En el marco del 22 de mayo, Día Internacional de la Diversidad Biológica, reafirmamos que la naturaleza no se protege sin Pueblos Indígenas, y que los Pueblos Indígenas no pervivimos sin territorio. Para nosotros, la biodiversidad no es una categoría externa ni un asunto separado de la vida. Es la Madre Tierra y todo lo que habita, vive, crece y muere en ella. Somos territorio, somos vida.
Desde nuestra visión, cada ser tiene un lugar, un espíritu y una función en el equilibrio del mundo. Por eso no hablamos únicamente de conservar. Hablamos de cuidar y defender la vida. No existe una separación entre el ser humano y la naturaleza. Somos un solo cuerpo, un solo espíritu, y el cuidado se expresa en el respeto, la armonía, la reciprocidad, la prevención y la sanación.
Los Pueblos Indígenas albergamos gran parte de la biodiversidad mundial en apenas el 22 % de la Tierra. En Colombia, nuestros resguardos protegen la mitad de los bosques del país. También protegemos mares, páramos, humedales, lagunas, sabanas, selvas, montañas y ríos. Estos territorios no son espacios vacíos ni disponibles para el despojo. Son territorios vivos donde se sostienen nuestros sistemas de conocimiento, nuestra espiritualidad y prácticas ancestrales.
No habrá conservación ni desarrollo sostenible si persiste la imposición de formas de pensamiento, de desarrollo y de despojo físico y cultural sobre nuestros pueblos y territorios. Nuestra lucha es por la vida. Los sistemas de conocimiento propio, la espiritualidad y las prácticas ancestrales sostienen la vida y siguen siendo fundamentales para el equilibrio ecológico y la continuidad de los pueblos.
Proteger la naturaleza también significa proteger nuestros territorios y respetar la autonomía como pueblos. Defender la naturaleza es defender nuestra existencia. No es posible hablar de biodiversidad sin reconocer los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas, ni sin garantizar las condiciones condiciones materiales, jurídicas y políticas para nuestra permanencia y pervivencia.
Sin Pueblos Indígenas no hay conservación posible, porque no existe protección real de la biodiversidad donde se desconocen los territorios, se rompe la autonomía y se debilitan los sistemas de conocimiento que han sostenido el equilibrio de la vida ancestralmente. Sin territorio no hay vida. Sin Pueblos Indígenas no hay futuro para la naturaleza.
¡Defender los territorios es defender la vida!






