Desde la Comisión Nacional de Territorios Indígenas, rechazamos contundentemente los asesinatos que se han presentado en lo corrido de esta semana. El 1 de mayo, se reportaron noticias lamentables para el Movimiento Indígena, pues el 29 de abril en horas de la noche, María José Arciniegas, lideresa indígena del Resguardo el Hacha, fue asesinada en el municipio de Puerto Leguizamo, Putumayo.

Para nosotros es alarmante la situación que se vive en el departamento del Putumayo, el 30 de marzo del año en curso, el gobierno de Iván Duque, anunció a través de sus redes sociales el cumplimiento de un objetivo militar, mientras los Pueblos y Organizaciones Indígenas del país lamentamos la vil y cobarde masacre perpetrada por el Ejército Nacional, en contra de varias personas, entre ellas un menor de edad y el Gobernador Indígena Pablo Canduro.

Teniendo en cuenta las desarmonías que se han presentado en Puerto Leguizamo, la Defensoría del Pueblo emitió una alerta a través del Auto 002/22, debido al riesgo en el que se encuentra la población civil por la disputa de los actores armados legales e ilegales en el territorio.
Seguido de esto, el 1 de mayo, el Tejido Defensa de Vida de la Cxhab Wala Kiwe denunció el asesinato de Luis Tombé, Kiwe Thegna de la Guardia Indígena, los ataques armados, el reclutamiento de tres comuneras realizados y el ingreso de la Fuerza pública, fueron de forma violenta a una propiedad colectiva del Resguardo la Cilia. 

Desde la CNTI rechazamos de manera contundente el actuar del gobierno y los diferentes grupos armados que tienen presencia en los diferentes territorios indígenas del país. Bajo nuestros principios de la Unidad y la Autonomía consideramos que el Estado no está salvaguardando nuestro derecho a la vida. Por ende, hacemos un llamado urgente a todos los organismos de control y demás organizaciones competentes a nivel nacional e internacional para que intervengan de manera inmediata ante esta Alerta Humanitaria por la que estamos atravesando los 115 pueblos del país.

Por otro lado, nos solidarizamos con los familiares, amigos y conocidos de Luis Ernesto González, líder indígena del Pueblo Uitoto-Muinane, quien fue uno de los co-fundadores de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas y la Mesa Permanente de Concertación (MPC) tras la toma pacífica de la Conferencia Episcopal en el año 1996.

Con profunda tristeza, despedimos a nuestro compañero y agradecemos la inalcanzable lucha del señor Luis Ernesto, una persona que después de 40 días y 40 noches de resistencia con los diversos pueblos convocados y a través del diálogo con el gobierno nacional, surgieron los Decretos 1396 y 1397 de 1996, tras los incumplimientos sistemáticos de los gobiernos que se negaba a respetar los derechos fundamentales y territoriales de los Pueblos Indígenas.

Además de esto, fue uno de los fundadores de la Organización de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana (OPIAC), una organización constituida durante el Congreso de 1995 en Mitú, en representación de los Pueblos Indígenas Amazónicos, por otro lado, fue presidente de la Organización Zonal Indígena del Putumayo (OZIP), un espacio que viene funcionando desde el año 1986. Expresamos nuestras más sinceras condolencias y seguiremos caminando la palabra, el saber y el tejido que se reivindica como un legado para el Movimiento Indígena que ha perdurado en el tiempo para la garantía y el goce efectivo de los derechos fundamentales y territoriales de los Pueblos Indígenas del país.

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