Observatorio de Derechos Territoriales de los Pueblos Indígenas

Observatorio es una herramienta técnica de la Secretaría Técnica Indígena – STI para la generación de información cualitativa y cuantitativa para la generación de análisis a través de investigaciones, elaboración de contextos, acompañamiento a comunidades indígenas y fortalecimiento de los procesos de incidencia política de los delegados indígenas de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI).

Secretario Técnico Indígena CNTI

Ricardo Camilo Niño Izquierdo es líder del pueblo indígena Arhuaco, ecólogo y magíster en Desarrollo Rural de la Pontificia Universidad Javeriana. Hace parte de la Confederación Indígena Tayrona (CIT) y desde 2013 fue delegado por la CIT como secretario técnico de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas.

Desde pequeño, el liderazgo estuvo presente en su vida. Con su padre, el también líder Sakuku Mayor, José Camilo Niño, tuvo el ejemplo de autoridad siempre cerca y aprendió a involucrarse de manera activa, a escuchar y a trabajar, por y para la comunidad. Su trabajo por la defensa de los derechos, el proceso adelantado en su comunidad y su perfil profesional, lo llevaron a ser designado para el rol que actualmente ejerce en la CNTI.

Ka'tikunsi "la voz de los Territorios"

Ka’tikunsi, cuyo significado es en lengua Iku del pueblo Arhuaco es «la voz de los Territorios», surgió en marzo de 2023 como una iniciativa del Observatorio de Derechos Territoriales y la Secretaría Técnica Indígena de la CNTI. Un espacio radial que tiene como objetivo primordial informar sobre los avances en materia y los derechos territoriales de los pueblos originarios de Colombia.

Chey: información propia para defender los territorios y ejercer gobierno propio

Oct 7, 2026 | Actualidad, CNTI Opina, CNTIAnaliza, Nota de prensa, Noticias

Durante años, los Pueblos Indígenas hemos advertido que la falta de información completa, pertinente y territorializada no es un problema exclusivamente técnico. Cuando nuestros territorios no aparecen en los sistemas de información, cuando los datos están dispersos o cuando las decisiones públicas se construyen únicamente desde fuentes externas, también se crean condiciones para desconocer derechos, profundizar conflictos y mantener invisibles realidades que existen en los territorios.

Desde esta comprensión hemos construido Chey — Sistema Vivo de Información Geográfica Indígena (SIG-I), una herramienta de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) desarrollada en articulación con el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) para producir, organizar, consultar, analizar y contrastar información espacial sobre los territorios indígenas de Colombia. Chey surge de un proceso impulsado desde 2014 por la Secretaría Técnica Indígena y las organizaciones que integran la CNTI, como respuesta a la dispersión de información y a la necesidad de fortalecer nuestras capacidades para la defensa de los derechos territoriales.

No hablamos solamente de una plataforma tecnológica. Hablamos de información como derecho y como capacidad de decisión.

Las decisiones sobre formalización, ordenamiento territorial, biodiversidad, infraestructura, actividades extractivas o protección ambiental se sustentan en información. Por ello, quién produce los datos, cómo se interpretan, quién los administra y para qué se utilizan son preguntas directamente relacionadas con la autonomía y el gobierno propio. Una información completa y pertinente puede contribuir a materializar derechos; una información fragmentada, desactualizada o construida sin los Pueblos Indígenas puede reproducir su invisibilización.

Chey expresa también una forma propia de comprender el territorio. Su nombre proviene de la lengua Iku del Pueblo Arhuaco de la Sierra Nevada Gonawindua de Santa Marta y remite a una comprensión del territorio como un sistema vivo, sagrado, continuo e interdependiente, donde el agua, el aire, el fuego, la tierra y los demás elementos que sostienen la vida se encuentran relacionados. La elección del nombre no es decorativa: expresa el sentido político y territorial de una herramienta que busca poner las tecnologías geoespaciales en diálogo con nuestros sistemas de conocimiento, formas de vida y Ley de Origen.

Para nosotros, un territorio no es una suma de polígonos, coordenadas o capas cartográficas. Es memoria, espiritualidad, relaciones ancestrales, conocimiento, sistemas de vida y formas propias de gobierno. Por eso, Chey no pretende reducir nuestros territorios a mapas. Busca utilizar la información geográfica para comprender y hacer visible esa integralidad.

El sistema reúne información sobre resguardos indígenas formalizados, solicitudes de formalización, procesos de protección de territorios ancestrales y datos censales. También integra cartografía base, áreas de reglamentación especial, zonas de protección ambiental, figuras de ordenamiento territorial, redes hidrográficas, registros de biodiversidad y proyectos relacionados con minería, hidrocarburos, inversión e infraestructura. A esto se suma información sobre procesos de constitución, ampliación y saneamiento de resguardos y sobre títulos de origen colonial y republicano, fundamentales para analizar la seguridad jurídica territorial.

Esta integración permite observar relaciones que permanecen ocultas cuando cada entidad administra la información de manera separada. Podemos cruzar solicitudes de formalización con presiones extractivas; analizar la relación entre biodiversidad y seguridad jurídica; observar transformaciones del paisaje; identificar superposiciones entre diferentes figuras de ordenamiento; relacionar redes hídricas, ecosistemas y territorios; y documentar cambios o afectaciones que requieren seguimiento.

Chey permite procesar datos, cruzar capas, visualizar imágenes satelitales y producir mapas temáticos. Estas herramientas aportan a la planificación y gestión territorial y ambiental, al monitoreo de transformaciones, a la toma de decisiones de nuestras autoridades y organizaciones y al seguimiento y exigibilidad de los derechos territoriales.

Pero su importancia no se limita a disponer información. Chey permite interrogar los datos desde preguntas construidas por los propios Pueblos Indígenas.

Un ejemplo está en el análisis sobre biodiversidad. Al cruzar información territorial indígena con registros del Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia (SiB Colombia), hemos podido producir una lectura que supera los datos nacionales generales y permite observar qué ocurre concretamente dentro de nuestros territorios.

Un ejercicio desarrollado en 2026 sobre una superficie aproximada de 41,4 millones de hectáreas de territorios indígenas, incluyendo resguardos, reservas, solicitudes de formalización y protección ancestral y otras figuras territoriales, identificó 56.613 especies reportadas, equivalentes al 68 % de las especies registradas para el país en la información analizada. Allí aparecen también 1.937 especies endémicas y 626 especies clasificadas en categorías de amenaza de la UICN.

Estos resultados muestran, al mismo tiempo, una contradicción importante: los registros biológicos localizados en territorios indígenas representan alrededor del 13 % del total nacional analizado, y persisten territorios con muy poca o ninguna información disponible en las bases existentes. Cerca del 40 % de los resguardos incluidos en el ejercicio no presenta registros de biodiversidad y, entre los territorios que se encuentran en procesos de solicitud, el vacío se aproxima al 50 %. Ausencia de registros no significa ausencia de biodiversidad. Significa ausencia de información.

Esta diferencia importa porque los vacíos de información también producen consecuencias políticas. Un territorio que no aparece suficientemente caracterizado puede ser presentado como vacío, improductivo o carente de relevancia ambiental. Por eso hemos insistido en que las herramientas tecnológicas y los sistemas de información no son neutrales. Pueden reproducir invisibilizaciones o convertirse en instrumentos para controvertirlas con evidencia.

Durante nuestra participación en la Semana de la Geomática señalamos precisamente que la producción de información geoespacial propia permite enfrentar narrativas que desconocen el valor territorial, cultural y ambiental de nuestros territorios. Allí mostramos que los mapas y los datos pueden respaldar la seguridad jurídica, el gobierno propio y la exigencia de derechos cuando son producidos e interpretados desde preguntas pertinentes para los pueblos.

La experiencia acumulada con Chey también ha abierto una discusión más amplia sobre la soberanía y la gobernanza de los datos indígenas. Los Pueblos Indígenas no podemos ser entendidos únicamente como proveedores de información para sistemas administrados por terceros. Debemos participar en la definición de las preguntas, la producción de los datos, su interpretación, protección, circulación y uso. Esto implica reconocer variables propias, indicadores bioculturales, sistemas de conocimiento y protocolos que eviten nuevas formas de extracción o apropiación de nuestra información.

Esta discusión ha trascendido el ámbito nacional. Los Encuentros Regionales de Sistemas de Información Geográfica Indígenas han permitido intercambiar experiencias con organizaciones y pueblos de distintos países de América Latina sobre monitoreo territorial, cartografía, innovación tecnológica, gobernanza de datos y producción de información propia. De estos diálogos surgió también la propuesta de consolidar una Red Regional de Sistemas de Información Geográfica Indígenas, entendida como un espacio permanente de cooperación entre pueblos para fortalecer capacidades y construir una agenda propia sobre información territorial.

En el II Encuentro Regional, Chey fue presentado nuevamente como una experiencia construida desde Colombia para la defensa de los derechos territoriales y, al cierre del encuentro, se realizó su relanzamiento bajo una idea central: Chey es identidad viva del territorio.

Este proceso plantea un horizonte que va más allá de mejorar una plataforma. Nuestro objetivo es fortalecer la capacidad de los Pueblos Indígenas para producir y administrar información pertinente sobre sus propios territorios; contar con evidencia para exigir el cumplimiento de las obligaciones del Estado; participar con mayores herramientas en las decisiones públicas; documentar amenazas y transformaciones; sustentar procesos de seguridad jurídica; y fortalecer las decisiones que corresponden a nuestras autoridades y estructuras de gobierno propio.

Chey integra información institucional, pero no depende únicamente de la mirada institucional. Permite contrastarla, interrogarla y relacionarla con las necesidades, conocimientos y realidades de nuestros pueblos. Esa diferencia es fundamental. Los Pueblos Indígenas no solo aparecemos en los mapas. Producimos conocimiento sobre los territorios, construimos información, interpretamos sus transformaciones y tomamos decisiones para su cuidado y defensa.

Por eso Chey es también una apuesta por transformar la relación entre información y poder. Que los datos sobre nuestros territorios no sean producidos únicamente desde afuera. Que las brechas de información no sigan convirtiéndose en brechas de derechos. Que las tecnologías geoespaciales puedan fortalecer, y no sustituir, nuestros sistemas de conocimiento y nuestras formas propias de gobierno.

Chey es una plataforma gratuita y de libre acceso. Puede consultarse desde la página de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas y a través de Colombia en Mapas, plataforma del Instituto Geográfico Agustín Codazzi.

Chey es territorio vivo convertido en información para conocer, decidir, cuidar y defender.

El territorio también se defiende con información.

¡Defender los territorios es defender la vida!

 

🗓️ #MañanaEnKatikunsi | Pueblos en diálogo 🗣️🍃

💜⚡️🌀 Mujeres Wayuu frente a la transición energética: territorio, agua y vida

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🗣️⚡️ Conversaremos sobre lo que significa la transición energética cuando se mira desde el

🌎ℹ️ Chey — Sistema Vivo de Información Geográfica Indígena (SIG-I)

🔍🗺️ Chey es una herramienta para consultar, organizar y analizar información espacial sobre nuestros territorios. Su nombre proviene de una palabra en lengua Iku del Pueblo Arhuaco de la Sierra Nevada

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🔴 #EnVivo | Encuentro de Saberes ⚡️

ℹ️ Información propia, territorios vivos: voces de Surinam, Guyana y el Pueblo Arhuaco 🇸🇷🇬🇾🇨🇴

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