Entre el 5 y el 10 de octubre desarrollamos jornadas pedagógicas en las comunidades de Nabusimake, Jewrwa y Simonorwa, en el Resguardo Arhuaco de la Sierra, ubicado en la Sierra Nevada de Gonawindua, con la participación de autoridades indígenas e integrantes de estas comunidades. Los encuentros estuvieron orientados a fortalecer el conocimiento sobre los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas y las herramientas existentes para su protección y exigibilidad.

Desde la CNTI entendemos la pedagogía territorial como un proceso que pone en diálogo las herramientas jurídicas con la memoria, la experiencia y los conocimientos propios. Conocer los derechos no significa únicamente identificar normas o procedimientos; también implica comprender los procesos históricos y ancestrales que han permitido su reconocimiento y su relación con las formas en que los pueblos habitamos, cuidamos y defendemos los territorios.
Durante las jornadas abordamos el marco normativo de los procedimientos de constitución, ampliación y saneamiento de resguardos indígenas, así como algunos de los principales hitos históricos y jurídicos relacionados con el reconocimiento y la protección territorial. A través de mapas, líneas de tiempo y ejercicios pedagógicos reconstruimos parte del proceso histórico de formalización del Resguardo Arhuaco de la Sierra y analizamos las garantías existentes para la defensa de sus derechos territoriales.

Estos ejercicios permitieron acercar la información de los derechos territoriales a las experiencias concretas de las comunidades. Los mapas y las líneas de tiempo se convirtieron en herramientas para conversar sobre la historia territorial, identificar los procesos mediante los cuales el territorio ha sido protegido, y fortalecer la comprensión colectiva sobre los mecanismos disponibles para exigir su garantía.
También desarrollamos actividades con las comunidades alrededor de conceptos como territorio, resguardo, propiedad colectiva y derechos fundamentales. Vincular estos contenidos con la historia de su propio pueblo permitió fortalecer la transmisión intergeneracional de conocimientos y reconocer que la memoria territorial también se construye y se mantiene de generación en generación.

Para nosotros, los derechos territoriales protegen las condiciones que permiten a los pueblos permanecer en sus territorios, ejercer su autonomía y mantener las relaciones territoriales, culturales, colectivas y espirituales que sostienen su vida.
En la Sierra Nevada de Gonawindua, hablar de defensa territorial también implica reconocer que el territorio articula memoria, vida comunitaria, cultura y espiritualidad. Por eso, los procesos de formalización y de seguridad jurídica adquieren sentido cuando contribuyen a proteger esas relaciones y a asegurar la continuidad de los vínculos y relaciones que los pueblos mantienen con sus territorios.
La seguridad jurídica y material de los territorios es, entonces, una condición para el ejercicio de otros derechos colectivos. Defender el territorio significa proteger las posibilidades de permanecer, gobernar, transmitir conocimientos, fortalecer la identidad y sostener las relaciones que hacen posible la pervivencia física y cultural de los pueblos.

Desde la CNTI continuamos impulsando procesos de pedagogía propia y territorial que permitan conocer, ejercer y exigir nuestros derechos desde las realidades de cada pueblo. El conocimiento jurídico, la memoria histórica y el diálogo comunitario son herramientas que fortalecen la autonomía y la defensa territorial.
¡Defender los territorios es defender la vida!






