En el marco del Caucus Indígena realizado los días 6 y 7 de junio en Bonn, Alemania, como espacio preparatorio para las sesiones SB64 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, los Pueblos Indígenas de las siete regiones socioculturales del mundo nos reunimos para evaluar las apuestas y rutas de incidencia que venimos impulsando en la agenda climática internacional.
Durante estas jornadas compartimos balances sobre avances, retos y resultados en asuntos clave como adaptación, mitigación, transición energética y pérdidas y daños, reafirmando la necesidad de sostener una voz propia y articulada en escenarios donde se toman decisiones que afectan directamente la vida y los territorios.
Posteriormente, en el marco de la sesión SBSTA 64, que se desarrolla en Bonn del 8 al 18 de junio, seguimos posicionando esa agenda desde una perspectiva de derechos. El Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico de la CMNUCC es uno de los espacios donde se discuten asuntos estratégicos sobre mitigación, adaptación, financiación y pérdidas y daños.
Por ello, nuestra presencia no puede ser marginal ni simbólica. Allí insistimos en que los derechos de los Pueblos Indígenas, la participación plena y efectiva, las garantías para las mujeres indígenas y la defensa del territorio deben quedar incorporados de manera real en las decisiones internacionales sobre cambio climático.
La presencia de los Pueblos Indígenas en estos espacios responde a una razón de fondo: el territorio es la base material, cultural y espiritual desde la cual se sostienen las respuestas frente a la crisis climática. No se trata solamente de aportar testimonios o experiencias locales. Se trata de reconocer que nuestros sistemas de conocimiento, formas de gobierno propio y sistemas de vida son fundamentales para construir respuestas reales, integrales, justas y sostenibles frente a la crisis climática y pérdida de biodiversidad.
Cuando no existe la participación plena y efectiva de los Pueblos Indígenas, las decisiones internacionales corren el riesgo de reproducir exclusiones, imponer soluciones ajenas a los territorios y profundizar desigualdades ya existentes. Por eso insistimos en que la participación indígena debe tener incidencia efectiva en la definición de posiciones, compromisos y rutas de implementación. No puede haber política climática legítima si se construye sin los pueblos que cuidamos los territorios esenciales para la vida.
También reiteramos que la financiación climática debe llegar de manera directa a los pueblos y comunidades. No basta con enunciar compromisos globales si los mecanismos de implementación excluyen nuestras prioridades, nuestras propuestas y nuestras capacidades territoriales. La financiación directa es una condición necesaria para que las respuestas indígenas no queden subordinadas a intermediaciones externas ni reducidas a papeles secundarios dentro de las acciones globales sobre clima y biodiversidad. Garantizar esa financiación es también reconocer la legitimidad política y técnica de los pueblos en la construcción de soluciones.
Desde Bonn reafirmamos que la participación plena y efectiva de los Pueblos Indígenas en la agenda internacional de cambio climático y biodiversidad es una condición necesaria para alcanzar decisiones justas, incluyentes y coherentes con la protección integral de los territorios. Seguiremos insistiendo en que no puede hablarse de transición, adaptación o resiliencia sin derechos territoriales efectivos, sin participación vinculante y sin reconocimiento real de los sistemas de vida que ancestralmente han sostenido el equilibrio entre los pueblos y la Madre Tierra.
¡Defender los territorios es defender la vida!






