Los derechos territoriales de los pueblos indígenas en los acuerdos suscritos en la CNTI

Los derechos territoriales de los pueblos indígenas en los acuerdos suscritos en la CNTI

LOS DERECHOS TERRITORIALES DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS EN LOS ACUERDO SUSCRITOS EN LA CNTI

Este informe surge con el propósito de generar análisis y reflexiones frente a los desafíos y brechas que persisten en la garantía, protección y goce efectivo de los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas, a través de un balance de los Acuerdos suscritos en la vigencia 2024 en el marco de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (en adelante CNTI). Asimismo, este documento contiene un balance sobre los avances producidos a corte de mayo y junio del año 2025, considerando escenarios de exigibilidad de cumplimiento como la minga indígena y de seguimiento en mesas técnicas.

Este documento expone el estado actual de cumplimiento a los deberes del Estado colombiano frente a los derechos de los pueblos indígenas en clave del ejercicio efectivo de nuestra autonomía, autodeterminación, sistemas propios de conocimiento, jurídicos, de gobierno, ordenamiento y uso que son propios a nuestras relaciones materiales e inmateriales con los territorios.

Reflexiones finales

Conforme a los mandatos de los Pueblos y las Organizaciones Indígenas de la CNTI, en este informe se expusieron las líneas temáticas estratégicas con enfoque en derechos – la indivisibilidad e interdependencia de los mismos-, de los acuerdos suscritos en este espacio de diálogo y concertación de alto gobierno. Señala la identificación de dificultades y brechas, pero también propuestas de impulso, logros y retos pendientes para vigencias futuras.

Desde 2009, se evidencia un número considerable de Acuerdos sin avances e incumplidos en materia de derechos fundamentales y territoriales indígenas. A la fecha, existe un registro de 150 acuerdos incumplidos y 44 acuerdos sin avances.
Estos incumplimientos, que son de especial interés para el análisis, se expusieron de manera detallada en cada línea temática aquí abordada, y nos permitimos resaltar algunos reiterativos:

    1. Incumplimiento sistémico e ineficacia Institucional: Persiste un incumplimiento sistemático y estructural de los acuerdos por parte de entidades clave como el Ministerio del Interior, afectando las garantías del derecho al auto- reconocimiento.
    2. Las dilaciones excesivas y falta de operatividad para la protección de los territorios indígenas: las demoras excesivas en trámites de compra de tierras, constitución y ampliación de resguardos, superan los plazos razonables y vulneran derechos. Esto se ve reflejado en la baja ejecución de la ANT, creando un ciclo de postergación que perpetúa la deuda histórica.
    3. Falta de Articulación Interinstitucional: la desarticulación entre entidades (como la ANT, URT, UARIV, Ministerio de Ambiente) ralentiza y entorpece procesos críticos como la restitución de tierras y la reparación integral, lo que se traduce en la vulneración de los derechos de los pueblos indígenas y en el desacato sistemático de las órdenes judiciales que los amparan.
    4. Institucionalidad raquítica y falta de capacidad humana: las entidades responsables carecen de la capacidad técnica, operativa y humana necesaria. Tanto la ANT, la URT, como el Ministerio del Interior, tienen una planta de personal insuficiente y con alta rotación, lo que impide atender la demanda y genera una alta acumulación técnica y administrativa.

Protecting our territories is the main action in the fight against the deterioration of nature: initiatives fron Colombia for their defense

Protecting our territories is the main action in the fight against the deterioration of nature: initiatives fron Colombia for their defense

Protecting our territories is the main action in the fight against the deterioration of nature: initiatives fron Colombia for their defense
We, the Indigenous Peoples of Colombia, authorities, leaders, and guardians of the territories; of the great snow-capped mountains, moors, forests, savannas, rivers, jungles, and other spaces that make up Mother Earth, raise our voices and reaffirm that without the effective recognition and full protection of our territorial rights, and without the incorporation of our knowledge and authorities in global decisions, there will be no environmental justice or possible future for life on the planet.

In Colombia, we are more than 115 Indigenous Peoples who have resisted, for centuries, the dispossession, violence, and invisibility imposed by the State and mainstream society. As a result of these historical aggressions, today we represent less than 5% of the national population. Even so, we are the guardians of life and territory, protecting more than 35 million hectares—30% of Colombia’s continental territory—thanks to our struggles and collective resistance.

Our territorial rights protect our special relationship with Mother Earth, guided by our knowledge systems, and are the basis of our social, economic, cultural, and spiritual life. These rights oblige the State to guarantee legal and material security over our territories; they are integral and essentially contemplate the possession, ownership, autonomy, and identification of our territories.

Proteger nuestros territorios es la principal acción de lucha contra el deterioro de la naturaleza: apuesta desde Colombia para su defensa

Proteger nuestros territorios es la principal acción de lucha contra el deterioro de la naturaleza: apuesta desde Colombia para su defensa

Proteger nuestros territorios es la principal acción de lucha contra el deterioro de la naturaleza: apuesta desde Colombia para su defensa

Nosotras y nosotros, los Pueblos Indígenas de Colombia, autoridades, liderazgos y guardianes de los territorios; de los grandes nevados, páramos, bosques, sabanas, ríos, selvas y demás espacios que integran a la Madre Tierra, alzamos nuestra voz y reafirmamos que, sin el reconocimiento efectivo y la protección plena de nuestros derechos territoriales y sin la incorporación de nuestros saberes
y autoridades en las decisiones globales, no habrá justicia ambiental ni futuro posible para la vida en el planeta.

En Colombia existimos más de 115 Pueblos Indígenas que hemos resistido, por siglos, al despojo, la violencia y la invisibilización impuesta por el Estado y la sociedad mayoritaria. Como resultado de estas agresiones históricas, hoy representamos menos del 5% de la población nacional. Aun así, somos los guardianes de la vida y el territorio protegiendo más de 35 millones de hectáreas — 30% del territorio continental colombiano — gracias a nuestras luchas y resistencia colectiva.

Nuestros derechos territoriales protegen nuestra relación especial con la Madre Tierra, guiada por nuestros sistemas de conocimiento, y son la base de nuestra vida social, económica, cultural y espiritual. Estos derechos obligan al Estado a garantizar la seguridad jurídica y material sobre nuestros territorios; son integrales y contemplan esencialmente la posesión, propiedad, autonomía e identificación
de nuestros territorios.

Nuestros derechos territoriales protegen nuestra relación especial con la Madre Tierra, guiada por nuestros sistemas de conocimiento, y son la base de nuestra vida social, económica, cultural y espiritual. Estos derechos obligan al Estado a garantizar la seguridad jurídica y material sobre nuestros territorios; son integrales y contemplan esencialmente la posesión, propiedad, autonomía e identificación de nuestros territorios.

Protecting Territories, a risk to life: violence against indigenous peoples in Colombia (2023-2024)

Protecting Territories, a risk to life: violence against indigenous peoples in Colombia (2023-2024)

Protecting Territories, a risk to life: violence against indigenous peoples in Colombia (2023-2024)

The defense of life and territory by indigenous peoples has become one of the most highrisk activities in Colombia, and today it can be considered one of the most dangerous pursuits worlswide. According to Global Witness, for three consecutive years Colombia has been ranked as the most murderous country for those who defend nature and territory. Between 2012 and 2024, 2,253 rights defenders were assassinated, including 789 indigenous peoples, or 36% of total victims. Indigenous peoples are the hardest hit by this violence, which seeks to silence our voices and dispossess us of our territories. In Colombia, defending our land means paying with our lives.

During 2023 and 2024, the safety and security of Indigenous Peoples in Colombia deteriorated significantly. Communities faced an escalation of systematic violence associated with the intensification of the armed conflict and the reconfiguration of alliances between illegal armed actors and local economic powers vying for territorial control. These dynamics added to the legal and material insecurity of indigenous territories, which historically has enabled dispossession and has increased the risks for those who defend life and territory.

Between 2023 and 2024, the Information System on Sociopolitical Violence against Indigenous Peoples (SIVOSPI) of the Observatory for Territorial Rights for Indigenous Peoples (ODTPI) of the CNTI recorded 282 attacks on 2,372 indigenous rights defenders.1 Of these, 186 involved criminal acts resulting in 218 fatalities, while 96 targeted 2,154 individuals through threats, kidnappings, forced displacement and the recruitment of children and adolescents. It must be noted that SIVOSPI has been recording the murders of rights defenders since 2016.

The cases show a progressive pattern in which various types of violence precede the murders, operating as mechanisms of pressure and territorial control to weaken the resistance of communities.

According to SIVOSPI data, murder continues to be the most recurrent and brutal strategy used to silence indigenous defenders of life and territory. Between 2023 and 2024, 150 assassinations of indigenous leaders, community members, and authorities were recorded, reflecting the existence of systematic persecution against those who play an essential role in community unity and the defense of territories. Of the total number of victims, 81.3% (122) were men, 13.1% were women, and in 5.2% of cases, no information is available. It should be noted that this data is in addition to the 539 murders recorded between 2026 and 2022 by SIVOSPI.

Proteger los territorios, riesgo para la vida: violencia contra los pueblos indígenas en Colombia 2023-2024

Proteger los territorios, riesgo para la vida: violencia contra los pueblos indígenas en Colombia 2023-2024

Proteger los territorios, riesgo para la vida: violencia contra los pueblos indígenas en Colombia 2023-2024

La defensa de la vida y del territorio por parte de los Pueblos Indígenas se ha convertido en una de las actividades con más alto riesgo en Colombia, y hoy por hoy, puede considerarse una actividad de las más peligrosas del mundo. Según Global Witness, por dos años consecutivos este país ha sido el más letal para quienes defendemos la naturaleza y el territorio. Entre 2012 y 2023 fueron asesinadas 2106 personas defensoras, de las cuales 766 eran indígenas, lo que equivale al 36% del total. Los Pueblos Indígenas somos los más golpeados por una violencia que busca callar nuestras voces y despojarnos de nuestros territorios. En Colombia la defensa territorial se paga con la vida. 

Durante 2023 y 2024, la situación de seguridad de los Pueblos Indígenas en Colombia se deterioró de manera significativa. Las comunidades enfrentaron una escalada de violencia sistemática relacionada con la intensificación del conflicto armado y la recomposición de las alianzas entre actores armados ilegales y poderes económicos locales que disputan el control territorial. Estas dinámicas se suman a la inseguridad jurídica y material sobre los territorios indígenas, la cual históricamente ha facilitado el despojo y ha incrementado los riesgos para quienes ejercen la defensa de la vida y del territorio.

En este periodo (2023-2024), el Sistema de Información de Violencia Sociopolítica contra Pueblos Indígenas (SIVOSPI) del Observatorio de Derechos Territoriales de los Pueblos Indígenas (ODTPI) de la CNTI documentó 282 agresiones contra 23721 personas indígenas. De ellas, 186 fueron letales2, con un saldo de 218 víctimas mortales, y 96 no letales3, que afectaron a 2154 personas mediante amenazas, secuestros, desplazamientos y reclutamientos forzados. Cabe resaltar que, el SIVOSPI ha registrado desde el 2016 asesinatos de personas defensoras. Entre 2016 y 2022, se registraron 539 asesinatos de personas defensoras indígenas.

El presente informe se fundamenta en el trabajo acumulado por el Observatorio de Derechos Territoriales de los Pueblos Indígenas (ODTPI) de la CNTI, y en el Sistema de Información de Violencia Sociopolítica contra Pueblos Indígenas (SIVOSPI), un mecanismo de información y monitoreo de derechos humanos que nace hace cuatro años como una exigencia política y técnica de los Pueblos Indígenas. El SIVOSPI recopila información directamente desde los territorios y las organizaciones indígenas que integran la CNTI, la cual es complementada con fuentes secundarias como prensa y entrevistas.

El análisis posee limitaciones derivadas del contexto de riesgo, el subregistro en los sistemas propios de monitoreo y la ausencia de información oficial y unificada sobre riesgos, agresiones y medidas de protección dirigidas a los Pueblos Indígenas. No obstante, logra articular una narrativa que combina denuncia, memoria y propuestas de paz, con el propósito de visibilizar la defensa territorial indígena y posicionar los saberes ancestrales como fundamentos del gobierno propio y de la justicia ambiental. 

El territorio es ancestral: caminos, luchas y desafíos de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta y del pueblo Sikuani

El territorio es ancestral: caminos, luchas y desafíos de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta y del pueblo Sikuani

 

Desde el ODTPI de la Secretaría Técnica Indígena de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (STI-CNTI), propusimos la realización de dos estudios de caso sobre dos territorios ancestrales: la Línea Negra en la Sierra Nevada de Gonawindua o Santa Marta y la Altillanura, con énfasis en el territorio de Barrulia, localizado en Puerto Gaitán en el departamento del Meta, debido a los procesos de seguridad jurídica territorial emprendidos en cada caso –enmarcados en los decretos 1500 de 2018 y 2333 de 2014, respectivamente–, y en el acompañamiento hecho por la STI-CNTI a las comunidades de estos territorios en el contexto de la exigibilidad de sus derechos territoriales. Ello nos ha permitido dar cuenta de los obstáculos para la materialización y el goce efectivo de los derechos de los pueblos indígenas sobre sus territorios ancestrales, tanto como proponer rutas de actuación y/o mecanismos para su superación. En este sentido, el objetivo del presente texto es aportar insumos técnicos para la protección de los territorios ancestrales y de los espacios sagrados.

En principio, los estudios de caso se plantearon con una temporalidad reciente con el propósito de comprender, analizar y proponer mecanismos que aportaran a la protección del territorio ancestral. Sin embargo, debido a que la actualidad está atravesada por un contexto histórico con actores y dinámicas que afectaron el territorio ancestral, nos pareció pertinente ampliar el marco temporal del caso, para comprender la forma como estos hechos incidieron en los territorios y ampliar la mirada, en aras de aportar a las propuestas de protección de los territorios, teniendo en cuenta sus características sociales y culturales.

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