Desde la Confederación Indígena Tayrona (CIT), el Pueblo Arhuaco realiza entre el 1 y el 17 de junio un recorrido espiritual por los sitios sagrados de Seykutukunumaku, en el territorio ancestral de los cuatro pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Gonawindúa. Este recorrido hace parte del trabajo tradicional que se sostiene desde los territorios para buscar el equilibrio de la Madre Tierra y de la humanidad, en cumplimiento de la Ley de Origen y de las responsabilidades espirituales que orientan la existencia de los pueblos.
De acuerdo los Mamus, el tiempo también ordena las labores espirituales. En este momento del ciclo lunar corresponde adelantar acciones de saneamiento y armonización por los daños causados a la Madre Tierra, con el fin de restablecer el equilibrio entre la vida y la naturaleza. No se trata de actos aislados ni ceremoniales en sentido superficial. Se trata de una práctica territorial y espiritual que busca cuidar las condiciones que hacen posible la continuidad de la vida.
En este recorrido, guiado por los Mamus, se realizan pagamentos y saneamientos con materiales sagrados. Estas prácticas expresan una relación concreta de agradecimiento, respeto y reciprocidad con la Madre Tierra, con los seres humanos y con las fuerzas que sostienen el universo. Desde esta perspectiva, caminar los espacios sagrados de Seykutukunumaku es también ejercer una forma de gobierno territorial que antecede al Estado y que sigue orientando la defensa del territorio ancestral.
Para los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo, la Línea Negra no es una línea abstracta ni un simple límite cartográfico. Es el límite espiritual dejado desde el principio, y desde allí se conserva la vida, la espiritualidad, la cultura y el conocimiento propio. La Línea Negra expresa el Sistema de Espacios Sagrados y de Conocimientos Ancestrales de los pueblos de la Sierra Nevada, y articula relaciones espirituales, culturales, ambientales y de gobierno propio que sostienen el equilibrio del territorio.
Por eso, Seykutukunumaku no puede entenderse como un lugar aislado. Hace parte de una estructura integral de territorio, memoria, autoridad espiritual y permanencia cultural. En estos espacios sagrados no solo se preservan prácticas ancestrales. Se protege el equilibrio de los ríos, la fuerza de las montañas, la continuidad del conocimiento y la posibilidad de que la vida siga en armonía. Cuidar la Línea Negra es cuidar el Corazón del Mundo.
Este recorrido también deja una afirmación política clara. La Sierra Nevada no puede ser reducida a una superficie disponible para la explotación, la fragmentación o la intervención inconsulta. Su protección solo tiene sentido si se traduce en respeto efectivo por la autonomía, la autoridad propia y las prácticas espirituales que sostienen el equilibrio territorial. Defender la Línea Negra y el Sistema de Espacios Sagrados y de Conocimientos Ancestrales es respetar la Ley de Origen, proteger la permanencia y pervivencia física, cultural y espiritual de los pueblos de la Sierra y garantizar sus derechos territoriales.
¡Defender los territorios es defender la vida!






