La Sierra Nevada es un territorio sagrado y vivo, con ordenamiento ancestral y autoridades propias. Es el corazón del mundo para los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo. No se trata de una categoría simbólica, sino de una estructura territorial, espiritual y cultural que sostiene la vida colectiva.
Frente a los intentos históricos de despojo, fragmentación y exterminio, los Pueblos Indígenas de la Sierra han sostenido una defensa territorial conjunta que reafirma su diversidad cultural y su fuerza espiritual.
Esta resistencia no es coyuntural, es una continuidad histórica de defensa frente a intereses económicos y políticas que desconocen su integralidad territorial. Cada agresión ha reafirmado su organización, su autoridad propia y su compromiso con la vida y el equilibrio del mundo. La Sierra no es un recurso; es un sistema de vida que exige respeto y garantías efectivas.
La Línea Negra no es una delimitación administrativa ni una frontera cartográfica. Es el sistema de espacios sagrados que estructura el orden espiritual, cultural y ambiental del territorio ancestral. El 12 de febrero de 2026, el Consejo de Estado anuló el Decreto 1500 de 2018, que delimitaba oficialmente y otorgaba protección jurídica a la Línea Negra como sistema espiritual y cultural del territorio ancestral de los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo, estableciendo mecanismos específicos para su protección.
Esta decisión se aparta de la tradición jurídica del país orientada al reconocimiento y protección de este territorio ancestral, y desconoce el proceso de consulta previa y el diálogo sostenido entre el Gobierno Indígena y el Gobierno Nacional. El Decreto 1500 fue resultado de una exigencia histórica de derechos que incluyó una orden judicial de la Corte Constitucional y un proceso de concertación de gobierno a gobierno. Su adopción contó con respaldo técnico del IGAC y con fundamento constitucional e internacional.
Sin este instrumento, los Pueblos Indígenas de la Sierra enfrentan mayor vulnerabilidad jurídica frente a intervenciones externas que pueden impactar su territorio, sus sistemas de conocimiento ancestral y el equilibrio ambiental. Se reducen las garantías frente a proyectos mineros, energéticos, turísticos y de infraestructura que puedan afectar el territorio. La eliminación del marco normativo no borra la realidad territorial, pero sí debilita las herramientas de protección frente a intereses externos.
El vínculo espiritual que une a los pueblos con nuestros sitios sagrados antecede al Estado y trasciende cualquier norma. Es una relación viva, cultural, espiritual y material que sostiene la armonía, la memoria y la pervivencia colectiva. La Línea Negra expresa la Ley de Origen y el gobierno propio de los pueblos, fundamento espiritual y normativo que antecede al orden estatal. La decisión desconoce la jurisprudencia constitucional que garantiza la autonomía territorial y el ejercicio pleno del derecho propio de los Pueblos Indígenas.
Desde la Comisión Nacional de Territorios Indígenas exigimos al Estado colombiano garantizar y proteger el territorio ancestral de la Línea Negra conforme a los estándares internacionales.
¡Defender el territorio es defender la vida!






