En el marco de la implementación de la Ruta Indígena del Plan de Acción de Biodiversidad 2030, el 25 de mayo de 2026 la Secretaría Técnica Indígena de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), la Secretaría Técnica Indígena de la Mesa Permanente de Concertación (MPC), organizaciones y Pueblos Indígenas nos reunimos en el Auditorio Kimy Pernía de la ONIC para avanzar en las rutas de implementación de las cinco acciones concertadas de la Meta 3.
Este espacio de trabajo estuvo orientado a seguir construyendo acuerdos en torno al reconocimiento de los territorios indígenas en el reporte nacional de biodiversidad y a la protección efectiva de los territorios de especial importancia para la conectividad cultural, espiritual y ecosistémica. Se trata de un proceso de concertación construido entre el movimiento indígena y el Gobierno Nacional, que busca avanzar en la implementación de compromisos ya acordados desde un enfoque de derechos territoriales indígenas.
La jornada permitió profundizar en una discusión de fondo sobre el lugar que ocupan los territorios indígenas en la protección de la biodiversidad y en el cuidado de la vida. Desde la visión de los Pueblos Indígenas, este debate no puede reducirse a categorías administrativas ni a instrumentos de reporte técnico desconectados del territorio. Exige reconocer que los territorios indígenas han sido ancestralmente espacios de cuidado, equilibrio y sostenimiento de la biodiversidad, y que su protección efectiva depende del respeto a los derechos territoriales, la autonomía y los sistemas de conocimiento indígena.
En este camino, avanzar en la implementación de las cinco acciones concertadas de la Meta 3 implica también consolidar criterios, rutas y herramientas que permitan materializar los acuerdos en decisiones verificables. El reconocimiento de los territorios indígenas en el reporte nacional de biodiversidad, la identificación de territorios de conectividad cultural, espiritual y ecosistémica, y su efectiva protección a través de procesos de formalización, restitución y adecuaciones institucionales y normativas, son pasos necesarios para que el país incorpore de manera real la contribución de los Pueblos Indígenas a la conservación y al cuidado de la vida.
Ese reconocimiento no puede ser solo declarativo. Debe traducirse en derechos territoriales efectivos, autonomía real y participación plena de los Pueblos Indígenas en las decisiones que nos afectan.
¡Defender los territorios es defender la vida!






