Desde la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), los Pueblos Indígenas celebramos y atendemos el llamado del Presidente de la República, Gustavo Petro, a garantizar la protección jurídica integral del Sistema ancestral de Espacios Sagrados, de Conocimientos y de Gobierno propio de los pueblos Kogui, Arhuaco, Wiwa y Kankuamo, que demarca la Línea Negra en sus áreas continentales, litorales y marinas.
Desde este escenario valoramos su sincera preocupación por la reciente anulación jurídica del Decreto 1500 de 2018, y destacamos su pronunciamiento para que se reconozca la integralidad del sistema ancestral y su carácter estructural para la pervivencia, permanencia de los Pueblos Indígenas de la Sierra.
La Sierra Nevada es un territorio sagrado y vivo, con ordenamiento ancestral y autoridades propias. Es el corazón del mundo desde la Ley de Origen de los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo. Frente a intentos históricos de despojo, fragmentación y exterminio, han sostenido una defensa territorial conjunta basada en su diversidad cultural y su fuerza espiritual. La Línea Negra no es una frontera administrativa, sino el sistema de espacios sagrados que estructura el orden espiritual, cultural y ambiental del territorio ancestral.
El 12 de febrero de 2026, el Consejo de Estado anuló el Decreto 1500 de 2018, que identificaba y describía las conexiones espirituales de los pueblos de la Sierra Nevada mediante 347 espacios que integran el sistema de espacios sagrados de la Línea Negra, oficializaba su cartografía para efectos de protección estatal y definía mecanismos específicos para su salvaguarda.
Esta decisión se aparta de la tradición jurídica que ha reconocido y protegido este territorio ancestral, y desconoce el proceso de consulta previa y el diálogo sostenido entre el Gobierno Indígena y el Gobierno Nacional. El Decreto fue resultado de una exigencia histórica de derechos, de una orden judicial de la Corte Constitucional y de una concertación de gobierno a gobierno, con respaldo técnico del IGAC y fundamento constitucional e internacional.
Sin este instrumento reglamentario, los Pueblos Indígenas de la Sierra enfrentan mayor vulnerabilidad jurídica ante intervenciones externas que pueden afectar su territorio, sus sistemas de conocimiento ancestral y el equilibrio espiritual que sostiene su existencia colectiva, un equilibrio que no solo es fundamental para estos pueblos, sino para la vida en general.
El vínculo espiritual que une a los pueblos con nuestros espacios sagrados antecede al Estado y trasciende cualquier norma; se expresa en la Ley de Origen y en el gobierno propio como fundamento cultural y normativo que guía nuestra existencia colectiva. La relación ancestral con el territorio no puede ser anulada por una decisión administrativa o judicial.
Esta situación exige medidas urgentes de protección integral y el restablecimiento de salvaguardas efectivas conforme a los estándares constitucionales e internacionales. La seguridad jurídica y material de los territorios ancestrales no puede depender de interpretaciones cambiantes, sino de compromisos firmes con la autonomía, el derecho propio y la vida misma.
En ese sentido, el llamado presidencial debe traducirse en acciones concretas que restablezcan y fortalezcan la protección integral del territorio ancestral. Es indispensable asegurar la participación directa de las autoridades propias de los 4 pueblos de la Sierra en cualquier proceso que impacte la Línea Negra y sus espacios sagrados. Desde la CNTI reiteramos que la garantía efectiva de los derechos territoriales es condición para la paz y la vida.
¡Defender los territorios es defender la vida!






