En el marco del II Encuentro Regional de Sistemas de Información Geográfica (SIG) Indígenas, durante el segundo día abrimos un espacio autónomo entre pueblos y organizaciones indígenas de la región para avanzar en una pregunta central: ¿para qué necesitamos una Red Regional de Sistemas de Información Geográfica Indígenas?
Este diálogo da continuidad a los acuerdos construidos durante el encuentro de 2025, cuando identificamos la necesidad de mantener una articulación permanente entre pueblos y organizaciones indígenas de Centro y Suramérica. El propósito es compartir experiencias, metodologías, conocimientos y herramientas que permitan fortalecer nuestros sistemas propios de información, la gobernanza territorial y la defensa de nuestros derechos.
A partir del trabajo colectivo y autónomo, avanzamos en la definición de las funciones, los principios y las bases que podrían orientar esta Red Regional. La apuesta no consiste en construir un único sistema para todos los pueblos, sino en fortalecer iniciativas propias, nacidas de las realidades y necesidades de cada territorio, que puedan dialogar y cooperar alrededor de principios comunes de autonomía, soberanía de los datos y defensa territorial.
Esta discusión parte de reconocer que producir información propia, decidir cómo se utiliza, quién puede acceder a ella y cómo se protege también hace parte del ejercicio del gobierno propio. Los Sistemas de Información Geográfica Indígenas no son únicamente herramientas técnicas: permiten hacer visibles los territorios, fortalecer capacidades para la toma de decisiones y respaldar los procesos de defensa y exigibilidad de derechos.
Durante la jornada también conocimos la experiencia de la Coordinación de las Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña (COIAB) en el uso de Sistemas de Información Geográfica para la defensa de los territorios indígenas de la Amazonía brasileña. Thiago das Dores Castelano y Amanda de Ávila, técnicos de la Gerencia de Monitoreo Territorial Indígena de la COIAB, compartieron aprendizajes alrededor del monitoreo territorial, la producción de información propia y el uso de estas herramientas para fortalecer la protección de los territorios.
El intercambio de experiencias regionales es uno de los ejes fundamentales del encuentro. Conocer cómo otros pueblos y organizaciones producen, administran y utilizan información permite identificar aprendizajes comunes sin desconocer la diversidad de procesos existentes. La Red Regional busca precisamente crear condiciones para que estos conocimientos continúen circulando y fortaleciéndose más allá de los cuatro días del encuentro.
En este diálogo regional también compartimos la experiencia de Chey —Sistema Vivo de Información Geográfica Indígena (SIG-I) de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI)—. Chey es una apuesta construida en Colombia para integrar información territorial y poner las herramientas geográficas al servicio de nuestros conocimientos, formas de relacionarnos con el territorio y procesos de defensa de derechos.
Chey es una palabra en lengua Iku del Pueblo Arhuaco de la Sierra Nevada Gonawindua de Santa Marta y expresa una comprensión del territorio como un sistema vivo, sagrado, continuo e interdependiente, donde el agua, el aire, la tierra, el fuego y los demás elementos que sostienen la vida se encuentran relacionados. En el encuentro, esta experiencia entra en diálogo con los distintos sistemas, metodologías e iniciativas que desarrollan pueblos y organizaciones indígenas de Centro y Suramérica.
Te invitamos a conocer y compartir nuestro video sobre Chey —Sistema Vivo de Información Geográfica Indígena—.
El segundo día reafirma una idea que atraviesa todo el encuentro: la información también es autonomía. Contar con información propia fortalece la capacidad para conocer nuestros territorios, participar en las decisiones que los afectan, ejercer soberanía sobre nuestros datos y defender nuestros derechos.
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Información propia, territorios vivos: soberanía para proteger nuestros datos, fortalecer nuestros sistemas y defender nuestros derechos.
El territorio también se defiende con información.
Desde la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) dimos inicio al II Encuentro Regional de Sistemas de Información Geográfica (SIG) Indígenas, que reúne en Bogotá a delegaciones de pueblos y organizaciones indígenas, invitados nacionales e internacionales, instituciones y organizaciones aliadas para intercambiar experiencias alrededor de la información geográfica, la gobernanza territorial, la soberanía de los datos y la defensa de nuestros derechos.
El encuentro es organizado por la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), el Observatorio de Derechos Territoriales de los Pueblos Indígenas (ODTPI) y Ka’tikunsi – La Voz de los Territorios; cuenta con el apoyo de The Tenure Facility (TF) y con la participación como aliados del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), The Invisible Thread (TINTA) y Rights and Resources Initiative (RRI). Estas alianzas acompañan un proceso que busca fortalecer la cooperación regional y las capacidades de los Pueblos Indígenas para producir, gestionar y proteger información sobre nuestros territorios.
La jornada comenzó con una armonización espiritual orientada por Mamus y guías espirituales, como apertura del encuentro. Este primer momento dio paso a la instalación y bienvenida de las delegaciones, antes de iniciar las conversaciones técnicas y políticas previstas para el día.
Posteriormente, Camilo Niño Izquierdo, secretario técnico indígena de la CNTI, presentó la experiencia de Chey —Sistema Vivo de Información Geográfica Indígena (SIG-I)— y su aporte a la defensa de los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas en Colombia. La presentación permitió mostrar el sentido de una herramienta propia que integra información territorial para apoyar su consulta, análisis y uso en los procesos de reconocimiento, seguridad jurídica y toma de decisiones. Chey parte de una comprensión del territorio como una realidad viva e interrelacionada y busca articular las tecnologías geoespaciales con nuestros sistemas de conocimiento.
Uno de los momentos centrales de la mañana fue el panel “Los Sistemas de Información de los Pueblos Indígenas: una conversación entre Estado, gobierno indígena y cooperación”, con la participación del mayor Alfonso Peña Chepe, constituyente indígena; Jairo Mesa, director de Ordenamiento Social de la Propiedad Rural del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural; Fredy Montealegre, del Instituto Geográfico Agustín Codazzi; y Paola García, de The Tenure Facility, bajo la moderación de Camilo Niño Izquierdo. El propósito fue poner en diálogo las responsabilidades y apuestas de la institucionalidad, el gobierno indígena y la cooperación para fortalecer los sistemas de información como herramientas para la garantía de los derechos territoriales.
Durante el panel se recordó que uno de los principales desafíos ha sido superar los vacíos de información existentes sobre los territorios indígenas y construir mecanismos coordinados que permitan contar con datos actualizados y confiables. También se abordaron retos relacionados con la interoperabilidad, la coordinación interinstitucional, la sostenibilidad financiera de los sistemas y la necesidad de consolidar compromisos institucionales que trasciendan las actuaciones de funcionarios particulares. Las intervenciones coincidieron además en que disponer de información más completa fortalece los escenarios de diálogo y concertación, el seguimiento a acuerdos y la toma de decisiones sobre los territorios.
Otro momento de la jornada estuvo dedicado a retomar las memorias del encuentro regional realizado en 2025 y presentar los objetivos de esta segunda edición. Allí se recordó que uno de los principales acuerdos alcanzados en el I Encuentro de Sistemas de Información fue avanzar hacia una Red Regional de Sistemas de Información Geográfica Indígenas, concebida como un espacio para mantener el intercambio de experiencias, metodologías y aprendizajes entre pueblos de la región. El II Encuentro busca dar continuidad a ese proceso y avanzar durante los próximos días en la discusión sobre sus funciones, principios y bases.
En horas de la tarde, Linda García Polanco, del Equipo Técnico de la Secretaría Técnica Indígena de la CNTI, y Merly Hurtado, del equipo de The Tenure Facility, sostuvieron una conversación alrededor de la experiencia de TF en materia de gobernanza de los datos. Este espacio permitió continuar la reflexión sobre la relación entre información, toma de decisiones y control sobre los datos territoriales, uno de los ejes que atraviesa el encuentro.
La jornada continuó con el taller “Soberanía y gobernanza de datos indígenas”, orientado por Oscar Luis Figueroa Rodríguez, del Colegio de Postgraduados de México. El taller abordó la soberanía de datos indígenas como el derecho de los Pueblos Indígenas a ejercer control sobre la recolección, el uso y los derechos asociados a sus propios datos, incluyendo información sobre personas, recursos, territorios, tradiciones, cultura y conocimientos.
El ejercicio profundizó además en el ciclo de los datos y en principios de gobernanza relacionados con control, responsabilidad, ética y beneficio colectivo. La discusión avanzó hacia la necesidad de construir protocolos propios que definan aspectos como el ámbito de aplicación, la clasificación de la información, el control de acceso, el almacenamiento, las solicitudes externas, las publicaciones, la transferencia de archivos, el uso de inteligencia artificial y la respuesta frente a incidentes de seguridad.
Este primer día permitió poner sobre la mesa una pregunta que acompañará todo el encuentro: ¿cómo producir, gestionar y proteger información desde los Pueblos Indígenas para fortalecer la autonomía, la gobernanza territorial y la defensa de nuestros derechos? La respuesta no se reduce a desarrollar nuevas tecnologías. Implica también definir quién controla la información, cómo circula, bajo qué principios se utiliza y de qué manera dialoga con nuestros sistemas de conocimiento.
Al cierre de la jornada agradecimos a las delegaciones, organizaciones, instituciones y aliados que hicieron parte de este primer día. Mañana continuaremos el trabajo colectivo alrededor de la construcción de la Red Regional de Sistemas de Información Geográfica Indígenas, preguntándonos para qué la necesitamos y cuáles deben ser sus funciones, principios y bases.
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Información propia, territorios vivos: soberanía para proteger nuestros datos, fortalecer nuestros sistemas y defender nuestros derechos.
Del 23 al 26 de septiembre de 2026, pueblos y organizaciones indígenas de Centro y Suramérica nos encontraremos en Bogotá para intercambiar experiencias, conocimientos y herramientas alrededor de la información geográfica, la gobernanza territorial y la soberanía de nuestros datos.
Desde la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) realizaremos el II Encuentro Regional de Sistemas de Información Geográfica (SIG) Indígenas, un espacio orientado a fortalecer la cooperación entre pueblos y organizaciones indígenas de la región y avanzar en estrategias propias para producir, gestionar, utilizar y proteger la información sobre nuestros territorios. El encuentro tendrá lugar en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, del 23 al 26 de septiembre de 2026.
El encuentro se realiza en el marco de distintas alianzas estratégicas para fortalecer la cooperación regional, la gobernanza de la información y la defensa de los territorios indígenas. Es organizado por la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), el Observatorio de Derechos Territoriales de los Pueblos Indígenas (ODTPI) y Ka’tikunsi – La Voz de los Territorios; cuenta con el apoyo de The Tenure Facility (TF) y con la participación como aliados del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), The Invisible Thread (TINTA) y la Rights and Resources Initiative (RRI).
Partimos de una premisa fundamental: la información es un derecho y una herramienta para la defensa territorial. Lo que sabemos —y también lo que permanece ausente de los sistemas de información— incide en las decisiones que pueden garantizar, materializar o vulnerar nuestros derechos. Por eso, hablar de Sistemas de Información Geográfica Indígenas no significa hablar únicamente de mapas, plataformas o software. También implica preguntarnos quién produce la información, quién la administra, para qué se utiliza, quién puede acceder a ella y cómo protegemos los datos que pertenecen a nuestros pueblos y territorios.
Durante cuatro días compartiremos experiencias sobre soberanía y gobernanza de datos, monitoreo territorial, sistemas propios de información y uso de tecnologías geoespaciales para la defensa de los territorios. También avanzaremos en la consolidación de una Red Regional de Sistemas de Información Geográfica Indígenas, propuesta surgida del primer encuentro realizado en 2025 como una apuesta por mantener la cooperación, el intercambio de metodologías y la construcción conjunta entre pueblos de Centro y Suramérica.
Esta articulación regional no busca construir un único sistema para todos los pueblos. Reconoce la diversidad de nuestras experiencias, conocimientos y realidades territoriales. El propósito es fortalecer sistemas propios capaces de dialogar y cooperar entre sí, alrededor de principios comunes de autonomía, soberanía de los datos, protección de la información y defensa de nuestros derechos.
El encuentro permitirá, además, profundizar una discusión cada vez más urgente: la soberanía y protección de los datos indígenas frente a las transformaciones tecnológicas actuales. Internet, las plataformas digitales y el desarrollo de la inteligencia artificial amplían las posibilidades de producir, analizar y circular información, pero también plantean nuevos desafíos sobre su custodia, utilización y protección. Frente a ello, necesitamos avanzar en principios, mecanismos y protocolos propios que permitan decidir sobre nuestros datos y proteger la información de nuestros pueblos.
Por otro lado, también presentaremos Chey —Sistema Vivo de Información Geográfica Indígena (SIG-I) de la CNTI—, una experiencia construida en Colombia para integrar, contrastar y gestionar información sobre nuestros territorios. Chey expresa una manera propia de comprender el territorio como una realidad viva e interrelacionada y articula tecnologías geoespaciales con nuestros sistemas de conocimiento. Su experiencia se compartirá no como un modelo único, sino como una apuesta propia que puede dialogar con otros sistemas, metodologías y procesos indígenas de la región.
El II Encuentro Regional de Sistemas de Información Geográfica Indígenas será un espacio de trabajo e intercambio entre delegaciones de pueblos y organizaciones indígenas, invitados nacionales e internacionales, entidades y organizaciones aliadas. Por esta razón, no estará abierto al público en general y la participación presencial se realizará únicamente mediante invitación. Quienes quieran acompañar su desarrollo podrán seguir la cobertura comunicativa del encuentro y conocer, día a día, sus principales momentos, voces, experiencias y aprendizajes a través de nuestras redes sociales y de Ka’tikunsi – La Voz de los Territorios.
Conoce más sobre Chey, nuestro Sistema Vivo de Información Geográfica Indígena (SIG-I), y acompaña este encuentro regional.
Información propia, territorios vivos: soberanía para proteger nuestros datos, fortalecer nuestros sistemas y defender nuestros derechos.
El territorio también se defiende con información.
Durante el segundo día de “Las aguas en la integridad territorial y cultural de los Pueblos Indígenas: Encuentro de Conocimientos, Saberes y Experiencias”, profundizamos en las apuestas políticas, jurídicas y territoriales de los Pueblos Indígenas para garantizar la protección de las aguas, sus ciclos y ecosistemas, así como en experiencias propias e institucionales de ordenamiento, coordinación y defensa territorial.
Este 11 de septiembre continuamos en Casa Ka’sankwa, Santa Marta, el diálogo iniciado durante la primera jornada del Encuentro. Las conversaciones del día permitieron avanzar desde el reconocimiento de nuestras relaciones ancestrales con las aguas hacia los desafíos concretos para ejercer autonomía, fortalecer el Gobierno Propio y garantizar que las políticas, los instrumentos jurídicos y las decisiones institucionales reconozcan la integralidad de nuestros territorios. La agenda estuvo articulada alrededor de las apuestas indígenas por la defensa territorial y la autonomía, de distintas experiencias autónomas, institucionales y de coordinación, y del papel de la comunicación propia como herramienta para transmitir conocimientos, fortalecer la memoria y defender los territorios.
El primer conversatorio, “El agua, sus ciclos y ecosistemas en las apuestas de los Pueblos Indígenas por la defensa del Territorio y la autonomía”, permitió revisar avances y desafíos relacionados con la Política Ambiental Indígena, las Entidades Territoriales Indígenas, la seguridad jurídica territorial y la conectividad ecológica.
Heber Tegría Uncaría, Secretario Técnico Indígena de la Mesa Permanente de Concertación (MPC), abordó los compromisos alcanzados por los Pueblos Indígenas en materia ambiental y el reconocimiento de las autoridades indígenas como autoridades ambientales a partir del Decreto 1275 de 2024. La espiritualidad, la integralidad y la autonomía fueron señaladas como principios fundamentales para comprender el ordenamiento territorial desde las concepciones propias. En este marco, los planes de vida y sus equivalentes adquieren un lugar central, pues expresan las orientaciones mediante las cuales cada pueblo define cómo habitar, ordenar y cuidar su territorio. La implementación efectiva de estos instrumentos continúa siendo una apuesta política fundamental para avanzar en el ejercicio de la autonomía.
La conversación profundizó luego en la seguridad jurídica de los territorios indígenas y las relaciones ancestrales con las aguas. Camilo Niño Izquierdo, Secretario Técnico Indígena de la CNTI, planteó cuatro dimensiones fundamentales de los derechos territoriales: posesión, propiedad desde la ancestralidad, autonomía e identificación. Esta última está estrechamente relacionada con el derecho a producir, controlar y disponer de nuestra propia información territorial. Durante su intervención se señaló que, a 31 de julio de 2026, la Agencia Nacional de Tierras reportaba 984 resguardos constituidos, pero también que las figuras jurídicas existentes no representan necesariamente la totalidad de los territorios que los pueblos identificamos y reconocemos desde nuestras propias concepciones.
Desde esta perspectiva, se insistió en que la información también constituye un derecho. La identificación de los territorios, sus relaciones ecológicas y sus espacios de importancia cultural no puede depender exclusivamente de categorías externas. Somos los propios pueblos quienes, desde la autonomía, debemos participar de manera determinante en la construcción y definición de esa información. También se destacó la importante presencia de registros de biodiversidad dentro de territorios indígenas, incluso más allá de aquellos que cuentan actualmente con reconocimiento formal.
Por su parte, Juan Pablo Muñoz, del equipo técnico de la CNTI, profundizó en los desafíos jurídicos que persisten para proteger las relaciones culturales, tradicionales y de subsistencia con las aguas. Señaló que avanzar sin información suficiente puede producir nuevas vulneraciones de derechos y cuestionó la aplicación de concepciones civilistas que reducen el territorio a categorías de propiedad y dominio. El principal hallazgo planteado fue claro: los territorios indígenas no pueden comprenderse desde una visión fragmentada del derecho privado; deben reconocerse desde su integralidad y desde las relaciones ancestrales que los pueblos mantenemos con las aguas, sus ciclos y ecosistemas.
La dimensión ecológica de esa integralidad fue desarrollada por Juliana Gutiérrez, del equipo técnico de la CNTI. Su intervención abordó la conectividad entre bosques, ecosistemas y aguas, insistiendo en que el territorio constituye un todo interrelacionado. Durante el espacio se señaló que aproximadamente 56.613 especies han sido registradas en territorios indígenas, un dato que permite dimensionar la importancia de estos espacios para la biodiversidad. Sin embargo, la discusión fue más allá de las cifras: los movimientos y ciclos del agua articulan ecosistemas, territorios y formas de vida, por lo que no pueden comprenderse únicamente desde modelos lineales o fragmentados de gestión ambiental.
Durante el segundo conversatorio, “Experiencias autónomas, institucionales y de coordinación”, pusimos en diálogo formas propias de ordenamiento territorial, experiencias de coordinación con instituciones y referencias jurídicas sobre las relaciones indígenas con aguas continentales, costeras y marinas.
Yanelia Mestre, del Pueblo Arhuaco y asesora del Consejo Territorial de Cabildos y de la Organización Gonawindúa Tayrona, explicó que los espacios sagrados constituyen una expresión concreta de los sistemas propios de ordenamiento y cuidado ambiental. Desde esta perspectiva, el ordenamiento ancestral no está pensado únicamente para los Pueblos Indígenas, sino para la protección integral del territorio. El desafío está en lograr que instrumentos externos, como los mecanismos estatales de ordenamiento de cuencas, dialoguen con el sistema propio de espacios sagrados y no lo sustituyan ni reduzcan.
Esta mirada fue complementada por Peter Rawschter, asesor del CTC y de la OGT, quien profundizó en la conectividad entre las aguas continentales, litorales y marinas de la Línea Negra. La relación entre los ríos y el mar no responde únicamente a un ciclo físico: forma parte también de un tejido de espacios sagrados interconectados. Así, la Línea Negra expresa una comprensión territorial en la que las aguas articulan diferentes espacios y permiten entender la Sierra Nevada como una unidad territorial y espiritual.
Desde el Resguardo Cañamomo Lomaprieta, Kellerman Guerrero presentó una experiencia concreta de ejercicio autónomo alrededor del agua. La defensa integral del territorio se encuentra vinculada con la espiritualidad y con una organización colectiva que ha permitido expedir mandatos y normas propias para regular actividades como la minería, definir zonas de protección y establecer criterios de manejo ambiental. Estas experiencias muestran que la autonomía no es solamente una reivindicación política: se expresa en decisiones, normas y prácticas concretas mediante las cuales los pueblos ejercemos autoridad sobre nuestros territorios.
La conversación incorporó también la perspectiva institucional. Anny Paola Zamora Bornachera, de INVEMAR, señaló algunos de los vacíos existentes en la incorporación del mar dentro de los procesos de planificación territorial y destacó la necesidad de fortalecer la articulación entre investigación científica y conocimientos comunitarios. La protección de ecosistemas como los manglares requiere combinar saberes, reconocer las determinantes culturales y garantizar que la información producida por las instituciones regrese a las comunidades y contribuya efectivamente a la toma de decisiones territoriales.
Finalmente, Karina Vargas Hernández, de Turning Tides, amplió la reflexión hacia las luchas por la tenencia y el reconocimiento de las aguas marinas y continentales. Su intervención permitió conocer experiencias y desarrollos jurídicos internacionales que reconocen las relaciones históricas y consuetudinarias de los pueblos con el mar. Estos antecedentes muestran que es posible construir figuras jurídicas que no separen tierra y agua y que permitan a las comunidades mantener, administrar y fortalecer sus prácticas ancestrales sobre espacios costeros y marinos.
Las conversaciones de esta segunda jornada reafirmaron una conclusión que atravesó todo el Encuentro: la defensa de las aguas está directamente vinculada con nuestra autonomía, el Gobierno Propio y la garantía integral de los derechos territoriales. No basta con reconocer la existencia física de ríos, cuencas, humedales, costas o mares. Es necesario reconocer también los sistemas de conocimiento, autoridades, mandatos, relaciones espirituales y formas de ordenamiento mediante las cuales los Pueblos Indígenas hemos cuidado estos espacios durante generaciones.
Avanzar hacia una protección integral exige también transformar las formas institucionales de comprender el territorio. La información, la formalización, la planificación ambiental, la investigación científica y las políticas públicas deben dialogar con los sistemas propios y reconocer que las aguas no existen de manera aislada: conectan ecosistemas, pueblos, espacios sagrados, formas de vida y relaciones que trascienden las divisiones administrativas entre tierra, costa y mar.
La programación de este 11 de septiembre finalizó con el cine foro “Agua, tejido del territorio. Miradas indígenas sobre las conectividades acuáticas”, moderado por Gustavo Ulcué, del equipo técnico de la CNTI, con la participación de Amado Villafaña Chaparro y Nataly Domicó. A través de sus obras, el espacio permitió profundizar en las relaciones territoriales, espirituales, culturales y políticas que atraviesan las aguas, pero también en el lugar de la comunicación propia como forma de conocimiento, memoria y defensa.
El cine producido por indígenas no solo representa los territorios: permite narrarlos desde nuestras propias voces, transmitir conocimientos entre generaciones y disputar las miradas externas que históricamente han interpretado nuestras realidades. En este sentido, la comunicación propia se reafirma como una herramienta para fortalecer la autonomía, preservar la memoria colectiva y hacer visibles las relaciones que sostienen la vida en los territorios.
Desde la CNTI reafirmamos que las aguas hacen parte integral de nuestros territorios. Su protección exige garantizar nuestra autonomía, reconocer nuestros sistemas de conocimiento y Gobierno Propio, y avanzar hacia formas de ordenamiento y seguridad jurídica capaces de comprender la continuidad entre las tierras, las aguas, los ecosistemas y la vida de los Pueblos Indígenas.
Agradecemos y felicitamos a las autoridades, delegados y delegadas indígenas, organizaciones, equipos técnicos, instituciones, invitados nacionales e internacionales y demás participantes que compartieron sus conocimientos, experiencias y reflexiones durante este significativo Encuentro. Sus aportes hicieron posible un diálogo necesario para seguir fortaleciendo la defensa integral de nuestros territorios. Invitamos a consultar las transmisiones, fotografías, intervenciones, notas de prensa y demás contenidos del Encuentro disponibles en nuestras redes sociales y canales de comunicación propia.
Durante el primer día de “Las aguas en la integridad territorial y cultural de los Pueblos Indígenas: Encuentro de Conocimientos, Saberes y Experiencias”, realizado en Casa Ka’sankwa, Santa Marta, pusimos en diálogo sistemas propios de conocimiento, experiencias de defensa territorial y desafíos para el reconocimiento jurídico de nuestras relaciones con las aguas continentales, costeras y marinas.
En la mañana del 10 de septiembre de 2026, como primer espacio del Encuentro de Conocimientos, Saberes y Experiencias que nos convoca en las faldas de la Sierra Nevada de Gonawindúa, se realizó el conversatorio “Relaciones y sistemas propios de conocimiento, ordenamiento y manejo del agua de los Pueblos Indígenas”. Moderado por Camilo Niño Izquierdo, Secretario Técnico Indígena de la CNTI, este espacio tuvo como objetivo dialogar en torno a nuestras relaciones, conocimientos y sistemas propios de cuidado, ordenamiento y manejo de las aguas como parte integral de nuestros territorios, culturas y formas de vida.
En primer lugar, intervino Luis Nuvita, líder indígena y asesor jurídico del pueblo Kogui, quien ha participado en distintos procesos de exigencia de los derechos de los cuatro pueblos de la Sierra Nevada en el territorio ancestral de la Línea Negra. Expresó la comprensión de su pueblo sobre el agua como punto de origen y parte integral del territorio: “el agua indica el camino y es como las venas, que conectan y permiten fluir”. Desde esta perspectiva, señaló que el ordenamiento del agua propuesto desde el Estado puede fragmentar aquello que constituye una unidad, al desconocer que las afectaciones en las tierras bajas repercuten en las tierras altas y viceversa.
Luego, Carlos Gaitán, líder indígena del pueblo Piapoco y delegado de la OPIAC ante la CNTI, profundizó en la idea de que el agua tiene un orden desde su origen: existe un ordenamiento ancestral desde que el Creador la puso en la Tierra. Desde la mirada amazónica, explicó que las aguas expresan principios fundamentales para los pueblos: de los ríos, como de los pueblos, se conoce dónde nacen, pero no dónde terminan. También resaltó su valor medicinal y planteó que fortalecer la espiritualidad constituye una de las estrategias para su cuidado, debido a la estrecha relación que existe entre los pueblos y las aguas.
Posteriormente intervino Ismael Joropa, líder del pueblo Sáliba, con más de 40 años de trayectoria en procesos de organización, Gobierno Propio y defensa de los derechos colectivos. Desde la Orinoquía, planteó los retos que enfrenta su territorio por la presencia de empresas palmeras y petroleras, la fragmentación territorial y las transformaciones relacionadas con el cambio climático, evidentes en sequías extremas durante las temporadas de verano y fuertes inundaciones durante el invierno. Su intervención puso sobre la mesa una dimensión política central: las decisiones sobre las aguas también implican relaciones de poder.
Finalmente, el Mayor Vicente Villafañe, delegado de la CIT ante la CNTI y líder indígena del pueblo Arhuaco, se refirió a los desequilibrios producidos por intereses económicos externos y a los efectos de actividades como la extracción de carbón y petróleo sobre las aguas y los territorios. Desde el pensamiento propio, señaló que la Madre Tierra responde a estas afectaciones y recordó que los Pueblos Indígenas conocemos los pagamentos y principios de retribución establecidos por nuestros mandatos de origen. Reafirmó además la necesidad de transmitir los conocimientos que nuestros mayores han dejado: el camino para cuidar la Madre Tierra no debe inventarse, porque forma parte de una memoria y un conocimiento que siguen vigentes.
Este primer diálogo permitió reafirmar que los Pueblos Indígenas debemos ser reconocidos como autoridades y no únicamente como participantes en las decisiones y políticas relacionadas con las aguas. También dejó planteada una tensión fundamental entre las formas propias de comprender y ordenar los territorios y los modelos institucionales que fragmentan las relaciones entre ríos, montañas, costas, mares, seres y comunidades.
La segunda conversación de la jornada, “Disputas por el agua y sus ecosistemas continentales y marinos en el territorio”, permitió profundizar en las amenazas, conflictos y estrategias de resistencia que atraviesan nuestras relaciones con las aguas. Participaron Luis Misael Socarrás Ipuana, del Pueblo Wayú; Johana Herrera Arango, profesora e investigadora de la Universidad Javeriana; Mauricio Madrigal Pérez, especialista en Derecho Ambiental y Derechos Humanos; y Aura Tegría, del Pueblo U’wa, con la moderación de Juan Pablo Muñoz, del equipo técnico de la CNTI.
Desde La Guajira, Luis Socarrás expuso las afectaciones acumuladas durante más de tres décadas por grandes proyectos mineros y sus consecuencias sobre las fuentes hídricas. La crisis del agua, explicó, no puede separarse de las decisiones tomadas sobre los territorios sin participación suficiente de las comunidades, ni de los impactos sociales, culturales y ambientales que esas intervenciones han dejado. La defensa de los ríos y de las fuentes de agua se presentó, así como una lucha territorial que compromete tanto a los pueblos indígenas como a otras comunidades étnicas y campesinas.
La conversación amplió también la mirada hacia los espacios costeros y marinos. Las reflexiones sobre maritorios, sistemas de tenencia marina, gobernanza y mapeo de espacios acuáticos mostraron que el territorio no termina en la línea de costa. Manglares, humedales, mares y demás ecosistemas están atravesados por conocimientos, usos, prácticas culturales y relaciones ancestrales, al tiempo que enfrentan presiones derivadas de proyectos energéticos, infraestructura petrolera y portuaria, actividades extractivas y determinados modelos de conservación.
Desde un enfoque de derechos se planteó que garantizar las aguas exige ir más allá de su disponibilidad física. La accesibilidad, calidad, saneamiento, seguridad y protección de los ecosistemas hacen parte de una discusión más amplia sobre derechos humanos y ambientales. Para nuestros pueblos, este enfoque debe incorporar además las particularidades culturales y territoriales y reconocer los sistemas propios mediante los cuales hemos cuidado y ordenado las aguas.
La experiencia del Pueblo U’wa profundizó esta dimensión. Aura Tegría se refirió a las aguas como canales de comunicación vinculados con los seres espirituales, los rituales y las prácticas mediante las cuales se mantiene el equilibrio natural. Su defensa implica proteger la memoria, la espiritualidad y la pervivencia del pueblo. La acción colectiva, los mandatos de las autoridades tradicionales y la consulta previa fueron señalados como elementos fundamentales frente a decisiones externas capaces de alterar el territorio.
La profesora Johana Herrera Arango amplió la discusión hacia los espacios marinos y costeros, destacando la necesidad de reconocer los maritorios, las formas de tenencia y gobernanza marina y los sistemas de conocimiento de las comunidades que históricamente se han relacionado con estos ecosistemas. Por su parte, Mauricio Madrigal Pérez profundizó desde un enfoque de derechos humanos y ambientales en las obligaciones asociadas al agua, señalando que su garantía no se limita al acceso, sino que comprende condiciones como disponibilidad, calidad, saneamiento y protección de los ecosistemas, desde una perspectiva diferencial para los Pueblos Indígenas.
Durante la tarde, el conversatorio “Las relaciones con las aguas marinas y continentales en la formalización y seguridad jurídica de los territorios indígenas” llevó la discusión hacia uno de los desafíos estructurales identificados durante la jornada: la distancia entre la integralidad de nuestros territorios y las formas jurídicas mediante las cuales el Estado los delimita, formaliza y reconoce. El espacio, moderado por Diana Garreta, del equipo técnico de la CNTI, contó con la participación de Miguel Yace, delegado CNTI del CRIC; Luis Nuvita, del Pueblo Kogui; Jairo Guerrero, delegado CNTI de AICO; y Alfonso Peña Chepe, líder indígena y constituyente de 1991.
Uno de los principales planteamientos fue que la formalización basada únicamente en límites, polígonos y títulos resulta insuficiente cuando deja por fuera las aguas, rondas hídricas, playas, costas y otros espacios fundamentales para la vida territorial. Para nuestros pueblos, esas divisiones jurídicas pueden fragmentar relaciones que conforman una unidad espiritual, cultural y material. La seguridad jurídica debe reconocer no solo extensiones de tierra, sino también los vínculos ancestrales que sostienen la integralidad de los territorios.
Desde la experiencia Kogui se afirmó que el territorio ancestral mantiene una continuidad hacia el mar. Esa relación no consiste simplemente en “llegar” a una franja costera, sino en recuperar y proteger espacios de importancia ancestral que hacen parte del orden territorial de la Sierra Nevada. Separar el mar de la tierra supone fragmentar una relación que, desde la visión propia, constituye un mismo territorio.
Miguel Yace expuso la experiencia histórica del Pueblo Kokonuko en la recuperación y protección de la tierra, las aguas, los páramos y los sitios sagrados. El caso de Aguas Tibias, vinculado con prácticas medicinales, espirituales y con el ejercicio de las autoridades propias, permitió evidenciar cómo un conflicto sobre la propiedad puede comprometer dimensiones mucho más profundas de la integridad territorial. Su intervención insistió en que la formalización debe ser integral y no puede desconocer las conexiones entre agua, tierra, vida y pervivencia cultural.
A su vez, Alfonso Peña Chepe profundizó en la relación entre Ley de Origen, autoridad y gobernanza territorial. Desde esta perspectiva, quebradas, lagunas, páramos y sabanas no son espacios sin orden que deban comenzar a ser gobernados mediante decisiones externas: ya existen mandatos, autoridades y formas propias de regulación. El desafío consiste en reconocer y garantizar ese Gobierno Propio en lugar de sustituirlo.
Finalmente, Jairo Guerrero abordó la relación ancestral y tradicional de los Pueblos Pastos y Quillacingas con la Laguna de La Cocha. En el espacio se destacó la experiencia del Resguardo Indígena Quillasinga Refugio del Sol, que declaró la laguna como sujeto de derechos territoriales y ancestrales desde su Ley de Origen y cosmovisión, vinculando su protección con la vida, la espiritualidad, la cultura y la pervivencia del pueblo.
La primera jornada dejó así una conclusión transversal: las aguas hacen parte integral de nuestros territorios y no pueden comprenderse, ordenarse ni protegerse de manera fragmentada. Son memoria, espiritualidad, conocimiento y vida; conectan tierras altas y bajas, montañas, páramos, ríos, humedales, costas y mares; y se encuentran en el centro de disputas relacionadas con modelos de desarrollo, derechos colectivos, autonomía y seguridad jurídica.
Desde la CNTI reafirmamos que proteger las aguas exige reconocer los conocimientos y autoridades propias, garantizar la participación efectiva de los pueblos y avanzar hacia mecanismos de protección y formalización capaces de comprender la integralidad territorial. No se trata únicamente de garantizar acceso a un recurso: se trata de proteger las relaciones ancestrales, culturales, espirituales y políticas que nuestros pueblos hemos construido y sostenido con las aguas.
El Encuentro continuará este 11 de septiembre con las conversaciones sobre las aguas, sus ciclos y ecosistemas en las apuestas por la defensa del territorio y la autonomía; las experiencias autónomas, institucionales y de coordinación; y el cine foro “Agua, tejido del territorio. Miradas indígenas sobre las conectividades acuáticas”. Invitamos a seguir la jornada y acompañar la transmisión en vivo de Ka’tikunsi, La Voz de los Territorios, a través de nuestras redes sociales.
Las aguas hacen parte integral de nuestros territorios. Defenderlas es defender nuestras formas de vida, autonomía, memoria y la pervivencia de los Pueblos Indígenas.
En el marco del espacio “Biodiversidad en tiempos de transición: avances, lecciones aprendidas y alianzas para la continuidad del PAB 2030”, realizado el 9 de septiembre, desde la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) participamos en una jornada de diálogo y articulación orientada a revisar los avances, desafíos y rutas de continuidad del Plan de Acción de Biodiversidad de Colombia 2030 (PAB 2030).
El encuentro reunió a representantes del Gobierno Nacional, Pueblos Indígenas, comunidades afrodescendientes y campesinas, organizaciones de la sociedad civil, sector privado, redes y plataformas de conocimiento, cooperación internacional y equipos técnicos vinculados al proceso de actualización e implementación del PAB 2030.
La jornada contó también con la participación de representantes de las Embajadas de Alemania y Noruega, la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ) y la Iniciativa Internacional de Clima y Bosques de Noruega (NICFI), junto con distintas entidades y organizaciones que acompañan los esfuerzos del país para avanzar en la protección de la biodiversidad.
Camilo Niño Izquierdo, Secretario Técnico Indígena de la CNTI, participó en el diálogo sobre rutas diferenciales, participación y gobernanza territorial. Durante su intervención resaltó la necesidad de reconocer los aportes, prioridades, conocimientos y formas propias de gobernanza de los Pueblos Indígenas como parte fundamental de la implementación del PAB 2030.
Esta perspectiva implica comprender que la protección de la biodiversidad no puede construirse de manera separada de los derechos territoriales. Para nosotros, avanzar en las metas nacionales requiere fortalecer la autonomía y el gobierno propio, así como garantizar una participación efectiva en las decisiones ambientales que afectan nuestros territorios.
De otra parte, destacamos la importancia de fortalecer el monitoreo de derechos mediante el Navegador Indígena y los sistemas de información de los Pueblos Indígenas. Estos instrumentos permiten incorporar conocimientos, indicadores y datos propios en el seguimiento a la biodiversidad y a las metas globales, y contribuyen a que los balances sobre su implementación reconozcan las realidades territoriales.
El fortalecimiento de estos sistemas también resulta fundamental para que la información utilizada en la toma de decisiones no provenga únicamente de fuentes externas. Reconocer los datos, conocimientos e indicadores propios permite ampliar la comprensión sobre el estado de los territorios y fortalecer la participación de los Pueblos Indígenas en los procesos de seguimiento, evaluación y definición de políticas.
Para la CNTI, la continuidad del PAB 2030 debe consolidar los avances alcanzados y mantener una implementación que reconozca a los Pueblos Indígenas como autoridades territoriales y sujetos políticos con capacidad de incidencia. Esto exige garantizar nuestros derechos territoriales, fortalecer la autonomía y el gobierno propio y asegurar una participación efectiva en las decisiones que inciden sobre la biodiversidad y los territorios.
La biodiversidad se protege desde los territorios. Reconocer nuestros conocimientos, sistemas de información y formas propias de gobierno es fundamental para construir una acción de biodiversidad justa, sostenible y con derechos.