Este 2 de agosto conmemoramos ocho años del lanzamiento del Sistema de Información Geográfica Indígena (SIG-I), una iniciativa impulsada por la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) para fortalecer la producción, gestión y uso de información geoespacial propia sobre nuestros territorios.
El SIG-I nació como respuesta a una necesidad histórica de los Pueblos Indígenas: contar con herramientas que permitan conocer, representar y analizar los territorios desde nuestras realidades, prioridades y sistemas de conocimiento. Su creación fue concertada en el Plan Nacional de Desarrollo 2014–2018 y su primera versión se puso en funcionamiento en 2018. Desde entonces, el sistema ha atravesado distintas etapas de desarrollo, apropiación y fortalecimiento.
Se trata de una iniciativa de la CNTI desarrollada en articulación con el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC). Desde la Comisión hemos orientado el proceso a partir de las necesidades territoriales, los sistemas de vida y los conocimientos propios de los pueblos. El IGAC ha brindado acompañamiento técnico y metodológico para su desarrollo y fortalecimiento. Esta articulación ha permitido consolidar una herramienta administrada por la CNTI y puesta al servicio de la autonomía y los derechos territoriales.
El SIG-I no es solamente un visor de mapas. Es un sistema que permite organizar, consultar, relacionar y analizar información sobre resguardos, solicitudes de formalización, reservas indígenas, figuras de ordenamiento, actividades económicas, presiones territoriales y otros asuntos que inciden en nuestros espacios de vida. Integra información proveniente de entidades públicas con datos producidos desde los territorios y permite identificar relaciones, cambios, riesgos y posibles afectaciones.
Durante estos ocho años hemos fortalecido sus funcionalidades mediante mapas temáticos, indicadores, herramientas de ubicación, módulos para el seguimiento de procesos territoriales y mecanismos de consulta y descarga de información. También hemos desarrollado espacios de formación virtual y presencial para que integrantes de distintas comunidades, Pueblos Indígenas y regiones conozcan, utilicen y se apropien de las herramientas geoespaciales.
Actualmente avanzamos hacia la consolidación de una Infraestructura de Datos Espaciales Indígena de alcance nacional, la creación de capas geográficas propias y el desarrollo de una aplicación móvil interoperable con el SIG-I. Esta aplicación permitirá levantar información directamente desde los territorios de manera libre y autónoma.
Estos avances tienen un sentido político. La información no es neutral: determina qué territorios son reconocidos, qué realidades aparecen en los registros y qué conocimientos sustentan las decisiones públicas. Durante décadas, los Pueblos Indígenas hemos enfrentado barreras para acceder, controlar y participar en la construcción de la información geográfica relacionada con nuestros territorios. Los mapas oficiales no siempre reconocen los espacios sagrados, los caminos del agua, los territorios ancestrales ni las relaciones espirituales y culturales que sostienen nuestra vida colectiva.
Por esta razón, el SIG-I también representa un avance hacia la soberanía de datos: nuestra capacidad para producir información, administrarla y decidir cómo debe utilizarse. No buscamos reemplazar nuestros conocimientos con herramientas tecnológicas. Buscamos que estas respondan a nuestras formas de comprender, habitar, cuidar y gobernar los territorios.
El trabajo realizado también permite mostrar el lugar fundamental de nuestros territorios para la vida y la biodiversidad de Colombia. En ellos se encuentra el 51 % de los bosques, el 52 % de los nevados y glaciares, el 18 % de las sabanas, el 12 % de los páramos y el 26 % de las especies registradas en el país.
Estos datos no son el fundamento de nuestros derechos territoriales, que son preexistentes al Estado. Sin embargo, muestran la importancia de garantizarlos plenamente y fortalecer el gobierno propio, pues el cuidado de estos ecosistemas está directamente relacionado con nuestros sistemas de conocimiento, nuestras prácticas territoriales y nuestras formas de vida.
El análisis de más de 33,5 millones de registros biológicos también evidenció profundas brechas de información. Identificamos que el 47 % de los territorios indígenas formalizados no cuenta con información biológica registrada. Esto no significa que carezcan de biodiversidad, sino que esa información no ha sido levantada, sistematizada o incorporada adecuadamente en los sistemas disponibles.
Al mismo tiempo, los registros existentes muestran que el 26 % de las especies reportadas en Colombia está presente en territorios indígenas formalizados. Estos resultados permiten controvertir, con información verificable, los discursos que presentan nuestros territorios como tierras improductivas o extensiones sin función social, cultural o ambiental.
A ocho años de su lanzamiento, el SIG-I es una herramienta técnica, política, pedagógica y territorial. Fortalece el gobierno propio, aporta a la seguridad jurídica, permite hacer seguimiento a las obligaciones del Estado y brinda elementos para tomar decisiones responsables sobre nuestros territorios.
Esta conmemoración no representa un punto de llegada. Reafirma la necesidad de garantizar la continuidad técnica, financiera y operativa del sistema; ampliar la producción de información propia; fortalecer las capacidades de los pueblos y asegurar que nuestros datos tengan un lugar vinculante en las decisiones y políticas que afectan los territorios.
Desde la CNTI continuaremos consolidando el SIG-I como parte de nuestra lucha ancestral por la autonomía, el reconocimiento territorial y la protección de la vida.
El territorio también se defiende con información.
¡Defender los territorios es defender la vida!






