra. Las mujeres indígenas, junto con las nuevas generaciones, hicieron un llamado contundente para construir un futuro basado en el respeto mutuo, la paz y la equidad, donde sus derechos y el equilibrio natural sean prioritarios y garantizados.

¡Defender los territorios es defender la vida!

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