Hoy inició la II Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural +20 (ICARRD+20), en la ciudad de Cartagena, un escenario de alcance internacional donde se debate el acceso, la redistribución de la tierra y la justicia territorial.
En este espacio participan Estados, organismos internacionales, Pueblos Indígenas, organizaciones y comunidades campesinas, afrodescendientes, pescadoras, sectores de la sociedad civil, representantes del Gobierno nacional e invitados internacionales.
Desde la sesión de apertura, el movimiento indígena hizo presencia activa. En la plenaria inaugural “Tierra: pasado, presente y futuro: la lucha de los pueblos por la Reforma Agraria”, intervino el Consejero Mayor de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), Rosalino Guarupe Joropa, reafirmando que cualquier proceso de reforma agraria debe partir del reconocimiento pleno de los derechos consuetudinarios de los Pueblos Indígenas.
Señaló que hablar de reforma agraria implica garantizar la consulta previa, libre e informada y asegurar la seguridad jurídica de los territorios indígenas. También dejó claro que los Pueblos Indígenas no somos un actor marginal en este debate: subrayó además que los Pueblos Indígenas no ocupamos un lugar periférico en este debate: somos sujetos políticos colectivos, con autoridad propia y capacidad real de incidir en las decisiones sobre el ordenamiento del territorio y la orientación de la transformación rural. Somos guardianes históricos de los territorios ancestrales y ejercemos una defensa activa y permanente de la vida.
La participación indígena es efectiva y política. No se trata de presencia simbólica. Exigimos que la reforma agraria parta del reconocimiento pleno y efectivo de los derechos territoriales, del respeto a la propiedad colectiva y de la garantía de seguridad jurídica. Reafirmamos que la reforma agraria no se limita a redistribuir tierra. Implica restablecer los vínculos originarios con el territorio, proteger los espacios sagrados y reconocer nuestros sistemas de conocimiento, espiritualidad y de gobierno propio.
En un contexto de crisis climática, pérdida de biodiversidad y desigualdad estructural, la defensa de los territorios indígenas es una medida concreta para restaurar el equilibrio y garantizar nuestra pervivencia física y cultural. Nuestros territorios no son baldíos; son territorios colectivos con derechos ancestrales, históricos y constitucionales.
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Desde Cartagena realizamos una cobertura colectiva y colaborativa de los Pueblos Indígenas de Colombia. A través de la emisora Ka’tikunsi – La Voz de los Territorios, amplificamos la palabra, los mandatos y las propuestas que posicionamos en este escenario internacional.
Defender el territorio es defender la vida.







