Los delegados y delegadas indígenas de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), como instancia de vocería en materia territorial indígena, denunciamos y rechazamos de manera categórica la grave emergencia humanitaria que hoy enfrentan las comunidades del Pueblo Arhuaco en la cuenca del río Aracataca, en la Sierra Nevada de Santa Marta.
Nos sumamos a las denuncias elevadas por las autoridades indígenas del Pueblo Arhuaco y alertamos a la opinión pública nacional e internacional sobre una situación que pone en riesgo la vida, la integridad, la permanencia y la pervivencia de este pueblo en su territorio ancestral.
Esta situación no es un hecho aislado. La violencia que hoy golpea a las comunidades del Pueblo Arhuaco en la cuenca del río Aracataca había sido advertida previamente por la Defensoría del Pueblo, que señaló el riesgo derivado de la disputa armada en la zona rural de Aracataca, así como sus efectos sobre la población civil, entre ellos desplazamientos, restricciones a la movilidad y graves afectaciones territoriales y humanitarias.
Denunciamos los hechos ocurridos los días 6 y 7 de marzo en el sector de Cerro Azul, parte alta de la comunidad indígena Serankwa, donde los enfrentamientos armados dejaron al menos una persona indígena muerta, al menos seis civiles heridos —entre ellos un niño de seis años— y dos mujeres desaparecidas. También se reportaron viviendas, corrales y animales incinerados, suspensión de actividades educativas, presencia de material bélico en la zona y un grave riesgo de confinamiento y desplazamiento forzado. Estos hechos constituyen una agresión directa contra la vida de las comunidades y contra el derecho del Pueblo Arhuaco a permanecer y pervivir en su territorio.
Denunciamos, además, que los Pueblos Indígenas seguimos siendo expuestos a la guerra en nuestros propios territorios, aun cuando existen obligaciones claras de respeto al Derecho Internacional Humanitario y compromisos públicos de protección a la población civil. Lo que está ocurriendo en Aracataca evidencia una violación abierta del principio de distinción, una afectación inadmisible a un territorio sagrado y una respuesta estatal insuficiente frente a riesgos que ya habían sido advertidos. No aceptamos que la vida de nuestros pueblos siga quedando en medio de la confrontación armada ni que la omisión institucional profundice el sufrimiento de las comunidades.
Exigimos el cese inmediato de las confrontaciones y la exclusión total de la población civil de las hostilidades. Exigimos la apertura urgente de un corredor humanitario para evacuar a las personas heridas, permitir el ingreso de misiones humanitarias y avanzar en la búsqueda de las personas desaparecidas. Exigimos también la activación inmediata de planes de contingencia, atención humanitaria integral, presencia efectiva de las instituciones competentes y medidas eficaces para prevenir nuevos hechos de violencia, confinamiento y desplazamiento forzado.
Nos solidarizamos con las comunidades del Pueblo Arhuaco afectadas por esta emergencia humanitaria y ratificamos nuestro respaldo político y territorial a sus autoridades, sus familias y sus procesos de defensa de la vida y del territorio.
¡Qué defender los territorios, no nos cueste la vida!






