La formalización de los derechos de propiedad colectiva sobre nuestros territorios constituye un derecho irrenunciable que genera para el Estado el deber de garantizar y proteger nuestra relación integral con el territorio ancestral. Dicha garantía no se limita al reconocimiento formal de la propiedad, sino que comprende la protección de las condiciones que hacen posible nuestra autonomía, la pervivencia colectiva, cultural y espiritual, y la continuidad de nuestros sistemas de vida y formas propias de ordenamiento territorial.
A pesar de contar con un marco jurídico sólido —sustentado en convenios internacionales, normas constitucionales y jurisprudencia interamericana— la actuación del Estado en materia de formalización ha sido insuficiente, fragmentada y, en algunos casos, regresiva. Esta brecha estructural entre el mandato normativo y su aplicación efectiva debilita nuestra seguridad jurídica territorial, restringe el ejercicio pleno de nuestros derechos y compromete las condiciones materiales, culturales y políticas que garantizan nuestra pervivencia colectiva. Además, los procesos de formalización se ven afectados por interpretaciones restrictivas impuestas desde el aparato estatal, que obstaculizan el reconocimiento integral de nuestra relación con el territorio y profundizan la distancia entre lo reconocido jurídicamente y lo garantizado en la práctica.
En concordancia con lo anterior, desde el ODTPI de la CNTI presentamos este informe sobre la formalización territorial a partir de un enfoque que proponemos tridimensional. En primer lugar, abordamos el deber ser, que comprende tanto los referentes normativos propios de los pueblos indígenas, como el marco jurídico y jurisprudencial internacional y nacional que reconoce y protege nuestros derechos territoriales. En segundo lugar, analizamos el ser, entendido como el panorama real y actual de la formalización de los territorios indígenas, así como de sus avances y limitaciones en Colombia. Finalmente, mediante el estudio de dos experiencias concretas, pretendemos evidenciar la interacción y el distanciamiento entre el ser y el deber ser alrededor de la formalización de los territorios indígenas en el país.






