En el marco del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, reafirmamos que las mujeres indígenas somos el corazón de nuestros pueblos. Somos guardianas de la Madre Tierra y tejedoras de comunidad, afecto y memoria. Nuestra voz y pensamiento guían la defensa de los territorios y la continuidad de la vida. Nuestra presencia sostiene procesos colectivos y fortalece la autonomía desde el territorio.
Nuestra lucha es por el territorio, la identidad, la cultura y la autonomía. Es una lucha que se sostiene por las generaciones que vienen y por la permanencia y pervivencia de nuestros pueblos. Defender el territorio es proteger la raíz de nuestra existencia colectiva. Es mantener vivos los caminos de gobierno propio y de cuidado de la vida.
Nuestros conocimientos son herencia y camino. Enseñamos la palabra digna, el cuidado que cura y la conexión con los espíritus. Somos la raíz y el futuro, iluminadas por los pasos de nuestras ancestras y ancestros. En nuestra palabra habita la memoria y en nuestras prácticas se expresa el equilibrio que sostiene la Madre Tierra.
Reafirmamos que nuestros caminos deben ser libres de violencias. Defender los territorios también es defender nuestros cuerpos y nuestra autonomía. Exigimos respeto, justicia y espacios donde nuestra voz sea escuchada sin miedo. La dignidad de los pueblos implica condiciones reales para que las mujeres indígenas participemos, decidamos y vivamos sin amenazas.
Honramos nuestra fuerza y resistencia. Nuestro liderazgo transforma, guía y construye caminos de dignidad para los pueblos.
Hoy y siempre, nuestra lucha es por la vida, por el territorio y por la continuidad de nuestra memoria. #8M – Mujeres indígenas, fuerza y resistencia.
¡Defender los territorios, es defender la vida!






