En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, reafirmamos que cuidar la Madre Tierra no es una consigna ni una fecha simbólica. Es nuestra forma de existir. Los Pueblos Indígenas, estamos del lado de la vida porque somos pueblos de tierra, agua, monte y palabra. Nuestra lucha nace de una relación ancestral con el territorio y de una defensa colectiva frente a un sistema económico y político que pretende despojar, desplazar, explotar y exterminar.
Para nosotros, la naturaleza no está separada de la existencia. Es Madre, territorio y vida. Es hogar, alimento, medicina, fuego, espiritualidad, conocimiento y gobierno propio. El territorio no es solo una extensión de tierra. Es el lugar donde la vida se ordena, se cuida y se defiende. Por eso, cada afectación contra la Madre Tierra es también una agresión directa contra nuestros pueblos, nuestra autonomía y nuestra continuidad física, cultural y espiritual.
La crisis climática, la deforestación, la pérdida de biodiversidad y el extractivismo no son hechos aislados. Son consecuencias de un modelo que ha roto la relación entre los seres humanos y la naturaleza. Ese mismo modelo ha intentado convertir los territorios en mercancía y zonas de sacrificio; ha impuesto formas de desarrollo ajenas a la vida de los pueblos y ha profundizado el despojo físico y cultural. No habrá futuro posible si se sigue sosteniendo esa lógica de devastación.
No se trata de “conservar” la naturaleza mientras continúan el desplazamiento, la explotación de la Madre Tierra y la negación de nuestros derechos. Se trata de respetar, armonizar, transformar y sanar. La protección de la naturaleza exige proteger los territorios. Sin Pueblos Indígenas no hay futuro posible, porque nuestros sistemas de conocimiento, nuestras prácticas de cuidado y nuestras formas de gobierno propio son parte de la defensa integral de la vida.
Reiteramos que sin justicia territorial no hay justicia ambiental. La conservación de la naturaleza exige respetar a los pueblos que la cuidamos y defendemos. No hay transición energética justa sin reconocimiento pleno de nuestra existencia. Defender la Madre Tierra es defender la vida, y defender los territorios es una condición inaplazable para cualquier horizonte de dignidad, equilibrio y futuro.
¡Defender los territorios es defender la vida






