por STI | Jun 12, 2026 | Actualidad, CNTI Opina, CNTIAnaliza, Nota de prensa, Noticias
Desde la Confederación Indígena Tayrona (CIT), el Pueblo Arhuaco realiza entre el 1 y el 17 de junio un recorrido espiritual por los sitios sagrados de Seykutukunumaku, en el territorio ancestral de los cuatro pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Gonawindúa. Este recorrido hace parte del trabajo tradicional que se sostiene desde los territorios para buscar el equilibrio de la Madre Tierra y de la humanidad, en cumplimiento de la Ley de Origen y de las responsabilidades espirituales que orientan la existencia de los pueblos.
De acuerdo los Mamus, el tiempo también ordena las labores espirituales. En este momento del ciclo lunar corresponde adelantar acciones de saneamiento y armonización por los daños causados a la Madre Tierra, con el fin de restablecer el equilibrio entre la vida y la naturaleza. No se trata de actos aislados ni ceremoniales en sentido superficial. Se trata de una práctica territorial y espiritual que busca cuidar las condiciones que hacen posible la continuidad de la vida.
En este recorrido, guiado por los Mamus, se realizan pagamentos y saneamientos con materiales sagrados. Estas prácticas expresan una relación concreta de agradecimiento, respeto y reciprocidad con la Madre Tierra, con los seres humanos y con las fuerzas que sostienen el universo. Desde esta perspectiva, caminar los espacios sagrados de Seykutukunumaku es también ejercer una forma de gobierno territorial que antecede al Estado y que sigue orientando la defensa del territorio ancestral.
Para los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo, la Línea Negra no es una línea abstracta ni un simple límite cartográfico. Es el límite espiritual dejado desde el principio, y desde allí se conserva la vida, la espiritualidad, la cultura y el conocimiento propio. La Línea Negra expresa el Sistema de Espacios Sagrados y de Conocimientos Ancestrales de los pueblos de la Sierra Nevada, y articula relaciones espirituales, culturales, ambientales y de gobierno propio que sostienen el equilibrio del territorio.
Por eso, Seykutukunumaku no puede entenderse como un lugar aislado. Hace parte de una estructura integral de territorio, memoria, autoridad espiritual y permanencia cultural. En estos espacios sagrados no solo se preservan prácticas ancestrales. Se protege el equilibrio de los ríos, la fuerza de las montañas, la continuidad del conocimiento y la posibilidad de que la vida siga en armonía. Cuidar la Línea Negra es cuidar el Corazón del Mundo.
Este recorrido también deja una afirmación política clara. La Sierra Nevada no puede ser reducida a una superficie disponible para la explotación, la fragmentación o la intervención inconsulta. Su protección solo tiene sentido si se traduce en respeto efectivo por la autonomía, la autoridad propia y las prácticas espirituales que sostienen el equilibrio territorial. Defender la Línea Negra y el Sistema de Espacios Sagrados y de Conocimientos Ancestrales es respetar la Ley de Origen, proteger la permanencia y pervivencia física, cultural y espiritual de los pueblos de la Sierra y garantizar sus derechos territoriales.
¡Defender los territorios es defender la vida!
por STI | Jun 12, 2026 | CNTIAnaliza, Actualidad, CNTI Opina, Nota de prensa, Noticias
La comunidad Mame Ñata Umuguse, del Pueblo Zio Bain, asentada hoy en Puerto Asís, Putumayo, enfrenta una situación crítica derivada del desplazamiento forzado de su territorio ancestral en el Resguardo Zio Bain Buenavista. Su situación refleja una afectación prolongada a sus derechos territoriales, a la reparación integral colectiva y a las condiciones materiales necesarias para la pervivencia del pueblo.
La falta de una respuesta efectiva por parte del Estado ha profundizado la vulnerabilidad y convertido el desplazamiento en una forma continuada de revictimización. Los hechos victimizantes asociados al conflicto armado rompieron su relación con el territorio y la obligaron a permanecer en un espacio insuficiente, marcado por condiciones de vulnerabilidad que afectan el desarrollo comunitario, limitan la soberanía alimentaria y ponen en riesgo la continuidad de sus formas culturales y espirituales. A ello se suma la persistencia de actores armados en la zona, lo que sigue representando una amenaza grave para sus derechos humanos.
La situación de esta comunidad no puede leerse solo como un problema de ubicación física. Se trata de una afectación estructural a sus derechos territoriales y a su existencia colectiva como pueblo indígena. El territorio no es un simple lugar de residencia. Es la base material, cultural y espiritual que hace posible la vida comunitaria, el gobierno propio, la producción de alimentos, la transmisión del conocimiento y el equilibrio de la relación con la naturaleza. Cuando ese territorio se pierde o no puede ser restituido en condiciones adecuadas, la vulneración no es parcial: compromete la pervivencia física y cultural del pueblo.
En 2019 fue aprobado el Plan de Reubicación de la comunidad como víctima del conflicto armado, y se iniciaron gestiones ante la Agencia Nacional de Tierras (ANT) para la adquisición de predios que permitieran la constitución de su propio resguardo. Sin embargo, ni las acciones previstas en ese plan ni los procesos de adquisición y formalización territorial han presentado avances concretos por parte de las entidades responsables, en particular la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV) y la Agencia Nacional de Tierras (ANT). Esta inacción ha prolongado la vulneración de derechos y ha producido una nueva revictimización, al mantener a la comunidad sin acceso efectivo al territorio y sin reparación integral colectiva.
Frente a esta situación, y en coordinación con la autoridad del Cabildo y la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), se interpuso una acción constitucional de tutela. En diciembre de 2025, la Sala de Familia del Tribunal Superior de Bogotá falló en segunda instancia a favor de la comunidad. La sentencia reconoció la vulneración de sus derechos y ordenó a la ANT y a la UARIV avanzar de manera articulada en los procesos territoriales y de reubicación, fijando tiempos concretos para el cumplimiento de esas obligaciones. Esta decisión no deja lugar a ambigüedades: el Estado tiene el deber de actuar, coordinar y garantizar una salida real a la situación de la comunidad.
Sin embargo, a la fecha las órdenes judiciales se encuentran en desacato. La ANT y la UARIV no han cumplido los tiempos estipulados por el tribunal, manteniendo abierta la vulneración y prolongando una situación que ya ha sido reconocida judicialmente como contraria a los derechos fundamentales de la comunidad. Esta falta de cumplimiento no solo compromete la responsabilidad de las entidades demandadas. También pone en evidencia la distancia entre el reconocimiento formal de los derechos y su garantía material.
Desde la comunidad Mame Ñata Umuguse, el Pueblo Zio Bain, la CNTI y sus delegados indígenas hacemos un llamado urgente a la ANT y a la UARIV para que cumplan de manera inmediata con las órdenes emitidas por el Tribunal Superior de Bogotá. Exigimos que se avance sin más demoras en los procesos de reubicación, adquisición de tierras y constitución territorial que permitan restablecer el derecho al territorio y garantizar la reparación integral colectiva. No se trata de una solicitud discrecional ni de una medida asistencial. Se trata del cumplimiento de obligaciones constitucionales y judiciales dirigidas a proteger la vida, la dignidad y la continuidad de una comunidad indígena víctima del conflicto armado.
¡Defender los territorios es defender la vida!
por STI | Jun 12, 2026 | CNTIAnaliza, Actualidad, CNTI Opina, Nota de prensa, Noticias
Entre el 8 y el 12 de junio se desarrolló en la ciudad de Bonn, Alemania, la primera semana de la 64.ª sesión de los Órganos Subsidiarios de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), uno de los espacios más importantes del proceso multilateral sobre cambio climático.
En este escenario se reúnen los Estados Parte, organismos científicos, agencias de Naciones Unidas, organizaciones de la sociedad civil y representantes de los Pueblos Indígenas para avanzar en el trabajo técnico y político necesario para implementar los acuerdos alcanzados en la COP30 y preparar las decisiones que deberán adoptarse durante la COP31, que se realizará en Antalya, Turquía en el mes de noviembre de 2026.
La Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), a través de la Secretaría Técnica Indígena y en articulación con las organizaciones indígenas que la conforman, participamos activamente en las sesiones de trabajo del SB64, así como en reuniones de coordinación y espacios de incidencia del Foro Internacional de los Pueblos Indígenas sobre Cambio Climático (FIPICC), posicionando las preocupaciones y propuestas de los pueblos indígenas frente a los principales debates climáticos globales.
Los territorios indígenas en el centro de la acción climática
Las discusiones de la primera semana estuvieron marcadas por temas estratégicos como la adaptación al cambio climático, la transición justa, el financiamiento climático, la agricultura, los océanos, la biodiversidad y la transición hacia sistemas energéticos libres de combustibles fósiles.
En todos estos espacios reiteramos que la acción climática no puede separarse de la garantía de los derechos humanos y de los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas, en particular de los derechos territoriales, la libre determinación, los sistemas de gobierno propio y los conocimientos tradicionales que durante generaciones han contribuido a la protección de la biodiversidad y al equilibrio climático. En coherencia con el mandato de los delegados indígenas de la CNTI, insistimos desde la Secretaría Técnica Indígena en la necesidad de fortalecer el reconocimiento jurídico y la protección efectiva de los territorios indígenas terrestres, costeros y marinos, entendiendo que constituyen una de las principales barreras frente a la deforestación, la pérdida de biodiversidad y los impactos del cambio climático.
Avances y desafíos en las negociaciones
Uno de los temas más relevantes fue la discusión sobre el futuro Mecanismo de Transición Justa, una herramienta que busca apoyar a los países en sus procesos de transformación económica y social frente a la crisis climática. Las negociaciones evidenciaron diferencias importantes entre “países desarrollados y países en desarrollo”, particularmente en torno al financiamiento, la transferencia tecnológica y el fortalecimiento de capacidades.
Mientras los países del Sur Global insistieron en la necesidad de contar con recursos nuevos y adicionales para implementar las transiciones justas, varios “países desarrollados” plantearon enfoques más centrados en la coordinación institucional y el intercambio de conocimientos.
Los Pueblos Indígenas destacamos la importancia de garantizar una participación plena y efectiva en la gobernanza de estos nuevos mecanismos, así como el reconocimiento de nuestros sistemas de conocimiento y de formas propias de gestión territorial.
En materia de adaptación, seguimos de cerca las discusiones sobre la implementación del Objetivo Global de Adaptación (GGA), donde persisten desacuerdos en torno a los arreglos institucionales y a los medios de implementación. En este contexto, insistimos en la necesidad de participar de manera directa en los espacios donde se toman decisiones sobre adaptación, financiamiento y resiliencia climática.
Tecnologías indígenas y conocimientos tradicionales
Otro de los avances importantes fue el inicio de las discusiones sobre un programa de trabajo orientado a incorporar las tecnologías y los conocimientos de los Pueblos Indígenas en las respuestas al cambio climático. Aunque persisten desafíos en torno a la definición y al alcance de estas tecnologías, se abrió un proceso de contribuciones escritas que nos permitirá presentar propuestas concretas para fortalecer el reconocimiento de los conocimientos, las innovaciones y las prácticas tradicionales de los Pueblos Indígenas.
Consideramos que este proceso representa una oportunidad para visibilizar los aportes de los sistemas de conocimiento indígena en la conservación de la biodiversidad, la gobernanza territorial, la adaptación y la construcción de soluciones climáticas basadas en la naturaleza.
Financiamiento climático y transición energética
Las negociaciones también estuvieron marcadas por intensos debates sobre financiamiento climático. En ese escenario, los llamados países en desarrollo insistieron en que los países desarrollados deben cumplir sus compromisos históricos de apoyo financiero, transferencia tecnológica y fortalecimiento de capacidades, condición indispensable para avanzar en acciones climáticas ambiciosas y con criterios de justicia.
Al mismo tiempo, continuaron las discusiones sobre la transición fuera de los combustibles fósiles. Frente a este debate, reiteramos que cualquier transformación energética debe respetar los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas, evitar falsas soluciones climáticas y garantizar la participación efectiva de los pueblos y territorios directamente afectados.
Fortalecer la incidencia indígena frente a la COP31
La primera semana de negociaciones confirma que seguimos consolidando un lugar propio en la gobernanza climática internacional. Al mismo tiempo, pone en evidencia la necesidad de fortalecer la articulación regional e internacional para incidir con mayor eficacia en asuntos estratégicos como la adaptación, el financiamiento climático, la transición justa, las pérdidas y daños y la mitigación.
Para la CNTI, la defensa de los territorios indígenas sigue siendo una condición esencial para enfrentar la crisis climática global. Por ello, continuamos impulsando el reconocimiento integral de los derechos territoriales, la protección de los sistemas de gobierno propio y la participación efectiva de los Pueblos Indígenas en todos los espacios de decisión que definirán el rumbo de la acción climática mundial.
¡Defender los territorios es defender la vida!
por STI | Jun 11, 2026 | CNTIAnaliza, Actualidad, CNTI Opina, Nota de prensa, Noticias
Para los Pueblos Indígenas, el agua no es un recurso sometido al mercado ni una simple fuente de aprovechamiento económico. Es vida, memoria, vínculo espiritual, conocimiento y territorio. En ella reconocemos una comprensión profunda del mundo, donde ríos, lagunas, nacimientos, quebradas, humedales y mares sostienen no solo la existencia material de los pueblos, sino también las formas propias de gobierno, las prácticas de cuidado y la relación con la Madre Tierra.
El agua ocupa un lugar central en nuestros sistemas de conocimiento indígena porque conecta la vida en todas sus dimensiones. No separa naturaleza y sociedad, ni divide lo material de lo espiritual. Donde corre el agua, corre también la memoria de los pueblos, la historia de sus orígenes, la enseñanza de los mayores y la continuidad de las prácticas que hacen posible la pervivencia. Por eso, cuando hablamos del agua, no hablamos solo de consumo o abastecimiento. Hablamos de una trama viva que ordena el territorio y que permite que cada ser, cada espacio y cada relación conserven su sentido.
Desde esta visión, el agua ocupa un lugar central en la vida de los Pueblos Indígenas, porque expresa el orden natural del territorio, el gobierno propio y la espiritualidad. Marca recorridos, conecta espacios, sostiene la biodiversidad, orienta los usos tradicionales y hace posibles actividades esenciales para la permanencia y pervivencia física, cultural y espiritual.
Allí donde hay agua hay también sistemas de aprendizaje ancestral, transmisión de saberes, lectura del territorio y prácticas de cuidado. No es casual que muchos pueblos nombren el agua como venas del territorio: porque, así como las venas sostienen la vida en el cuerpo, las aguas sostienen la vida en el espacio ancestral.
Esta comprensión entra en tensión directa con un modelo económico y político que insiste en convertir el agua en mercancía, en fuente de energía sin consulta, en soporte de actividades extractivas o en infraestructura sometida exclusivamente a criterios de rentabilidad. Esa lógica desconoce que el agua no puede separarse del territorio ni de los pueblos que ancestralmente la hemos cuidado.
Cuando se contamina una fuente, se represan ríos, se destruyen nacimientos o se alteran humedales y lagunas, no solo se afecta un ecosistema. Se agreden formas de vida, se interrumpen relaciones culturales y espirituales y se profundiza el despojo territorial. Se interrumpen los ciclos que sostienen la siembra, la alimentación y la transmisión del conocimiento. Se debilita la relación espiritual con los lugares que orientan la vida colectiva y se rompe una parte esencial del equilibrio territorial. Cuando el agua se enferma, también se enferma el territorio, y con él, la posibilidad misma de seguir existiendo como pueblos.
Frente a ese panorama, insistimos en que la protección del agua exige el reconocimiento efectivo de los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas. No basta con discursos de conservación ni con programas aislados si al mismo tiempo continúan la imposición de proyectos, la inseguridad jurídica, el debilitamiento del gobierno propio y la exclusión de los pueblos de las decisiones sobre sus territorios.
Defender el agua implica garantizar autonomía, participación efectiva y respeto por los sistemas de conocimiento que la han cuidado durante generaciones. Donde el agua sigue viva, también persiste la posibilidad de la memoria, del equilibrio y de la continuidad de los pueblos. Cuidarla no es una tarea complementaria: es una condición para la vida. Y defender los territorios donde nacen, fluyen y se renuevan las aguas no solo protege el presente y el futuro de los Pueblos Indígenas, sino también la continuidad de la vida para toda la humanidad.
¡Defender los territorios es defender la vida!
por STI | Jun 9, 2026 | CNTIAnaliza, Actualidad, CNTI Opina, Comunicados, Nota de prensa, Noticias
Desde la Comisión Nacional de Territorios Indígenas – CNTI expresamos nuestra profunda preocupación y rechazamos de manera categórica los hechos de violencia, intimidación y vulneración de los derechos territoriales ocurridos el día 8 de junio de 2026 contra la comunidad indígena Iwitsulibo del Pueblo Sikuani, ubicada en el municipio de Puerto Gaitán, Meta.
De acuerdo con la información suministrada por las Autoridades Indígenas y Organizaciones acompañantes, un grupo de personas ingresó al territorio donde se encuentra la comunidad, generando actos de hostigamiento, amenazas e intimidación que afectaron la tranquilidad, la integridad y las viviendas de las familias indígenas que habitan este espacio y mantienen con él una relación ancestral, cultural y espiritual.
Advertimos que estos hechos no constituyen un episodio aislado, sino que hacen parte de un proceso histórico y sistemático de afectación a los derechos territoriales del Pueblo Indígena Sikuani, particularmente en el municipio de Puerto Gaitán. Durante décadas, estas afectaciones se han manifestado a través del despojo de tierras, acumulación indebida de tierras, la transformación intensiva de ecosistemas estratégicos, las restricciones a la movilidad ancestral, las intimidaciones contra las Autoridades Indígenas y los obstáculos permanentes para la garantía efectiva de los derechos territoriales de las comunidades.
La gravedad de la situación se acentúa si se tiene en cuenta que recientes decisiones judiciales adoptadas en el marco de las acciones promovidas para la protección de los derechos territoriales del Pueblo Sikuani, se han reconocido afectaciones al derecho al libre tránsito, al acceso al territorio ancestral y a otros derechos fundamentales relacionados con su pervivencia física y cultural.
Sin embargo, las amenazas, restricciones de acceso, actos de intimidación y denuncias sobre afectaciones ambientales continúan poniendo en riesgo la vida, la integridad, la autonomía y la permanencia de las comunidades indígenas en sus territorios. Esta situación evidencia la necesidad de una actuación inmediata, efectiva y coordinada por parte de las autoridades competentes.
Por lo anterior, desde la CNTI exigimos a la Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría General de la Nación, la Defensoría del Pueblo, el Ministerio del Interior, la Agencia Nacional de Tierras, la Unidad Nacional de Protección, la Gobernación del Meta y la Alcaldía de Puerto Gaitán adoptar de manera urgente para esclarecer los hechos denunciados, identificar a los responsables, garantizar la seguridad de las Autoridades Indígenas y de las familias afectadas, y prevenir la repetición de nuevos actos de violencia o intimidación.
Desde la CNTI expresamos nuestra solidaridad con la comunidad Iwitsulibo y con las demás comunidades del Pueblo Indígena Sikuani que continúan defendiendo sus territorios ancestrales. La defensa del territorio es una condición fundamental para garantizar la vida, la dignidad, la autonomía y la pervivencia física y cultural de los Pueblos Indígenas.
¡Defender los territorios es defender la vida!
por STI | Jun 9, 2026 | CNTIAnaliza, Actualidad, CNTI Opina, Nota de prensa, Noticias
En el marco del Caucus Indígena realizado los días 6 y 7 de junio en Bonn, Alemania, como espacio preparatorio para las sesiones SB64 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, los Pueblos Indígenas de las siete regiones socioculturales del mundo nos reunimos para evaluar las apuestas y rutas de incidencia que venimos impulsando en la agenda climática internacional.
Durante estas jornadas compartimos balances sobre avances, retos y resultados en asuntos clave como adaptación, mitigación, transición energética y pérdidas y daños, reafirmando la necesidad de sostener una voz propia y articulada en escenarios donde se toman decisiones que afectan directamente la vida y los territorios.
Posteriormente, en el marco de la sesión SBSTA 64, que se desarrolla en Bonn del 8 al 18 de junio, seguimos posicionando esa agenda desde una perspectiva de derechos. El Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico de la CMNUCC es uno de los espacios donde se discuten asuntos estratégicos sobre mitigación, adaptación, financiación y pérdidas y daños.
Por ello, nuestra presencia no puede ser marginal ni simbólica. Allí insistimos en que los derechos de los Pueblos Indígenas, la participación plena y efectiva, las garantías para las mujeres indígenas y la defensa del territorio deben quedar incorporados de manera real en las decisiones internacionales sobre cambio climático.
La presencia de los Pueblos Indígenas en estos espacios responde a una razón de fondo: el territorio es la base material, cultural y espiritual desde la cual se sostienen las respuestas frente a la crisis climática. No se trata solamente de aportar testimonios o experiencias locales. Se trata de reconocer que nuestros sistemas de conocimiento, formas de gobierno propio y sistemas de vida son fundamentales para construir respuestas reales, integrales, justas y sostenibles frente a la crisis climática y pérdida de biodiversidad.
Cuando no existe la participación plena y efectiva de los Pueblos Indígenas, las decisiones internacionales corren el riesgo de reproducir exclusiones, imponer soluciones ajenas a los territorios y profundizar desigualdades ya existentes. Por eso insistimos en que la participación indígena debe tener incidencia efectiva en la definición de posiciones, compromisos y rutas de implementación. No puede haber política climática legítima si se construye sin los pueblos que cuidamos los territorios esenciales para la vida.
También reiteramos que la financiación climática debe llegar de manera directa a los pueblos y comunidades. No basta con enunciar compromisos globales si los mecanismos de implementación excluyen nuestras prioridades, nuestras propuestas y nuestras capacidades territoriales. La financiación directa es una condición necesaria para que las respuestas indígenas no queden subordinadas a intermediaciones externas ni reducidas a papeles secundarios dentro de las acciones globales sobre clima y biodiversidad. Garantizar esa financiación es también reconocer la legitimidad política y técnica de los pueblos en la construcción de soluciones.
Desde Bonn reafirmamos que la participación plena y efectiva de los Pueblos Indígenas en la agenda internacional de cambio climático y biodiversidad es una condición necesaria para alcanzar decisiones justas, incluyentes y coherentes con la protección integral de los territorios. Seguiremos insistiendo en que no puede hablarse de transición, adaptación o resiliencia sin derechos territoriales efectivos, sin participación vinculante y sin reconocimiento real de los sistemas de vida que ancestralmente han sostenido el equilibrio entre los pueblos y la Madre Tierra.
¡Defender los territorios es defender la vida!