Los delegados y delegadas indígenas de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas rechazamos categóricamente la retención ilegal de la senadora y lideresa indígena Aida Quilcué Vivas, ocurrida el 10 de febrero del presente año.
Este hecho constituye una grave vulneración a la vida, la libertad y el ejercicio político de una autoridad indígena que ha dedicado su trayectoria a la defensa del territorio y la paz. No se trata de un episodio aislado, sino de una expresión del recrudecimiento de la violencia que afecta de manera directa a los Pueblos Indígenas. Denunciamos esta agresión como una amenaza directa contra los procesos organizativos, el gobierno propio y la pervivencia física, cultural y espiritual de nuestros pueblos.
Durante al menos tres horas, la senadora fue retenida por un grupo armado ilegal mientras transitaba con su esquema de seguridad por la vía que comunica los municipios de Inzá y Totoró, en el departamento del Cauca. La desaparición temporal de la comitiva generó una alerta inmediata en las organizaciones indígenas del territorio y a nivel nacional. Estos hechos evidencian el alto nivel de riesgo que enfrentan quienes ejercen liderazgo político y comunitario en contextos de conflicto armado. Defender el territorio no puede convertirse en una sentencia de muerte.
El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) rechazó de manera inmediata lo ocurrido y activó los protocolos de búsqueda y seguridad, en articulación con la Guardia Indígena en el territorio. Esta respuesta organizada y autónoma permitió la liberación de la senadora, quien se encuentra ilesa. Reconocemos la capacidad de reacción comunitaria y el ejercicio de la autoridad territorial como mecanismos legítimos de protección colectiva. La Guardia Indígena demostró, una vez más, que el cuidado comunitario es una práctica concreta de defensa del territorio y de la integridad de quienes lo habitan.
Expresamos nuestra solidaridad con la senadora Aida Quilcué y con todas las mujeres que han sostenido la defensa del territorio, la paz, la dignidad y la autonomía de nuestros pueblos. Nos enfrentamos a una violencia estructural y de raíz colonial que ha buscado históricamente despojar nuestros territorios y debilitar nuestros procesos organizativos; frente a ella, nos unen las luchas ancestrales por la justicia social, la autonomía y la construcción de una paz con dignidad.
Rechazamos el recrudecimiento de la violencia en el país, especialmente en departamentos como el Cauca, donde las afectaciones contra los Pueblos Indígenas persisten. Exigimos garantías efectivas para el ejercicio político, el liderazgo social y el gobierno propio.
Reiteramos nuestro compromiso con la protección de la vida y los territorios, así como con la construcción de una paz con justicia social. Agradecemos las expresiones de apoyo y la fuerza de la unidad colectiva que hicieron posible una respuesta inmediata frente a este hecho. La violencia no puede seguir marcando el destino de quienes defendemos los derechos colectivos de nuestros pueblos.
¡Defender el territorio no puede costarnos la vida!






