La identificación de nuestros territorios es una herramienta fundamental para garantizar la protección integral de nuestros derechos como Pueblos Indígenas de Colombia. Más allá de la delimitación geográfica, este proceso reconoce la diversidad de formas territoriales existentes y las relaciones culturales, espirituales, ancestrales y de uso tradicional que mantenemos con nuestros territorios.
Como Pueblos Indígenas, hemos insistido en la necesidad de fortalecer los mecanismos, las herramientas y las salvaguardas que permitan al Estado contar con información sólida, actualizada e integral antes de adelantar cualquier actuación administrativa que pueda afectar nuestros derechos colectivos. Esto implica reconocer no sólo la ocupación material de nuestros territorios, sino también nuestros sistemas de conocimiento propio, la Ley de Origen, el Derecho Mayor y el Derecho Propio que orientan nuestra relación con la vida y con la diversidad de los territorios.
La falta de información adecuada y de procesos efectivos de identificación territorial ha generado que distintas instituciones del Estado tomen decisiones sin reconocer plenamente nuestra existencia y las formas de vida territoriales que sostenemos como pueblos originarios. Esta situación puede derivar en vulneraciones a nuestros derechos fundamentales, territoriales y en afectaciones directas a nuestra pervivencia y permanencia física, cultural y espiritual.
Cabe recordar que la Corte Constitucional ha reiterado la obligación de proteger nuestros territorios y las relaciones ancestrales, espirituales y culturales que mantenemos con ellos, así como la importancia de avanzar en su recuperación y garantía efectiva. Por ello, reafirmamos que no puede haber retrocesos en los derechos adquiridos ni en las salvaguardas construidas históricamente para la protección territorial.
La identificación integral de nuestros territorios constituye además un paso esencial para prevenir conflictos territoriales, proteger la biodiversidad y fortalecer nuestra autonomía y gobierno propio. Reconocer nuestros territorios es reconocer nuestra existencia como pueblos preexistentes y garantizar la protección de la memoria, la vida y la pervivencia de las futuras semillas de los pueblos originarios.
Como Pueblos Indígenas, hemos identificado ancestralmente nuestros territorios a partir de la memoria, el uso tradicional, la espiritualidad y los sistemas de conocimiento que orientan nuestra relación con la vida. Por eso, aunque la identificación integral sea una obligación del Estado, no parte de un vacío, sino de una realidad territorial que los Pueblos Indígenas hemos sostenido y reconocido ancestralmente. Lo que exigimos es que esa responsabilidad estatal se cumpla con rigor, respeto y seguridad jurídica, para garantizar la protección efectiva de nuestros derechos colectivos, de nuestra autonomía y de la pervivencia y permanencia de nuestros pueblos.
¡Defender los territorios es defender la vida!






