En el marco de la reunión del nuevo Órgano Subsidiario sobre el Artículo 8(j) del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), líderes indígenas, científicos y defensores de la justicia ambiental realizaron un llamado urgente a los gobiernos para mantener la moratoria de facto adoptada en 2008 (Decisión IX/5) que prohíbe la liberación de árboles genéticamente modificados (GE) en el medio ambiente.
La conferencia de prensa, organizada por el Global Justice Ecology Project y la Indigenous Environmental Network, alertó sobre los graves riesgos ecológicos, sociales y culturales que representan los árboles genéticamente modificados, especialmente en América Latina, donde se avanza hacia su liberación comercial bajo el argumento de la “bioeconomía” y los mecanismos de compensación de carbono.
Una amenaza para la vida y los territorios
Durante el encuentro, Valentina Tereshkova, coordinadora de la Campaña de Justicia de Género y Bosques de la Global Forest Coalition, advirtió que “la legalización de eucaliptos transgénicos en Brasil, vinculada a proyectos de compensación de carbono, constituye un retroceso peligroso. Los monocultivos de eucalipto han causado deforestación, acaparamiento de tierras y contaminación de agua. Incorporar la ingeniería genética amplifica esos impactos y ofrece a las grandes corporaciones una falsa imagen verde”.
Por su parte, la científica Ricarda Steinbrecher, de la Federación de Científicos Alemanes, subrayó que los árboles modificados genéticamente “pueden alterar la compleja red ecológica de los bosques, ya que viven décadas, se comunican y adaptan a su entorno. Su polen y semillas viajan grandes distancias, haciendo imposible su contención. Su liberación al ambiente es un experimento de alto riesgo con consecuencias imprevisibles”.
El líder indígena Thomas Joseph Tsewenaldin, de la Indigenous Environmental Network, recordó que “los árboles son parte de una relación sagrada entre los pueblos y la Tierra. Los árboles transgénicos rompen ese equilibrio y amenazan la continuidad de la vida. Exigimos que los Estados Parte del CDB cumplan la Decisión IX/5 de 2008 y prohíban su comercialización. No hay innovación posible cuando se atenta contra la Madre Tierra”.
La posición de los Pueblos Indígenas de Colombia
En representación de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), el líder nasa Gustavo Ulcué Campo reafirmó que la defensa de los territorios ancestrales es la medida más efectiva para proteger la biodiversidad y enfrentar la crisis climática.
“Para los Pueblos Indígenas, la vía más poderosa de conservación es el reconocimiento, la demarcación y el saneamiento de nuestros territorios. Durante miles de años hemos cuidado las tierras que hoy albergan la mayor biodiversidad de Colombia. Sin embargo, seguimos siendo desplazados por proyectos de monocultivo, plantaciones industriales y falsas soluciones como los árboles genéticamente modificados”, afirmó Ulcué Campo.
“Defender nuestros territorios es defender la vida misma. Los pueblos no aceptamos la mercantilización de la naturaleza ni su manipulación genética en nombre del clima”.
Llamado global a los Estados Parte
La CNTI se une al llamado internacional para que los gobiernos cumplan la moratoria del CDB y apliquen el principio de precaución frente al uso de biotecnologías que amenazan los ecosistemas, los derechos de los pueblos y la soberanía alimentaria.
La expansión de plantaciones industriales —ahora con variedades genéticamente editadas— está provocando desplazamientos, contaminación, pérdida de biodiversidad y violaciones a los derechos reconocidos en el Artículo 8(j) del CDB.
La defensa de la biodiversidad pasa por garantizar la seguridad jurídica de los territorios indígenas y respetar sus conocimientos tradicionales. La ciencia, la política y la justicia ambiental deben converger en una misma dirección: proteger la vida, no modificarla.
!Defender los territorios, es defender la vida!






