Entre el 8 y el 10 de abril se desarrolla la Primera Sesión Mixta 2026 de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), instancia vinculante de concertación política de Gobierno a Gobierno creada por el Decreto 1397 de 1996, que reúne a los 115 Pueblos Indígenas de Colombia. Durante la primera jornada, los delegados y delegadas indígenas y la Secretaría Técnica Indígena hacen seguimiento a los avances, retos y compromisos derivados de sesiones anteriores, con el fin de exigir al Gobierno Nacional cumplimiento efectivo de los acuerdos, garantías jurídicas para los territorios y respuestas concretas a las demandas históricas de los Pueblos Indígenas.
Ante la información parcial presentada por las entidades del Gobierno, sin el debido enfoque jurídico, y frente a los reiterados incumplimientos, los delegados indígenas de cada organización se reúnen en la Sesión Autónoma para evaluar avances, definir rutas políticas y fortalecer nuestra posición como Gobierno Indígena frente a los temas estructurales que afectan los derechos territoriales. Este espacio reafirma la vocería política de los Pueblos Indígenas, fortalece la unidad frente a los desafíos actuales y se consolida como un escenario de formación propia para compartir aprendizajes y experiencias en defensa del territorio y la vida.
Exigimos que la instalación del día 3 de la Primera Sesión Mixta CNTI 2026 se desarrolle con el respeto y la seriedad que demanda este espacio de diálogo de alto gobierno, donde se abordan asuntos territoriales estructurales para los Pueblos Indígenas de Colombia. La presencia efectiva de las entidades competentes, la capacidad de decisión y la voluntad de cumplimiento no pueden seguir siendo postergadas, menos aún en un escenario vinculante creado para atender de manera directa las obligaciones del Estado frente a nuestros derechos territoriales.
Reafirmamos que no habrá justicia social ni paz territorial sin el pleno cumplimiento de los acuerdos suscritos con los Pueblos Indígenas. La ausencia institucional, el incumplimiento de compromisos y la falta de garantías reales no solo vulneran nuestros derechos fundamentales y ponen en riesgo la pervivencia de los pueblos originarios, sino que también profundizan las desconfianzas frente a la voluntad del Estado para responder de manera seria y efectiva a sus obligaciones. Desde la palabra colectiva y la acción articulada, exigimos compromisos claros, cronogramas verificables y decisiones concretas que permitan avanzar en la materialización plena de nuestros derechos territoriales.
La lucha por la dignidad empieza por cumplir lo acordado.
¡Defender los territorios es defender la vida!






