El Encuentro Nacional Indígena por la Reforma Agraria se desarrolla los días 24 y 25 de noviembre en la Universidad Pedagógica Nacional. Este espacio reúne a autoridades, delegaciones y procesos organizativos de distintos Pueblos Indígenas para avanzar en la construcción colectiva de mandatos sobre territorio, tierra, agua, ríos, mares, naturaleza y vida, en el marco de la formulación del Plan Decenal de Reforma Agraria.
A la jornada asisten delegados y delegadas de múltiples pueblos, junto con representantes del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. Durante el primer día se socializó la propuesta del movimiento indígena frente a la Reforma Agraria y se escuchó la posición del Ministerio, generando un diálogo directo sobre los desafíos y las rutas necesarias para transformar la estructura de la tierra en Colombia.
En un país marcado por profundas desigualdades en el acceso al territorio, el encuentro reafirma que ninguna Reforma Agraria será viable sin el reconocimiento pleno de los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas, su participación vinculante en la toma de decisiones y políticas que garanticen la vida, la autonomía y la pervivencia en los territorios.
Uno de los ejes centrales del debate fue el análisis de la propuesta para construir el Plan Decenal de Reforma Agraria, que deberá incluir garantías específicas para los Pueblos Indígenas. También se discutieron los estándares, derechos y principios que orientan la exigibilidad, la ruta de cumplimiento y la vigencia de derechos constitucionales diferenciales, enfatizando la preexistencia de los mandatos propios de cada pueblo.
Asimismo, se presentó la propuesta del Pacto de Chicoral, desde la cual el movimiento indígena fijó su posición y aportes. Los delegados insistieron en que el mandato indígena se fundamenta en sus propios gobiernos, jurisdicción y sistemas normativos, condiciones que los diferencian de otros sectores sociales que no cuentan con espacios propios de decisión.
Otro punto de discusión fue la ruta y las demandas frente a los procesos de ordenamiento territorial en curso, cuyas decisiones pueden afectar directamente los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas.
Los participantes destacaron que la propuesta indígena se sustenta en la ley de origen, el derecho mayor y los sistemas de conocimiento propios. Afirmaron que el carácter milenario del movimiento indígena no puede verse subordinado por la configuración de nuevos derechos, pues su mandato se reafirma en la lucha histórica y política por la defensa del territorio. “Nuestro territorio no es para el mercado; es para la pervivencia. Un indígena sin tierra pierde su vida”, señaló uno de los delegados, subrayando que la Reforma Agraria debe reconocer este principio esencial.
El movimiento indígena de Colombia no está en contravía de los derechos colectivos de otras comunidades ni desconoce sus luchas; por el contrario, reconoce la importancia de avanzar de manera conjunta en la defensa de la tierra y la vida. Sin embargo, reitera que ningún proceso puede imponerse sobre los derechos ya adquiridos por los Pueblos Indígenas ni sobre su carácter milenario, sustentado en la ley de origen, el derecho mayor y sus sistemas propios de gobierno y decisión.
La jornada del primer día concluyó con la presentación de recomendaciones y propuestas que servirán como insumo para las mesas de trabajo. Se espera que al cierre del encuentro se consolide una posición política clara y una propuesta sólida que garantice plenamente los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas.
¡Defender los territorios, es defender la vida!






