En el marco de las funciones y competencias de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), espacio de interlocución entre el Gobierno Nacional y los Pueblos Indígenas para la defensa de los derechos territoriales, participamos en un diálogo con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), Parques Nacionales Naturales de Colombia, representantes de los pueblos indígenas, sociedad civil y la Comisión Mundial de Áreas Protegidas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (CMAP-UICN).
En este espacio reafirmamos que el cumplimiento de la Meta 3 del Marco Mundial de Biodiversidad (MMB) Kunming-Montreal (30×30) no puede reducirse a cifras, porcentajes o áreas designadas. Debe construirse desde un enfoque de derechos territoriales, reconociendo a los Pueblos Indígenas como actores históricos y legítimos en el cuidado de la Madre Tierra.
Para los Pueblos Indígenas, el territorio es el primer derecho de todos los derechos, porque allí habitan nuestra memoria, nuestras espiritualidades, nuestros sistemas de conocimiento, nuestras culturas y la vida misma. Por ello, la Meta 3 solo será justa y efectiva si se avanza en tres aspectos fundamentales:
- Identificar los territorios de especial importancia para la conectividad biológica, cultural y espiritual.
- Reconocer y formalizar jurídicamente los territorios indígenas para garantizar su protección real.
- Respetar la autonomía y el gobierno propio, de manera que la conservación responda a las prioridades y apuestas de nuestras comunidades.
Los Pueblos Indígenas hemos cuidado todas las expresiones de vida que habitan la Madre Tierra durante siglos. El futuro del 30×30 depende de que se garanticen nuestros derechos territoriales y de que se reconozca nuestro papel como guardianes de la vida, de los territorios y de la biodiversidad del planeta.
¡Defender los territorios, es defender la vida!