En el marco de la 28ª reunión del Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico del Convenio sobre la Diversidad Biológica (SBSTTA-28), celebrada en Nairobi, Kenia, Camilo Niño Izquierdo, Secretario Técnico Indígena de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), participó en el evento paralelo “Una mirada anticipada a Perspectivas Locales sobre la Diversidad Biológica: las contribuciones vitales de los Pueblos Indígenas y las comunidades locales son centrales para la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal».
Durante su intervención, titulada “Monitoreo territorial liderado por Pueblos Indígenas y defensa de la Línea Negra en Colombia”, presentó la experiencia de los Pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo en el cuidado del territorio ancestral de la Sierra Nevada de Gonawindua, conocida como Sierra Nevada de Santa Marta. Este territorio es un tejido vivo de espacios sagrados interconectados que integran ecosistemas terrestres, costeros y marinos, resguardos indígenas, áreas protegidas y centros urbanos. Su cuidado se rige por la Ley de Origen y a la orientación espiritual de los Mamus.
La Línea Negra no es únicamente una delimitación cartográfica: es un sistema territorial, espiritual y cultural mediante el cual los 4 Pueblos Indígenas mantienen la relación y el equilibrio con la Madre Tierra. La protección de sus espacios sagrados exige coordinación permanente entre las autoridades indígenas y entidades estatales —municipios, gobernaciones, entidades nacionales y autoridades ambientales—. Un ejemplo de esta articulación es el manejo colaborativo del Parque Nacional Natural Tayrona, que contempla periodos de cierre acordes con el calendario ecológico y cultural de los pueblos para permitir la renovación de los ciclos de la naturaleza.
Camilo Niño explicó que la defensa territorial también exige información producida, administrada e interpretada por los propios Pueblos Indígenas. Por mandato de los delegados y delegadas de las organizaciones indígenas que integran la CNTI, la Secretaría Técnica Indígena desarrolló cuatro sistemas propios de información y monitoreo, ante las limitaciones del Estado para garantizar la recolección, producción, acceso, uso y manejo de la información territorial como un derecho.
El Sistema de Monitoreo de Acuerdos (SIMA) realiza seguimiento a los compromisos pactados con el Gobierno Nacional; el Sistema de Información Geográfica Indígena (SIG-I) produce y analiza información geográfica sobre los territorios; el Sistema de Monitoreo de Solicitudes de Formalización (SIMOSOF) identifica el estado y los rezagos de los procesos de constitución, ampliación y seguridad jurídica; y el Sistema de Información de Violencia Sociopolítica contra los Pueblos Indígenas (SIVOSPI) documenta las afectaciones contra la vida, la integridad y los derechos colectivos.
Estos sistemas permiten identificar demoras administrativas, vulneraciones territoriales y de derechos humanos, amenazas derivadas de proyectos extractivos, superposiciones con otras figuras de ordenamiento y la importancia ecológica de los territorios indígenas. La información propia no se limita a describir los problemas: sustenta acciones de incidencia, concertación y exigibilidad ante las instituciones responsables.
La experiencia de la Sierra Nevada muestra resultados concretos. En 2023, los hallazgos del monitoreo de la CNTI respaldaron la concertación de una ruta interinstitucional para avanzar en la ampliación, el saneamiento, la adquisición y la restitución de derechos territoriales de los resguardos Arhuaco de la Sierra, Businchama y Kogui Malayo Arhuaco. El seguimiento posterior contribuyó, en 2025, al saneamiento y a la sexta ampliación del Resguardo Kogui Malayo Arhuaco, mediante la incorporación de 3.610 hectáreas, para alcanzar una extensión total de 411.940 hectáreas.
En su intervención, Camilo Niño enfatizó que el control indígena sobre los datos y su interpretación es parte del ejercicio del gobierno propio. La información sobre nuestros territorios no puede ser extraída, utilizada o administrada por terceros sin el reconocimiento expreso de la autoridad, los conocimientos y las decisiones de los pueblos que la producen. La soberanía sobre la información es el fundamento que permite definir qué se monitorea, cómo se interpreta y para qué se utiliza.
La presentación también reafirmó la continuidad de la defensa integral de la Línea Negra frente a las decisiones administrativas, las presiones extractivas y las transformaciones que amenazan sus espacios sagrados. Esta experiencia demuestra que el monitoreo territorial indígena debe ocupar un lugar central en la planificación, la implementación y los reportes nacionales de biodiversidad.
Desde la CNTI hacemos un llamado a las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica para que reconozcan:
- Los sistemas indígenas de información y monitoreo como herramientas legítimas de gobernanza
- Garanticen la protección de los territorios ancestrales y sagrados
- Establezcan relaciones directas y respetuosas con las autoridades indígenas sin extraer ni apropiarse de sus datos y conocimientos.
Las contribuciones de los Pueblos Indígenas al Marco Mundial de Biodiversidad no pueden separarse de la garantía de nuestros derechos territoriales, la autonomía y el gobierno propio.
¡Defender los territorios es defender la vida!






