Rechazamos el crimen contra la autoridad indígena Eutimio Valencia Duave en Alto Tarena

Rechazamos el crimen contra la autoridad indígena Eutimio Valencia Duave en Alto Tarena

Condenamos y repudiamos el asesinato del gobernador indígena Eutimio Valencia Duave, autoridad de la comunidad Alto Tarena, en el Chocó. Este crimen es un ataque directo al gobierno propio, a la autonomía territorial y a la dignidad colectiva de los Pueblos Indígenas.

 No es un hecho aislado: confirma el nivel de riesgo extremo e inaceptable que enfrentan nuestras autoridades y liderazgos en los territorios, en medio de la persistencia de actores armados y de la falta de garantías efectivas. De acuerdo con reportes públicos, Valencia Duave fue hallado sin vida horas después de que se denunciara su retención por hombres armados.

La Defensoría del Pueblo había advertido previamente que “la vida e integridad” del gobernador indígena debían ser respetadas, y solicitó acciones urgentes de protección. La confirmación del desenlace evidencia que las medidas de prevención y protección siguen siendo insuficientes en escenarios donde grupos armados mantienen capacidad de control, intimidación y restricción de la movilidad.

Expresamos nuestra solidaridad con la comunidad Alto Tarena, con las organizaciones indígenas del Chocó y con la familia de la autoridad asesinada. Este crimen no puede entenderse como un hecho aislado: golpea la estructura comunitaria, intenta quebrar la autoridad propia y busca imponer miedo sobre los procesos organizativos y de defensa territorial.

Exigimos a las autoridades competentes una respuesta inmediata, seria y verificable: investigación y esclarecimiento con resultados, sanción a los responsables y medidas de protección colectivas con enfoque territorial y diferencial. Respaldamos el llamado de la Defensoría del Pueblo a actuar con urgencia para proteger a las comunidades y a sus autoridades, garantizando condiciones reales para el ejercicio del gobierno propio.

Reiteramos que la constante amenaza que vivimos los Pueblos Indígenas no es un riesgo abstracto: se expresa en agresiones, persecución y violencia contra quienes ejercemos autoridad propia y defendemos el territorio. Exigimos a los grupos armados cesar de inmediato las acciones que vulneran a la población civil y respetar el territorio, el gobierno propio y la vida de los Pueblos Indígenas.

La defensa de los derechos colectivos no puede pagarse con la vida. La permanencia y la pervivencia territorial deben garantizarse sin miedo, sin confinamiento y sin impunidad. Aun en medio de esta violencia, sostenemos la dignidad de nuestros pueblos y la esperanza como fuerza política para cuidar la memoria y el territorio, y para aportar a una Colombia construida desde los derechos, y la paz con justicia social.

¡Defender los territorios es defender la vida!

Entrega material del predio El Rincón a la comunidad Inga Calenturas

Entrega material del predio El Rincón a la comunidad Inga Calenturas

Entrega material del predio El Rincón a la comunidad Inga Calenturas: Un primer paso para efectiva materialización de los derechos al Territorio y la Reparación Integral Colectiva de la comunidad víctima del conflicto armado.

Celebramos la entrega material del predio El Rincón a la comunidad Inga Calenturas, en Mocoa, Putumayo, efectuada el pasado 25 de febrero de 2026 por la Agencia Nacional de Tierras (ANT), un paso significativo en el reconocimiento y garantía de sus derechos territoriales.

En la década de 1990, la totalidad de los miembros de la comunidad Inga Calenturas fueron desplazados violentamente de su resguardo, ubicado en el municipio de Puerto Guzmán, Putumayo. Situación que persiste hasta la actualidad, pues su territorio continúa inscrito en dinámicas de control territorial por parte de grupos armados, así como bajo las constantes presiones de colonos que, mediante amenazas y hostigamientos, han impedido el retorno de la comunidad indígena.

Pese a la emisión de medidas cautelares a favor de la comunidad en el año 2018, dictadas por el Juzgado Primero Especializado en Restitución de Tierras de Mocoa, Putumayo, la materialización de las reparaciones ordenadas ha sido limitada hasta la fecha. En razón de lo anterior, y ante la imposibilidad del retorno al territorio, se ordenó a la ANT adelantar las acciones necesarias para la reubicación de la comunidad, la adquisición de predios y la ampliación del resguardo. Asimismo, la medida dispuso que la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV) formulara e implementara el Plan de Reubicación y el Plan Integral de Reparación Colectiva, conforme a lo establecido en el Decreto Ley 4633 de 2011.

Al respecto, desde la STI de la CNTI, en coordinación con las autoridades del Resguardo, la Asociación de Cabildos Indígenas Inga de Villagarzón (ACIMVIP), Opción Legal y el ACNUR, hemos desarrollado acciones de incidencia dirigidas al cumplimiento de las órdenes judiciales frente al desacato institucional persistente desde 2018. Estas acciones se han orientado a identificar las problemáticas estructurales que afectan el derecho al acceso al territorio, entre ellas la demora injustificada y las dificultades inherentes a los procesos de compra directa, las cuales constituyen cuellos de botella que obstaculizan la formalización territorial y el acceso a las medidas de reparación integral. Cabe señalar, que este ejercicio ha permitido evidenciar una preocupante desarticulación interinstitucional entre la UARIV —como coordinadora del SNARIV— y la ANT, lo que dificulta aún más el acceso efectivo de la comunidad a estos derechos.

Igualmente, en el marco de esta articulación, se adelantaron acciones de incidencia tanto en los procesos de adquisición de predios y ampliación del resguardo ante la ANT, como ante los jueces constitucionales, mediante la interposición de una acción de tutela que resultó favorable a la comunidad en 2024. Esto se articula a los acuerdos suscritos durante el 2023 en el seno de la CNTI, orientados a impulsar el avance de estos procesos.

Desde este escenario de concertación reconocemos que la entrega del predio representa un primer avance hacia el goce efectivo de los derechos territoriales y la reparación integral de esta comunidad. No obstante, es necesario insistir en la adquisición, entrega material y ampliación del resguardo mediante el acceso a los demás predios requeridos. En este sentido, se insta a las entidades responsables a adelantar las acciones necesarias para su consecución, así como para la formulación e implementación efectiva del Plan de Reubicación y del Plan Integral de Reparación Colectiva de la comunidad.

¡Defender los territorios es defender la vida!

Denuncia pública por la emergencia humanitaria que enfrenta el Pueblo Arhuaco en la cuenca del río Aracataca

Denuncia pública por la emergencia humanitaria que enfrenta el Pueblo Arhuaco en la cuenca del río Aracataca

Los delegados y delegadas indígenas de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), como instancia de vocería en materia territorial indígena, denunciamos y rechazamos de manera categórica la grave emergencia humanitaria que hoy enfrentan las comunidades del Pueblo Arhuaco en la cuenca del río Aracataca, en la Sierra Nevada de Santa Marta.

Nos sumamos a las denuncias elevadas por las autoridades indígenas del Pueblo Arhuaco y alertamos a la opinión pública nacional e internacional sobre una situación que pone en riesgo la vida, la integridad, la permanencia y la pervivencia de este pueblo en su territorio ancestral.

Esta situación no es un hecho aislado. La violencia que hoy golpea a las comunidades del Pueblo Arhuaco en la cuenca del río Aracataca había sido advertida previamente por la Defensoría del Pueblo, que señaló el riesgo derivado de la disputa armada en la zona rural de Aracataca, así como sus efectos sobre la población civil, entre ellos desplazamientos, restricciones a la movilidad y graves afectaciones territoriales y humanitarias.

Denunciamos los hechos ocurridos los días 6 y 7 de marzo en el sector de Cerro Azul, parte alta de la comunidad indígena Serankwa, donde los enfrentamientos armados dejaron al menos una persona indígena muerta, al menos seis civiles heridos —entre ellos un niño de seis años— y dos mujeres desaparecidas. También se reportaron viviendas, corrales y animales incinerados, suspensión de actividades educativas, presencia de material bélico en la zona y un grave riesgo de confinamiento y desplazamiento forzado. Estos hechos constituyen una agresión directa contra la vida de las comunidades y contra el derecho del Pueblo Arhuaco a permanecer y pervivir en su territorio.

Denunciamos, además, que los Pueblos Indígenas seguimos siendo expuestos a la guerra en nuestros propios territorios, aun cuando existen obligaciones claras de respeto al Derecho Internacional Humanitario y compromisos públicos de protección a la población civil. Lo que está ocurriendo en Aracataca evidencia una violación abierta del principio de distinción, una afectación inadmisible a un territorio sagrado y una respuesta estatal insuficiente frente a riesgos que ya habían sido advertidos. No aceptamos que la vida de nuestros pueblos siga quedando en medio de la confrontación armada ni que la omisión institucional profundice el sufrimiento de las comunidades.

Exigimos el cese inmediato de las confrontaciones y la exclusión total de la población civil de las hostilidades. Exigimos la apertura urgente de un corredor humanitario para evacuar a las personas heridas, permitir el ingreso de misiones humanitarias y avanzar en la búsqueda de las personas desaparecidas. Exigimos también la activación inmediata de planes de contingencia, atención humanitaria integral, presencia efectiva de las instituciones competentes y medidas eficaces para prevenir nuevos hechos de violencia, confinamiento y desplazamiento forzado.

Nos solidarizamos con las comunidades del Pueblo Arhuaco afectadas por esta emergencia humanitaria y ratificamos nuestro respaldo político y territorial a sus autoridades, sus familias y sus procesos de defensa de la vida y del territorio.

¡Qué defender los territorios, no nos cueste la vida!

Corredor humanitario ya. Atención urgente para la comunidad Serankwa y el Pueblo Arhuaco

Corredor humanitario ya. Atención urgente para la comunidad Serankwa y el Pueblo Arhuaco

Desde la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI) condenamos los hechos de violencia ocurridos en zona rural de Aracataca, Magdalena, en el marco de los combates entre los autodenominados Conquistadores de la Sierra Nevada y el Clan del Golfo, que están poniendo en riesgo directo a comunidades indígenas y vulnerando su permanencia en el territorio.

Como advierte la Defensoría del Pueblo, es urgente la apertura de un corredor humanitario para atender a civiles heridos y garantizar la protección de la población en medio de estas confrontaciones.

De acuerdo con la Defensoría del Pueblo, como consecuencia de los combates ocurridos el 6 y 7 de marzo en el sector de Cerro Azul, parte alta de la comunidad indígena Serankwa, un integrante de la comunidad perdió la vida y al menos seis civiles del Pueblo Arhuaco —entre ellos un niño de seis años— resultaron heridos y requieren atención médica urgente. Esta situación configura un riesgo grave para la integridad y la permanencia de las comunidades en su territorio.

La Defensoría también alertó que los enfrentamientos han dejado viviendas incineradas y han generado restricciones a la movilidad, agravando el riesgo de confinamiento y desplazamiento forzado. Estas afectaciones impactan de manera directa el ejercicio de derechos territoriales y la vida cotidiana de las comunidades, que quedan expuestas a la violencia armada y a la interrupción de sus dinámicas comunitarias.

Desde la CNTI respaldamos el llamado de la Defensoría del Pueblo al cese de las confrontaciones y a la protección inmediata de la población civil, en estricto cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario. Exigimos medidas urgentes y coordinadas para garantizar la atención humanitaria, la evacuación médica segura, y la prevención de nuevos hechos que pongan en riesgo a las comunidades indígenas del territorio.

Reiteramos que la paz y la vida en los territorios no pueden seguir dependiendo de la expansión y disputa armada. Urge que las instituciones competentes adopten acciones eficaces para evitar el confinamiento, el desplazamiento y la repetición de violencias contra los Pueblos Indígenas. La CNTI mantiene su solidaridad con el Pueblo Arhuaco y con las comunidades afectadas, y hace un llamado a la unidad institucional y social para proteger la vida y el territorio.

¡Defender los territorios es defender la vida!

8M Mujeres Indígenas, corazón de los pueblos y defensa del territorio

8M Mujeres Indígenas, corazón de los pueblos y defensa del territorio

En el marco del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, reafirmamos que las mujeres indígenas somos el corazón de nuestros pueblos. Somos guardianas de la Madre Tierra y tejedoras de comunidad, afecto y memoria. Nuestra voz y pensamiento guían la defensa de los territorios y la continuidad de la vida. Nuestra presencia sostiene procesos colectivos y fortalece la autonomía desde el territorio.

Nuestra lucha es por el territorio, la identidad, la cultura y la autonomía. Es una lucha que se sostiene por las generaciones que vienen y por la permanencia y pervivencia de nuestros pueblos. Defender el territorio es proteger la raíz de nuestra existencia colectiva. Es mantener vivos los caminos de gobierno propio y de cuidado de la vida.

Nuestros conocimientos son herencia y camino. Enseñamos la palabra digna, el cuidado que cura y la conexión con los espíritus. Somos la raíz y el futuro, iluminadas por los pasos de nuestras ancestras y ancestros. En nuestra palabra habita la memoria y en nuestras prácticas se expresa el equilibrio que sostiene la Madre Tierra.

Reafirmamos que nuestros caminos deben ser libres de violencias. Defender los territorios también es defender nuestros cuerpos y nuestra autonomía. Exigimos respeto, justicia y espacios donde nuestra voz sea escuchada sin miedo. La dignidad de los pueblos implica condiciones reales para que las mujeres indígenas participemos, decidamos y vivamos sin amenazas.

Honramos nuestra fuerza y resistencia. Nuestro liderazgo transforma, guía y construye caminos de dignidad para los pueblos.

Hoy y siempre, nuestra lucha es por la vida, por el territorio y por la continuidad de nuestra memoria. #8M – Mujeres indígenas, fuerza y resistencia.

 ¡Defender los territorios, es defender la vida!

 

Unidad para defender el territorio ancestral desde el corazón del mundo

Unidad para defender el territorio ancestral desde el corazón del mundo

Durante milenios, los Pueblos Indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta hemos defendido el territorio ancestral y exigido que su reconocimiento sea vinculante frente a decisiones administrativas y medidas legislativas que puedan afectarlo. Esta defensa no es simbólica: es una responsabilidad ancestral y colectiva que sostiene la continuidad cultural, espiritual y territorial de los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo.

En ese camino, continuamos participando, desde la Secretaría Técnica Indígena de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), en la ruta construida para avanzar hacia un nuevo instrumento de protección jurídica de la Sierra Nevada, tras la nulidad del Decreto 1500 de 2018. Este proceso busca restablecer garantías efectivas para el territorio ancestral y asegurar que las decisiones del Estado respeten el sistema de espacios sagrados y el gobierno propio.

Valoramos la disposición del Gobierno Nacional para avanzar en la protección del Corazón del Mundo. Reiteramos que este nuevo instrumento debe construirse con participación efectiva y con carácter vinculante, respetando la Ley de Origen, Ley Natural, el derecho propio y los mandatos territoriales. La Sierra Nevada no es un área disponible para la fragmentación ni para la imposición de proyectos que desconozcan su integralidad; es un territorio sagrado y vivo, con autoridades propias y un sistema de espacios sagrados que ordena la relación entre cultura, espiritualidad y naturaleza.

Este camino también se sostiene en el diálogo y la coordinación territorial con pueblos y autoridades indígenas que cohabitan el territorio tradicional de la Sierra Nevada de Santa Marta —Wayuu, Ettenaka y Taganga— y con comunidades afros con quienes compartimos la responsabilidad de cuidado y protección del Corazón del Mundo. La protección integral de la Sierra exige unidad, corresponsabilidad y respeto por las relaciones ancestrales entre los pueblos que habitan y cuidan este territorio.

Nuestro llamado es a mantener la unidad de los Pueblos Indígenas, fortalecer este proceso y cuidar los espacios sagrados que sostienen el equilibrio de la vida. El territorio garantiza nuestra pervivencia y la continuidad de nuestros sistemas de conocimiento. La protección integral de la Sierra Nevada es una condición para la vida de los pueblos y para el equilibrio del Caribe y del país.

Que vivan los Pueblos Indígenas de la Sierra Nevada, los Pueblos Indígenas del Caribe colombiano y los Pueblos Indígenas de Colombia.

¡Defender los territorios es defender la vida!

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